La confesión de Pedro

Jesús predice su Pasión y su Gloria. La ley de la renuncia cristiana

Salió Jesús con sus discípulos hacia las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino se puso a preguntar a sus discípulos: —¿Quién dicen los hombres que soy yo? 38 Ellos le contestaron: —Juan el Bautista, y otros que Elías; pero otros que uno de los profetas. 39Entonces él les pregunta: —Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo? Le responde Pedro: —Tú eres el Cristo. 40Y les ordenó que no hablasen a nadie sobre esto.

41Y comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía padecer mucho, ser rechazado por los ancianos, por los príncipes de los sacerdotes y por los escribas, y ser llevado a la muerte y resucitar después de tres días. 42Hablaba de esto claramente.

Pedro, tomándolo aparte, se puso a reprenderle. 43Pero él se volvió y, mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro y le dijo: —¡Apártate de mí, Satanás!, porque no sientes las cosas de Dios, sino las de los hombres.

44Y llamando a la muchedumbre junto con sus discípulos, les dijo: —Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga. 45Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. 46Porque ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? 47Pues ¿Qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? 4849Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre también se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre acompañado de sus santos ángeles. 9.11Y les decía: —En verdad os digo que hay algunos de los aquí presentes que no experimentarán la muerte hasta que vean el Reino de Dios que ha venido con poder.

Comentario general

Este episodio breve es de una importancia enorme en la construcción que hace Marcos de los hechos. Tanta que, por los asuntos que se relatan, forma un punto de inflexión en la entera narración. Contiene en realidad el meollo de toda la historia porque afronta el final y el fin de toda narración concentra los hilos de su desarrollo, que aquí se anticipan y declaran. Supone una crisis enorme en el entendimiento de cómo será los hechos, con multitud de paradojas entre el perder la vida para ganarla. Fracasar para vencer, asunto que es la esencia de la historia de Jesús y la propuesta de seguirle que se ofrece libremente a la multitud. Temas tan penetrantes en todos los aspectos de la vida que dan al pasaje el lugar central de la narración entre antes y después. Y así ha sido reconocido siempre de modo general.

Primera parte: preguntas

27Salió Jesús con sus discípulos hacia las aldeas de Cesarea de Filipo.
Y en el camino se puso a preguntar a sus discípulos:
—¿Quién dicen los hombres que soy yo?
—Juan el Bautista, y otros que Elías; pero otros que uno de los profetas.
—Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo?
Le responde Pedro:
—Tú eres el Cristo.

Comentario

El comienzo con salió hace que su narración se separe de la anterior. Se separa también por el comienzo de la siguiente: seis días después. El punto geográfico indica mucho como se verá en los siguientes episodios, porque tienen lugar a lo largo del camino. Y ahora el diálogo de este episodio es en el camino, por tanto, según van andando. Salió con los discípulos y les preguntó a ellos, forman un grupo aparte de la multitud, que también le sigue.

Quiere que le digan lo que piensa de él la gente en general y luego ellos en particular. La gente tiene variedad de opiniones que se conocen porque se dijeron antes de la degollación de Herodes.  Y los discípulos no contestan a la pregunta, que era a todos ellos, pensarían como la gente, de forma también variada, pero no podían pensar que fuera Juan Bautista. Cuando calmó la tempestad ellos se hicieron la preguntaron ¿Quién era?

Contesta solamente Pedro. Esa contestación está en contraste con las opiniones de la gente y  con las opiniones de los discípulos, porque la contestación de Pedro es única y su contestación: tú eres el Cristo, sobrepasa a todos los profetas.

Termina este diálogo de dos preguntas con  el informe del narrador sobre la orden de Jesús de no hablar sobre su identidad. Ya todos la conocen. El narrador dice con sus palabras, indirectamente, es decir, repite las palabras dichas por Jesús.

Segunda parte: predicción de la pasión

Y comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía padecer mucho, ser rechazado por los ancianos, por los príncipes de los sacerdotes y por los escribas, y ser llevado a la muerte y resucitar después de tres días. Hablaba de esto claramente.


Sigue el narrador informando de lo que enseñó Jesús, anunció el rechazo de ancianos y  príncipes de los sacerdotes, autoridades que nombra Jesús y se mencionan, por primera vez. Jesús se  nombra a sí mismo como Hijo del Hombre, en lugar de llamarse como le nombró Pedro, Mesías, en griego Cristo.

