Comer sin lavarse las manos

07,01-05

Mc 7, 1-5
1Se reunieron junto a él los fariseos y algunos escribas que habían llegado de Jerusalén, 2y vieron a algunos de sus discípulos que comían los panes con manos impuras, es decir, sin lavar.

3Pues los fariseos y todos los judíos nunca comen si no se lavan las manos muchas veces, observando la tradición de los mayores; 4y cuando llegan de la plaza no comen, si no se purifican; y hay otras muchas cosas que guardan por tradición: purificaciones de las copas y de las jarras, de las vasijas de cobre y de los lechos.

5Y le preguntaban los fariseos y los escribas: —¿Por qué tus discípulos no se comportan conforme a la tradición de los mayores, sino que comen el pan con manos impuras? 6Él les respondió: —Bien profetizó Isaías de vosotros, los hipócritas, como está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy lejos de mí. 7Inútilmente me dan culto, mientras enseñan doctrinas que son preceptos humanos. 8»Abandonando el mandamiento de Dios, retenéis la tradición de los hombres.

9Y les decía: —¡Qué bien anuláis el mandamiento de Dios, para guardar vuestra tradición! 10Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. Y el que maldiga a su padre o a su madre, que sea castigado con la muerte. 11Vosotros, en cambio, decís que si un hombre le dice a su padre o a su madre: «Que sea declarada Corbán —que significa “ofrenda”— cualquier cosa que pudieras recibir de mí», 12ya no le permitís hacer nada por el padre o por la madre. 13Con ello anuláis la palabra de Dios por vuestra tradición, que vosotros mismos habéis establecido; y hacéis otras muchas cosas parecidas a éstas.

Universidad de Navarra. Santos Evangelios (Spanish Edition) . EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

La aparición de los fariseos y escribas marca el comienzo y separación de esta unidad con la anterior. Delimitada de ella por la presencia y la controversia con escribas y fariseos. Ocurre en el lugar de llegada, en Genesaret. Es la orilla norte del lago, aunque toda la orilla occidental reciba este nombre y el mismo lago de Galilea es también el de Genesaret. El contenido de la unidad es la censura que hacen los llegados de Jerusalén y la respuesta. No me detengo en ello, porque este comentario se atiene a la forma narrativa del evangelio.
La materia de la controversia, las purificaciones y el recurso al Corbán, requiere una explicación extensa y en otro plano, no son narración, aunque la unidad tiene forma narrativa, porque las intervenciones de Jesús se enmarcan en un suceso, vieron a algunos de sus discípulos que comían. El final de la unidad se marca en el cambio, al dirigirse Jesús a quienes le escuchan, aunque el contenido seguirá igualmente una materia no narrativa. Se distinguen cuatro partes.

La forma de los cuatro párrafos A, B, C, y D

A. El primero es la entrada de los fariseos y escribas, que vienen de Jerusalén y su intervención tiene el carácter de inspección. Los escribas tienen esa función y actúan así dos veces más en unidades siguientes. Sus intervenciones con los fariseos forman una una trama constante a lo largo de muchas unidades.

B. El segundo párrafo obliga a percatarse de lo que cambia con respecto al primero, que es la representación de hechos, mientras que en este segundo alguien explica las costumbres de los judíos. Las las purificaciones proceden del Levítico y algunos lectores de origen gentil no las conocen. Esas leyes de purificación están deformadas por las tradiciones de los escribas y añadidas también por fariseos. Costumbres que están vigentes entonces y las practican lo fariseos principalmente. La aclaración sobre ellas la hace alguien.
¿Quién hace esta explicación? Se contesta que Marcos, porque escribió el evangelio, pero lo sabemos por la historia, por un testimonio muy posterior y fuera del texto. Pero el caso es que la narración son hechos, los hechos la construyen, no el hablar. El hablar es de alguien. Es aclaración que hizo Marcos para los que no lo sabían

C. El tercer párrafo tiene una pregunta indefinida, en imperfeto en español y en presente en griego, preguntaban o preguntan, sin la fuerza narrativa que tiene el perfecto simple , preguntaron. Vale así para indicar que la pregunta es la objeción general contra la conducta de Jesús y sus discípulos y la contestación remite a Isaias.