Debía padecer mucho, esto significa un fin previsto en un nivel superior que debe cumplirse, y sabremos más delante que es la voluntad del Padre. Iba a ser llevado a la muerte por las autoridades citadas. La muerte es final de los padecimientos y tiene por ello también una causa de otro nivel superior al rechazo de las tres autoridades: ancianos, príncipes de los sacerdotes y escribas.

Resucitar es la última predicción. Es la acción de un fin contrapuesto a morir. El rechazo que lleva a la muerte es vencido por la resurrección, no por una defensa de Pedro para que no ocurra, porque debía ocurrir. Por tanto, era aceptada y vencida.

La disposición de los hechos en toda narración debe tener un fin, que en muchas historias es la muerte, y en esta el fin no es la muerte. Pero como muere Jesús se puede decir que tiene dos fines en uno, puesto que la resurrección supone la muerte. Que Jesús hable claramente de esto es comentario propio del narrador y no lo dice porque antes hablara Jesús con medias palabras, está diciendo. en realidad, que antes no habló. Aunque su muerte estuviera presentida en la de Juan Bautista.

Tercera parte: reprensión de Pedro

Pedro, tomándolo aparte, se puso a reprenderle. Pero él se volvió y, mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro y le dijo: —¡Apártate de mí, Satanás!, porque no sientes las cosas de Dios, sino las de los hombres.

Y ya entramos en el terreno de las deducciones, cosa que pide toda lectura narrativa. ¿Qué dijo Pedro? ¿Cuál fue su reprensión? Hay pareceres diversos. Pedro no puede reprender a Jesús en lo que dice pues es su maestro. .Pero se rebela y no puede aceptar que vayan a ser las autoridades judías quienes le quiten la vida. Por la lectura inmediata se puede pensar que rechaza la muerte, pues está dispuesto, quizá con los demás apóstoles, a defenderle.

Pedro, tomándolo aparte, se puso a reprenderle. La reprensión de Pedro no conocemos que dijo ni con palabras de Pedro ni indirectamente por el narrador, que no dice cuál fue la reprensión de Pedro. Sin embargo, fueron de envergadura y provocaron la fuertísima reacción de Jesús. Primero cuatro acciones inmediatas: se volvió, *miró a sus discípulos, reprendió a Pedro y le dijo. Y las palabras de Jesús, que están a la vista, se oyen y se ven, reproducidas tal como se dijeron. Ahora no habla el narrador. Por lo tanto, el contenido de la reprensión hay que deducirlo de lo que dice Jesús antes y después y de sus acciones.

A Pedro le llama Satanás .Puede interpretarse que Pedro se rebela contra la muerte y quiere apartarle de ella, es decir, de la voluntad de Dios. Como Satanás. Pedro no entiende la muerte y la rechaza con sus razones y fuerzas. Se leyó, recordemos, en la unidad 34 la réplica a fariseos y escribas: anulan el mandamiento de Dios, no siguen a Dios por preceptos humanos. Ahora la muerte es el propósito de las autoridades judías, pero la quiere el Padre, como se leerá en el capítulo catorce en palabras de Jesús, ¡Abbá, Padre! Todo te es posible, aparta de mí este cáliz; pero que no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú. La muerte la vencerá Jesús mismo con la resurrección y con su poder de resucitar. No será la defensa de Pedro contra la voluntad Dios. Se defenderá Jesús mismo de ella después de sufrirla.

Este punto es ocasión para hacer esta observación general, pues estamos en el terreno de la deducción que pide toda lectura narrativa. ¿Qué dijo Pedro? No lo podemos saber. Se hace una suposición. Lo anterior es una opinión, pero coherente con el texto. El texto narrativo hay que leerlo entendiendo lo dicho a la letra y reconstruyendo lo que no dice. Pedro no puede reprender a Jesús su maestro en la ideas y enseñanzas sobre su muerte. Pero no puede aceptar que vayan a ser las autoridades judías quienes le quiten la vida. Se puede pensar que rechaza la muerte, pues está dispuesto, quizá con los demás apóstoles, a defenderle. Esta suposición es coherente, válida, y se mantienen como opinión que completa el texto. La lectura suscita muchas preguntas y sus respuestas son hipótesis que no tienen el valor del texto leído en su sentido inmediato. En este punto se opinó, por ejemplo, de otro modo: Jesús rechaza de Pedro, porque le llama Cristo y lo hacía con una idea de poder terreno. Opinión muy endeble y desechada.

Cuarta parte: Jesús pide a la multitud el seguimiento

Y llamando a la muchedumbre junto con sus discípulos, les dijo:
—Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga.
Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará.
Porque ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?

Pues ¿Qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre también se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre acompañado de sus santos ángeles.
Y les decía:
—En verdad os digo que hay algunos de los aquí presentes que no experimentarán la muerte hasta que vean el Reino de Dios que ha venido con pode
r.

 Llamó a la multitud. Esto es lo que hizo cuando declaró puros los alimentos. Deja de lado la exclusividad de enseñar a los discípulos.

Detrás de mí. Se puede entender que Pedro iba por delante para impedir la muerte, y todos deben aceptarla, ir detrás. Todos deben seguirle, perder la vida y ganarla con él.

El que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. Todos deben tomar su cruz, pero no dice que todos vayan a morir en una cruz. Y su alguno, el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.,

Todo el párrafo lo dice Jesús en directo. Pero la primera y la última intervención contienen una apelación a los presentes: les dijo, os digo y el resto tiene la forma de un elenco de frases reunidas por el tema y empiezan con otro estilo Porque o Pues.

José Antonio Valenzuela Cervera

Curación del ciego de Betsaida

Mc 8, 22-26

Llegan a Betsaida y le traen un ciego suplicándole que lo toque. 23Tomando de la mano al ciego lo sacó fuera de la aldea y, poniendo saliva en sus ojos, le impuso las manos y le preguntó: —¿Ves algo? 24Y alzando la mirada dijo: —Veo a hombres como árboles que andan. 35Después le puso otra vez las manos sobre los ojos, y comenzó a ver y quedó curado, de manera que veía con claridad todas las cosas. 36Y lo envió a su casa diciéndole: —No entres ni siquiera en la aldea.

Comentario general

Este episodio tiene la misma configuración narrativa que el sordomudo de la Decápolis y ambos tienen una forma de aparición desconectada y suelta de los demás episodios y ocurren en tierra pagana, sin embargo, son enteramente independientes y no se pueden emparejar. La diferencia entre un sordo y un ciego es muy grande. Un ciego y un sordo pueden ser mudos, pero un ciego no puede ser sordomudo. El episodio del sordomudo de la Decápolis es este.

Mc 7,31-37
De nuevo, salió de la región de Tiro y vino a través de Sidón hacia el mar de Galilea, cruzando el territorio de la Decápolis. Le traen a uno que era sordo y que a duras penas podía hablar y le ruegan que le imponga la mano. Y apartándolo de la muchedumbre, le metió los dedos en las orejas y le tocó con saliva la lengua; y mirando al cielo, suspiró, y le dijo: —Effetha —que significa: «Ábrete».Y se le abrieron los oídos, quedó suelta la atadura de su lengua y empezó a hablar correctamente. Y les ordenó que no se lo dijeran a nadie. Pero cuanto más se lo mandaba, más lo proclamaban; y estaban tan maravillados que decían: —Todo lo ha hecho bien, hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

.La semejanza narrativa se ve en el siguiente cuadro. Con algunas frases diferentes que no cambian la estructura. A partir de este milagro empieza una secuencia de sucesos más trabados entre sí como al principio. Su conexión la da el fin del camino que se emprende a partir de este momento.

Mc 7,31.37
salió de la región de Tiro
vino a través de Sidón hacia el mar de Galilea
cruzando el territorio de la Decápolis.
le traen a uno que era sordo
que a duras penas podía hablar
le ruegan que le imponga la mano.
apartándolo de la muchedumbre

le metió los dedos en las orejas
le tocó con saliva la lengua;

mirando al cielo, suspiró
—Effetha
que significa: «Ábrete».
se le abrieron los oídos


quedó suelta la atadura de su lengua
empezó a hablar correctamente.


les ordenó que no se lo dijeran a nadie


cuanto más se lo mandaba, más lo proclamaban;
estaban tan maravillados que decían
Todo lo ha hecho bien, hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

Mc 8,22-26
Llegan a Betsaida



le traen un ciego

suplicándole que lo toque.
tomando de la mano al ciego
lo sacó fuera de la aldea
poniendo saliva en sus ojos
le impuso las manos

le preguntó
—¿Ves algo?
alzando la mirada dijo
—Veo a hombres como árboles que andan.
le puso otra vez las manos sobre los ojos

comenzó a ver
quedó curado
de manera que veía con claridad todas las cosas
lo envió a su casa
—No entres ni siquiera en la aldea.