D. El cuarto párrafo traduce el griego, dijo, por les decía, en la versión que empleo, para seguir el tono del anterior, pero Jesús pronunció una cita concreta de Isaías: anuláis el mandamiento de Dios. Y el griego es dijo, un matiza que incluso puede ser mejor que el griego.

El carácter narrativo

La importancia de esta unidad y de la siguiente, que sigue con el mismo carácter, corresponde a la enseñanza que da Jesús sobre puntos principales. La narración es solamente el enmarque de esta unidad y de la siguiente, hasta que cambia con la frase: se fue de allí y se marchó a la región de Tiro y Sidón. Separándose ya completamente de las dos anteriores.

El narrador en la narración

Artículo del 5 de noviembre de 2017, revisado en abril de 2019, abril de 2020 .

¿Cuál es lugar del del narrador en la narración?
Si se trata de una representación histórica y el narrador, por tanto, es una persona real, tiene o tuvo la capacidad de una hablar real, pero su hablar no pertenece al mundo real en el texto narrativo. Se da en el texto un hablar suyo que, en el conjunto de la narración, ocupa un lugar subordinado a la representación. En lo representado no habla nadie (los personajes se entiende que sí, entre ellos), de tal modo que el hablar del narrador no rompe la incomunicación que da entre espectadores y mundo representado. Esto es lo que significa estar subordinado.

Tenemos dos ordenaciones: si el orden primero es hablar, la representación es continua mención del pasado y no despega como representación, está subordinada a la persona real hablante, que domina; permanece inalterada la comunicación lingüística.  Si el orden primero es la representación, contemplación, por tanto, el hablar tiene que desaparecer; o bien, ocupar un plano secundario y subordinado. Y tampoco despega, por decir así, una real comunicación entre personas.

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Mostrar y Contar

Tomo del libro de Mercedes Navarro Puerto , Marcos (2006), algunos puntos para mostrar (esta autora sigue fielmente las nociones de la narratología), como se interpreta el texto con este enfoque. Explica la narración de Marcos de modo que todo lo dispone y lo cuenta un hablante, que es el narrador.

El enfoque de la narratología no un enfoque que tome por raíz el texto. La narratología considera que la narración es un ente o estructura de acciones, tomado abstractamente y que se presenta en diversos soportes y se percibe y descubre a través de ellos.

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La narración histórica y la narración ficticia

La narración histórica y la narración ficticia

¿Cuál es la posición del narrador en el texto de la narración?

El hablar de un narrador no rompe la ausencia de comunicación hablada, que tiene lugar cuando se contempla un relato en su representación. Se percibe que alguien habla ejemplo cuando el labrador, Pedro Alonso,  del capítulo V, reconoce a don Quijote:
-Señor Quijana- que así se debía llamar cuando el tenía juicio y no había pasado de hidalgo sosegado a caballero andante-, ¿Quién ha puesto a vuestra merced

¿Quién hace esa suposición aclaratoria? Esa frase no es de la representación, pues es una frase propia del hablar. Pero como no hay nadie detrás de ella, a esa voz la llamamos narradora, pero no está actualizada y por esto la llamo inmanente. ¿Quién actualiza esa frase? El lector, sin duda, que al leerla recibe y acoje el hablar de alguien, pero no sabe quién es, porque en realidad no es nadie.Es incompatible con una comunicación hablada real.

Si se trata de una representación histórica, el narrador en el texto – su hablar– no pertenece al mundo representado. Puede ser auténtico el manuscrito y su soporte, el pergamino y su contenido, lo representado, y el cronista personaje de la historia y conocedor de su tiempo, pero serán históricos y reales si se demuestra y verifica que lo son. Verificación que ha de realizarse con pruebas externas, lo que diga el texto no es prueba El texto no se verifica a sí mismo.

Por ello si se trata de una representación histórica o ficticia da lo mismo, no supone diferencia alguna. Salvo si el contenido de la ficción representa lo imposible, por ejemplo, pájaros que hablan,  y este caso no cabe una comunicación real. Asunto extralingüístico, porque lo da el conocimiento de la realidad. El escritor del texto narrativo histórico y el del texto ficticio son personas reales. Pero los dos narradores son inmanentes, activados por el espectador-lector.

Entre un cuenta-cuentos y un trovador de historias verdaderas no hay diferencia. Su hablar en ambos casos es una actuación escénica, no es hablar real.