Notas

1 La diferencia se encuentra en el suspiro de la primera y la pregunta al ciego de la segunda. Terminan igual, El final separado de la primera ya no pertenece a la narración misma, es solo comentario añadido y además este comentario no tiene relación con la segundo milagro, porque menciona a los sordos y a los mudos, pero no a los ciegos.

2 A partir de este milagro empieza una secuencia de sucesos más trabados entre sí como al principio. Su conexión la da el fin del camino que se emprende a partir de este momento. Marcos coloca este episodio en el término de los acontecimientos que rodean a las dos multiplicaciones. Al final de la primera mandó a sus discípulos que subieran a la barca y que se adelantaran a la otra orilla junto a Betsaida, mientras él despedía a la multitud. Y es ahora después de la serie de incidentes ocurridos y del itinerario por tierra pagana cuando llegan a Betsaida. El último suceso o milagro de la serie ocurre ya en Betsaida al llegar. Es el décimo milagro, que como el anterior del sordomudo tiene una colocación ocasional, se aprecia que podría estar en otro sitio, cumple la misión conclusiva de la llegada Betsaida como término previsto desde atrás.

3 El comienzo del siguiente episodio ya está enteramente separado de este y empieza dejando atrás esta población, patria de Pedro y de Andrés. Salió Jesús con sus discípulos hacia las aldeas de Cesarea de Filipo. Empieza otro itinerario diferente y que tendrá una configuración geográfica precisa y con un término del que ya no habrá desviación ninguna.

José Antonio Valenzuela

La levadura de los fariseos y de Herodes

Mc 8, 1-10

11Salieron los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole, para tentarle, una señal del cielo. 12Suspirando desde lo profundo de si espíritu, dijo: —¿Por qué esta generación pide una señal? En verdad os digo que a esta generación no se le dará ninguna señal.

13Y dejándolos, subió de nuevo a la barca y se marchó a la otra orilla. 14Se olvidaron de llevar panes y no tenían consigo en la barca más que un pan. 15

Y les advertía diciendo: —Estad alerta y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes. 16Y ellos comentaban unos con otros que no tenían pan. 17Al darse cuenta Jesús, les dice: —¿Por qué vais comentando que no tenéis pan? ¿Todavía no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis endurecido el corazón? 18¿Tenéis ojos y no veis; tenéis oídos y no oís? ¿No os acordáis 19de cuántos cestos llenos de trozos recogisteis, cuando partí los cinco panes para cinco mil? —Doce —le respondieron. 20—Y cuando los siete panes para los cuatro mil, ¿Cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis? —Siete —le contestaron. 21Y les decía: —¿Todavía no comprendéis?

Universidad de Navarra. Santos Evangelios. EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

La llegada a Dalmanuta, lugar de localización desconocida hoy, viene precedida de ciertos empalmes temporales y espaciales en la geografía del recorrido. Para empezar, llegan a este lugar en la barca después de la segunda multiplicación, dejando atrás a cuatro mil comensales con las siete espuertas de restos que recogieron. A ese lugar de la comida llegaron días después de curar al sordomudo en el centro de la Decápolis, dando un rodeo, desde Tiro. En Tiró curó a la niña pagana, hija de la mujer sirofenicia. Había ido a Tiro desde Genesaret lugar de la costa occidental en la travesía Jesús subió a la barca en la cuarta vigilia de la noche y calmó el viento. Se dirigían a Betsaida, pero no llegaron y se quedaron en Genesaret.

Este itinerario hacia adelante desde el lugar de la reunión de los discípulos con Jesús fue así: un corto recorrido en barca hasta el lugar apartado de la primera multiplicación, desde ahí hacia Betsaida, pero se quedan en Genesaret, desde allí por tierra a Tiro y desde Tiro el rodeo por la Decápolis hasta el mar en la orilla oriental, al lugar de la segunda multiplicación y desde allí a Dalmanuta cruzando a la orilla occidental y vuelta a Betsaida «en la otra orilla». El siguiente episodio comienza diciendo: llegan Betsaida.
En Dalmanuta, final del recorrido, estuvieron poquísimo tiempo, los fariseos en misma orilla buscaron un discusión con Jesús, pero Jesús no la entabló, les dejó y marchó de travesía en la barca y esta vez llegan a Betsaida. Que es la otra orilla. Estaban en Dalmanuta, en la orilla occidental del lago.
Los episodios de este tramo, que va desde la misión que los discípulos reciben en Nazaret hasta este momento de llegar a Betsaida, tienen unos empalmes que contrastan con el orden que tienen los episodios anteriores y los que vienen después. A causa de las cuatro travesías en el mar, relacionadas con las dos multiplicaciones del pan y por el itinerario en tierras paganas.
Este fragmento tiene una menos entidad narrativa. Se compone de dos partes: 1 lo que ocurre en Dalmanuta y 2 lo la conversación de la barca.

Observaciones al suceso en Dalmanuta

1 Los fariseos aparecen, pero van a desaparecer en adelante. Jesús inicia este distanciamiento con la falta de respuesta, con la lamentación de su pregunta y con la acción de dejarles. Corta el desarrollo de esta discusión. Y el incidente es brevísimo.

2 La frase intermedia, dejándolos, subió de nuevo a la barca y se marchó a la otra orilla. Se olvidaron de llevar panes y no tenían consigo en la barca más que un pan, es lo poco acción narrativa que tiene esta pasaje y sirve de enlace y es el contexto de la segunda parte, la otra intervención de Jesús. Los dos pasajes vienen a recoger palabras de Jesús en directo.

3 La intervención de Jesús recalca las dos multiplicaciones por la repetición remarcada de sus diferencias cuantitativas, las que se indicaron en su narración. Hay autores que piensan que solo hubo una multiplicación y añaden que eso que dice Jesús en realidad lo pone Marcos de su cosecha. Pero al no tener una razón apodíctica, es decir, irrefutable, seguir esa opinión sería leer con la sospecha de que no pasó así. Pero seguir esta opinión sería, paradójicamente, hacer un acto de fe en las razones insuficientes de estos exegetas y quitársela a la lectura y a Marcos, que pone los sucesos tal como se contaban. La lectura la hacemos teniéndonos a lo que se dice y sin dudar de ella, pues el texto es explicito en lo contrario a la duda: hubo dos multiplicaciones diferentes.

4 Las circunstancias pueden sugerir las diferencias entre las dos multitudes, la de la orilla occidental y la de la oriental, en la oriental habría predominio de gente pagana. A continuación se pone en columnas paralelas el contraste narrativo entre ambas.

Primera multiplicación
Al desembarcar vio una gran multitud y se llenó de compasión por ella, porque estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.


Tenemos tres acciones representadas, una externa: desembarcar, visible, otra interna se llenó de compasión, también visible para el lector, pues las palabras le muestran y ve la compasión de Jesús
. Y la tercera es se puso a enseñar. Además, el narrador «dice«: porque estaban como ovejas que no tienen pastor. Esta frase al dar una razón y por ser una comparación con los pastores de Israel, podemos atribuirla al que habla.
Aquí el narrador solo dice esa frase.

Éste es un lugar apartado y ya es muy tarde; despídelos para que vayan a las aldeas y pueblos de alrededor, y compren algo de comer.

Palabras que dicen los discípulos a Jesús

—¿Es que vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?

Segunda multiplicación
En aquellos días, reunida de nuevo una gran muchedumbre que no tenía qué comer, llamando a los discípulos les dijo: —Me da mucha pena la muchedumbre, porque ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer;

La compasión se puede mostrar, porque el lenguaje la puede representar y el lector la contempla. Pero en este segundo relato la compasión no está representada sino dicha, la «dice» Jesús con sus palabras. La compasión es su interior y también dice a los discípulos la causa: porque no tienen que comer.


Aquí el narrador no interviene. Solo habla Jesús.

y si los despido en ayunas a sus casas desfallecerán en el camino, porque algunos han venido desde lejos.

Palabras de Jesús a los discípulos

—¿Cómo podrá alguien alimentarlos de pan aquí, en un desierto?

Las preguntas en ambos relatos las hacen los discípulos y desencadenan la acción de la multiplicación.