Sin duda el narrador es un hablante como los actores lo son entre sí. Pero solo habla del mundo representado y sus oyentes no son interlocutores, sino son espectadores. Y entre ambos hay una mampara de separación. Se oye pero no hay contacto. Es la comunicación imitativa, la propia del espectáculo. Los espectadores escuchan como oyentes, pero no son interlocutores con el narrador. No se encuentran en real situación comunicativa. La voz del narrador y la representación están al otro lado de la mampara. Dos mundos que no se encuentran entre sí. Por tanto lo que tenemos en la narración ficticia y en la narración de asuntos reales es una inauténtica comunicación hablada.

El narrador no es propiamente un hablante del mundo real y el lector no es un lector del mundo común y actual, un lector de periódicos, por ejemplo, sino un lector (o en su caso un oyente) del mundo representado. Él se ha metido en ese mundo, abdicando de la realidad. Y logrará desde ese mundo una visión nueva de la misma realidad de la que ha salido.

Cuando una persona entra en el teatro, se pone a leer una novela, lee un texto histórico narrado, abre como espectador o lector un paréntesis en el tiempo de su mundo real y actual. Entra en el mundo de lo representado.

El narrador del mundo fingido se dirige a su audiencia de lectores o espectadores y les habla de asuntos imaginarios. Este sujeto está hablando en ese mundo y no puede salir de él. Es un ente de ficción, tan ficticio como son ficticios los personajes. En la narración escrita aparece una voz que se dirige al lector, le mete en la ficción y le saca de la realidad. El lector se ha convertido –aunque lea – en espectador de un mundo ficticio, en el sentido de representado y no real. También el lector espectador es durante un tiempo un ente de ficción en el sentido de que vive en la imagen representada. Estamos en la situación de comunicación replicada, que no es la primordial del lenguaje. La primordial es el hablar común. Hay una actividad consistente en el hablar común y otra actividad que consiste en la imitación de ese hablar. Así entiendo que lo dice Aristóteles en la Poética.

Si embargo hay que distinguir entre historia y ficción. Narración real o narración ficticia. Y ¿cómo distinguimos estos dos relatos?  Cuando se lee  historia ficción se podrá distinguir una de otra si sabe historia. Es de necesidad olvidarse del texto y entrar en el juicio de su contenido.  Esto es  de importancia para escribir narraciones y para leer, separar. Si se representan hechos reales, me meten en la realidad histórica representada, pero porque ya lo conozco.

Patria. La pregunta: “¿Qué quiere decir eso?”

 

La pregunta: “¿Qué quiere decir eso?”

El texto:

Oía la lluvia desde la cama. Un rumor gris que parecía decirle: Txato, Txato, despierta, levántate y ven a mojarte. Y qui­zá por demorar el momento de exponerse al tiempo desapacible, o a causa de la luz desvaída que se filtraba por la cortina y le producía pereza y le producía pesadez en los párpados, o porque, anulada su cita con un cliente de Beasáin,  no tenía gran cosa que hacer esa tarde en la oficina,  alargó la siesta más de lo acostumbrado. ¿Qué quiere decir eso?  Pues que durmió una hora larga sin sueños ni preocupaciones,  mientras que otras veces con veinte o treinta minutos tenía de sobra.

 

Reparto y numero las frases.

Oía la lluvia desde la cama.(1)

Un rumor gris que parecía decirle: Txato, Txato, despierta, levántate y ven a mojarte. Y qui­zá por demorar el momento de exponerse al tiempo desapacible, o a causa de la luz desvaída que se filtraba por la cortina y le producía pereza y le producía pesadez en los párpados, o porque, anulada su cita con un cliente de Beasáin, no tenía gran cosa que hacer esa tarde en la oficina,(2)

 alargó la siesta más de lo acostumbrado(3).

¿Qué quiere decir eso?  Pues que(4)

 durmió una hora larga sin sueños ni preocupaciones(5),

 mientras que otras veces con veinte o treinta minutos tenía de sobra(6).

 

La frase 1 del ejemplo es  una frase de segundo plano , estativa, con un verbo de percepción,  descriptiva.

El número 2 contiene frases que interpreto como una intervención del  narrador.  La comparación de la lluvia con una voz imaginaria,  lenguaje directo , la lluvia habla; y luego siguen conjeturas disyuntivas  del narrador.  las alternativas difícilmente pueden ser  representaciones; las tiene que proponer una voz, alguien las dice.