Observaciones sobre el suceso de la travesía

Se recoge una intervención de Jesús. Un fragmento de conversación, en la barca, vivo, coloquial y efímero, pero significativo. Es la aclaración de un equívoco como en las conversaciones de hoy. El malentendido lo origina la palabra levadura. Elemento que fermenta el pan, pero Jesús emplea la palabra metafóricamente en relación con los fariseos y Herodes que, como se leyó en el episodio 15, se unieron  contra Jesús. Con los fariseos no entra ya en conversación y de Herodes está presente el episodio de la degollación del Bautista que se lee en Mc 3, 17-29, De los dos hay que guardarse. Pero los discípulos tienen su mente confusa, se preocupan porque el pan que les pidió Jesús en la multiplicación ahora es escaso. Por levadura entienden el pan.

Reproduzco el pasaje sin las frases introductorias del decir. La primera es una advertencia y en la otra explica que Jesús habla porque percibe la confusión. Retiro también otras dos que introducen contestaciones finales, que es lo único que dicen los discípulos. Dejo el puro diálogo directo, todo hablar es de Jesús, salvo las contestaciones doce y siete.  

—Estad alerta y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes.
¿Por qué vais comentando que no tenéis pan?
¿Todavía no entendéis ni comprendéis?
¿Tenéis endurecido el corazón?
¿Tenéis ojos y no veis; tenéis oídos y no oís?
¿No os acordáis de cuántos cestos llenos de trozos recogisteis, cuando partí los cinco panes para cinco mil?
—Doce
Y cuando los siete panes para los cuatro mil, ¿Cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?
—Siete
¿Todavía no comprendéis?

Las palabras de Jesús son la aclaración de ese malentendido, porque no está hablando del pan, sino de las insidias de fariseos y de Herodes que acaban en la muerte. La referencia a las dos multiplicaciones es clara. Parece que no se acuerdan, y se puede entender también con esto que en la segunda multiplicación no se acordaban de la primera, y preguntaron  ¿Cómo podrá alguien alimentarlos de pan aquí, en un desierto?  Esto se comentó en la explicación de este episodio, el número 40. Siguen sin recordar lo que han vivido y están preocupaos por el poco pan que llevan. De ahí la aclaración meticulosa de Jesús sobre las cifras de las dos multiplicaciones diferentes.

Conclusión

Marcos sitúa una primera multiplicación de panes y peces en el momento en que los discípulos, después de que cumplieron con éxito la misión encomendada por Jesús, se reúnen con él. Este hecho hace que se compongan en realidad de dos sucesos. En la segunda multiplicación, en cambio, empieza «En aquellos días, llamando a los discípulos«. Es decir, no tiene un momento determinado y no empalma con algo anterior. La acción se representa ella sola, sin que Jesús empiece desde otra circunstancia. Llevaba con la multitud ya tres días y actúa por la compasión, porque el desplazamiento les impide comer.
Terminada la multiplicación en los dos casos se embarcan hacia otro lugar. El parecido entre ellas está en los hechos de la multiplicación, en su articulación semejante y es lo que da pie a suponer que no fueron dos multiplicaciones, sino una. Pero tenemos un texto que presenta dos multiplicaciones, donde la simplicidad de los hechos hace que sean idénticas al no dar cuenta de pormenores, salvo que los motivos distintos y las cifras diferentes.

Estas suposiciones son opiniones con algún fundamento subjetivo. Son posibilidades indemostrables, que quieren reconstruir un texto sobre un sombra hoy inexistente. Para nuestro propósito de entender el texto y saber leerlo como narración, estas indagaciones están fuera de lugar. El comentario es sobre el texto para leerlo tal como está y tal como es conocido, sin suposiciones verosímiles carentes de pruebas.

Segunda multiplicación de los panes

Mc 8, 1-10

1En aquellos días, reunida de nuevo una gran muchedumbre que no tenía qué comer, llamando a los discípulos les dijo: 2—Me da mucha pena la muchedumbre, porque ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer; 3y si los despido en ayunas a sus casas desfallecerán en el camino, porque algunos han venido desde lejos. 4Y le respondieron sus discípulos: —¿Cómo podrá alguien alimentarlos de pan aquí, en un desierto? 5Les preguntó: —¿Cuántos panes tenéis? —Siete —respondieron ellos. 6Entonces ordenó a la multitud que se acomodase en el suelo. Tomando los siete panes, después de dar gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los distribuyeran; y los distribuyeron a la muchedumbre. 7Tenían también unos pocos pececillos; después de bendecirlos, mandó que los distribuyeran. 8Y comieron y quedaron satisfechos, y con los trozos sobrantes recogieron siete espuertas. 9Eran unos cuatro mil. Y los despidió. 10Y subiendo enseguida a la barca con sus discípulos, se fue hacia la región de Dalmanuta.

Comentario general

La segunda multiplicación hay que comparándola con la primera. En la primera Jesús se reúne con de los apóstoles cuando estaba con la multitud a su alrededor, que no le deja. Ambos sucesos, estar con los apóstoles y con la multitud, se relatan juntamente en este episodio y se impiden entre sí y la multiplicación de los panes afecta a la multitud que está con y a los apóstoles. que están con Jesús, pero no ellos solos, también con la multitud.

Episodio 32, primera
multiplicación Mc 06,30-46

Reunidos los apóstoles con Jesús, le explicaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Y les dice:

Episodio 40, segunda
multiplicación MC 08, 01-10

En aquellos días, llamando a los discípulos

les dijo

—Venid vosotros solos a un lugar apartado, y descansad un poco.
Porque eran muchos los que iban y venían, y ni siquiera tenían tiempo para comer. Y se marcharon en la barca a un lugar apartado ellos solos. Pero los vieron marchar, y muchos los reconocieron. Y desde todas las ciudades, salieron deprisa hacia allí por tierra y llegaron antes que ellos. Al desembarcar vio una gran multitud

y se llenó de compasión por ella, porque estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.
Y cuando ya se hizo muy tarde, se acercaron sus discípulos y le dijeron:
—Éste es un lugar apartado y ya es muy tarde; despídelos para que vayan a las aldeas y pueblos de alrededor, y compren algo de comer.
Y les respondió: —Dadles vosotros de comer. Y le dicen:


—¿Es que vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?

—Me da mucha pena la muchedumbre, porque ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer; y si los despido en ayunas a sus casas desfallecerán en el camino, porque algunos han venido desde lejos.




Y le respondieron sus discípulos:


—¿Cómo podrá alguien alimentarlos de pan aquí, en un desierto?

Él les dijo: —¿Cuántos panes tenéis? —Cinco, y dos peces.

Entonces les mandó que acomodaran a todos por grupos sobre la hierba verde. Y se sentaron en grupos de cien y de cincuenta.
Tomando los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo,
pronunció la bendición,
los partió los panes y
se puso a dárselos a sus discípulos para que los distribuyesen;

también repartió los dos peces para todos.


Comieron todos hasta que
quedaron satisfechos.
Y recogieron doce cestos llenos de los trozos de pan y de los peces.
Los que comieron los panes eran cinco mil hombres.
Y enseguida mandó a sus discípulos que subieran a la barca y que se adelantaran a la otra orilla junto a Betsaida, mientras él despedía a la multitud. Y después de despedirlos, se retiró al monte a orar.

Les preguntó: —¿Cuántos panes tenéis?—Siete —respondieron ellos.

Entonces ordenó a la multitud

que se acomodase en el suelo.

Tomando los siete panes,
después de dar gracias,

los partió y
los fue dando a sus discípulos para
que los distribuyeran; y
los distribuyeron a la muchedumbre.
Tenían también unos pocos pececillos; después de bendecirlos, mandó que los distribuyeran.
Y comieron y
quedaron satisfechos, y con los trozos sobrantes recogieron siete espuertas.

Eran unos cuatro mil. Y los despidió.

Y subiendo enseguida a la barca con sus discípulos,


se fue hacia la región de Dalmanuta.

El contraste

1 En la primera multiplicación la reunión de vuelta de la misión y la multiplicación están entrelazadas. Son dos asuntos el descanso de los discípulos y la atención a la muchedumbre, que son incompatibles. En la segunda se trata solamente de la atención a la muchedumbre y la multiplicación de los panes nada más.

2 En la primera multiplicación los discípulos inician el dialogo y en la segunda lo inicia Jesús, por esto son distintos y no se pueden poner en paralelo. La multiplicación, en cambio, es enteramente paralela, con la diferencia de las cifras y algo más. Los comentaristas al comprobar esta coincidencia deducen que solo hubo una multiplicación y Marcos la contó dos veces. Es una suposición sin pruebas. La lectura nos lleva a contemplar dos hechos iguales, narrados con las mismas palabras, y pero con cifras diferentes sobre el número de comensales, el pan y los peces y los restos recogidos. Y con motivación algo diferente.