La frase 3 con el indefinido “se alargó”  es nuclear.

La frase 4 es la que contiene la pregunta : ¿Qué quiere decir eso? La formula el narrador rompiendo  la secuencia de la acción nuclear. Porque el núcleo  seguido sería así:

alargó la siesta más de lo acostumbrado – durmió una hora larga sin sueños ni preocupaciones”

La pregunta es una interferencia. Con ella el narrador se anticipa a la percepción del lector/espectador. Su pregunta y comentario es una completa intromisión, rompe la secuencia nuclear.

Esta trabazón entre los estratos, núcleo y voz del narrador,  sugiere que se está mermando la función mostrativa, objetiva, en favor del  hablar. Con esta forma de trabazón se  cohíbe la objetividad de lo representado en favor del hablar subjetivo, como puedo señalar y comprobar en otros muchos casos. Y casi siempre es hablar coloquial en conformidad con la impresión general que da el texto de mostrar el mundo hablado o el mundo desde el habla. Esto lo digo en el sentido de que la forma es muy sensible al mundo que se quiere mostrar. Si se domina.

 

Palabras del narrador en el capítulo XVII

 

Palabras del narrador en el capítulo XVII del Quijote. Voy a entresacar las veces que el narrador habla en este capítulo.

1  “Cuenta la historia que”

Comienza el capítulo  con una frase de estilo indirecto, se cita el libro de don Quijote, la historia,  y con un “que” introductor se añade la cita: todo el libro del Quijote es cita. Empieza así:

“Cuenta la historia que cuando don Quijote daba voces a Sancho que le trujese el yelmo”

A su vez las primeras palabras que se citan del libro son otra cita :

2  “don Quijote daba voces a Sancho que le trujese el yelmo”.

Son las palabras de don Quijote citadas por el narrador; pero las dice el narrador segundo. Si no las reprodujera el segundo narrador, las diría don Quijote: *Sancho, tráeme el yelmo. Podría haber comenzado el capítulo sin el artificio de dos narradores, por ejemplo:   Don quijote dijo a Sancho: – Tráeme el yelmo. Lenguaje que es mostrativo con el modo dialogal del lenguaje directo.

El estilo indirecto es palabra del narrador. Como voy a recoger todo lo que pertenece a este  estrato, incluyo el lenguaje indirecto porque este modo oblicuo de reproducir las palabras de los personajes es voz de narrador. La siguiente frase es esta:

3 “siempre creyendo y pensando que todo lo que le sucediese habían de ser aventuras y más aventuras,”

El lenguaje indirecto, que en este caso es pensamiento de don Quijote referido por el narrador, está introducido por el gerundio: pensando que.  Sobre el uso del gerundio en la narración ver otra entrada relativa a esta forma verbal. El pensamiento y la creencia de don Quijote la refiere el narrador. Rige con verbos de pensamiento.

4  “ viendo  aquellas gachas blancas dentro de la celada, las llegó a las narices (y en oliéndolas) dijo”

            “viendo” tiene la temporalidad de “las llegó”, como es durativo es simultáneo a dijo, no se encuentra el línea de anterioridad temporal con el acto de “acercar a las narices”, no puede pertenecer a la articulación  temporal de la serie.  Pero pudiera trasponerse a indefinido sin cambio significativo *vio aquellas gachas  .. y las llegó a las narices . Señalaría anterioridad.

Lo hace el gerundio con la partícula “en” antepuesta. El gerundio por ser forma sin señalamiento temporal no puede expresar anterioridad, pero la partícula sí. Equivale a decir “habiéndolas olido”.  La  retrospección.

5  “Y  todo lo miraba el hidalgo, y de todo se admiraba, especialmente cuando, después de haberse limpiado don Quijote cabeza, rostro y barbas y celada, se la encajó; y, afirmándose bien en los estribos, requiriendo la espada y asiendo la lanza, dijo:”

 Lo subrayado lo atribuyo al narrador porque no es sino un recuerdo de lo ya narrado y se puede entender que lo refiere el narrador, empezando por especialmente.

Este párrafo reviste interés porque a continuación,  inmediatamente después de las palabras del narrador,  se pasa a la representación pura donde nadie habla, de primer plano: “dijo”, verbo de lengua, primer plano. Indica la acción de hablar; esta acción y el lenguaje directo que viene a continuación son la misma. Por esta razón no sitúo en el primer plano muchos verbos de lengua, introductores del estilo directo, de los que Cervantes nunca prescinde.

También el estilo indirecto se presenta con verbos de lengua. Como los que siguen:

6  “Otra vez le persuadió el hidalgo que no hiciese locura semejante, que era tentar a Dios acometer tal disparate. A lo que respondió don Quijote que él sabía lo que hacía. Respondiole el hidalgo que lo mirase bien, que él entendía que se engañaba.

                        Oído lo cual por Sancho, con lágrimas en los ojos le suplicó desistiese de tal empresa, en cuya comparación habían sido tortas y pan pintado la de los molinos de viento y la temerosa de los batanes, y, finalmente, todas las hazañas que había acometido en todo el discurso de su vida.”

Los verbos de lengua son “persuadir”, “responder”, “responder”, “suplicar”. Los verbos de pensamiento son los anteriores citados, “creer” y “pensar”. Hay que atribuirlos al narrador, no a acción misma sino su contenido.

Luego viene un párrafo en que la transición desde la voz del narrador a lo mostrativo reviste matices en los que no me detengo. Es un terreno en el que las apreciaciones son discutibles.

Sigue lo siguiente:

7  “tornó a requerir y a intimar a don Quijote lo que ya le había requerido e intimado, el cual respondió que lo oía, y que no se curase de más intimaciones y requerimientos, que todo sería de poco fruto, y que se diese priesa”

La siguiente intervención del narrador responde al primer narrador, es esta:

8  “Y es de saber que, llegando a este paso, el autor de esta verdadera historia exclama y dice: ”¡Oh fuerte y, sobre todo encarecimiento, animoso don Quijote de la Mancha”

Ahora es el primer narrador que -trata de autor al segundo – e introduce su palabra en lenguaje directo. Como si el segundo narrador fuera un personaje, pero no de la representación de la historia, sino personaje fuera de ella. Hay una duplicación, como un juego, que sin prestar atención es difícil de captar. Un narrador puede hablar de los personajes representados, pero no les interpela, entre otras cosas porque es inmanente y dependiente de esa representación. Razón por la que el que interviene es el primero de los narradores, hablando del segundo. Y para terminar su intervención, dice:

“Aquí cesó la referida exclamación del autor, y pasó adelante, anudando el hilo de la historia, diciendo que, visto el leonero ya puesto en postura a don Quijote, y que no podía dejar de soltar al león macho, so pena de caer en la desgracia del indignado y atrevido caballero, abrió de par en par la primera jaula”.

El gerundio “diciendo que” es verbo de lengua introductor del texto que se atribuye al segundo narrador, el primero cita al segundo en lenguaje indirecto (esta es una verdadera citación)  y luego ya empieza el texto mismo “abrió de par en par la primera jaula …

Este pasaje nos remite a la primera frase del capítulo.

Todavía en este contexto de juego entre narradores aparece esta frase:

 “abrió de par en par la primera jaula, donde estaba, como se ha dicho, el león, el cual pareció

Interpreto que el primer narrador hace referencia con un inciso al escrito del segundo, “como se ha dicho”, porque en realidad el libro viene a ser como una cita entera que hace el primer narrador del segundo. Pero la frase “como se ha dicho”  es un inciso aclaratorio.

Las siguientes que hemos de atribuir al narrador son:

10  “Hasta aquí llegó el extremo de su jamás vista locura”

11  “don Quijote, mandó al leonero que le diese de palos y le irritase para echarle fuera”

12 “el lienzo con que se había limpiado el rostro de la lluvia de los requesones”

13 “Entonces el leonero, menudamente y por sus pausas, contó el fin de la contienda, exagerando, como él mejor pudo y supo, el valor de don Quijote, de cuya vista el león, acobardado, no quiso ni osó salir de la jaula, puesto que había tenido un buen espacio abierta la puerta de la jaula; y que, por haber él dicho a aquel caballero que era tentar a Dios irritar al león para que por fuerza saliese, como él quería que se irritase, mal de su grado y contra toda su voluntad, había permitido que la puerta se cerrase”

La voz del narrador hay que oírla y a veces se percibe débilmente. Habrá en este punto opiniones diversas.

 

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