3 La parte hablada de la primera permite dar un sentido a la multiplicación que no tiene la segunda. Esta tiende a aliviar el hambre y la primera es por la necesidad que tiene la muchedumbre de un pastor, y los discípulos son llevados a actuar como Jesús, como pastores con él, que es la explícita interpretación del narrador. El diálogo es esencial  en esta narración,  incide sobre los hechos porque Jesús sitúa a los discípulos a su lado como pastor. La segunda multiplicación no tiene la circunstancia que el diálogo indica, y consiste solamente en la compasión por la necesidad corporal del alimento.

4 Aunque parezca extraño que en la segunda multiplicación los discípulos digan, ¿Cómo podrá alguien alimentarlos de pan aquí, en un desierto?, cuando conocen ya esa posibilidad por la la primera. multiplicación. Pero en un episodio posterior, el 42 , Mc 08,14-21 «La levadura de los fariseos y de Herodes», el mismo Jesús menciona las dos ocasiones diferentes y dice a los discípulos, sin duda algo torpes: «¿todavía no entendéis ni comprendéis? » « ¿no os acordáis de cuantos cestos de llenos de trozos recogisteis, cuando partí los cinco panes para los cinco mil?» , que da contestación a esta extrañeza.

5 Em la primera multiplicación, en el diálogo, en el que llevan la iniciativa los discípulos es donde se refleja el cambio de fin: descansar sin multitud o acompañar a Jesús que trata a la multitud como pastor. Con esto enseña Jesús a los discípulos su misión de pastores. De los tres cuerpos que se examinaron en la primera multiplicación, el diálogo es esencial porque cambia el sentido del milagro, aunque los discípulos no se enteran.

Conclusión

Marcos sitúa una primera multiplicación de panes y peces en el momento en que los discípulos, después de que cumplieron con éxito misión encomendada por Jesús, se reúnen con él y se lo cuentan. De modo que empalma con el término de esa misión. y este hecho hace que el episodio se compongan en realidad de dos sucesos. En la segunda multiplicación la indicación inicial es «En aquellos días, llamando a los discípulos» Es decir, que no tiene un momento determinado como la primera. La acción se representa en un tiempo indeterminado, ella sola, sin que Jesús haya cambiado el plan que trazó con los apóstoles, llevaba con la multitud ya tres días y actúa por la compasión, porque el desplazamiento les impide comer.
En en ambos casos terminada la multiplicación se embarcan hacia otro lugar. La semejanza de los relatos está en los hechos de la multiplicación, su articulación semejante y esto da pie a suponer que no fueron dos multiplicaciones, sino una. Pero tenemos de Marcos un texto en el que presenta dos multiplicaciones que en la simplicidad de los hechos son idénticas y no dan cuenta de sus pormenores diferentes salvo los motivos y las cifras. Estas suposiciones solo aportan sucesos posibles no narrados y de opinión subjetiva. Las posibilidades indemostrables indagan sobre la sombra de un texto hoy inexistente. Para nuestro propósito de entender el texto cierto que tenemos y saber leerlo como narración estas indagaciones están fuera de lugar. El comentario es sobre el texto para leerlo tal como está y tal como es conocido, sin suposiciones verosímiles carentes de pruebas.

Curación de un sordomudo

Mc 7,31-37 

31De nuevo, salió de la región de Tiro y vino a través de Sidón hacia el mar de Galilea, cruzando el territorio de la Decápolis. 32Le traen a uno que era sordo y que a duras penas podía hablar y le ruegan que le imponga la mano. 33Y apartándolo de la muchedumbre, le metió los dedos en las orejas y le tocó con saliva la lengua; 34y mirando al cielo, suspiró, y le dijo: —Effetha —que significa: «Ábrete». 35Y se le abrieron los oídos, quedó suelta la atadura de su lengua y empezó a hablar correctamente. 36Y les ordenó que no se lo dijeran a nadie. Pero cuanto más se lo mandaba, más lo proclamaban; 37y estaban tan maravillados que decían: —Todo lo ha hecho bien, hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

Universidad de Navarra. Santos Evangelios EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

Este pasaje está asociado al suceso anterior, fue a Tiro, atendió a la mujer sirofenicia y al salir de allí en el regreso ocurre el suceso del sordomudo que aquí se relata. Los dos episodios tienen lugar  en territorio pagano y por esto suponen una separación del resto del los 9 episodios singulares que se han visto, y de los que se verán. Difieren de ellos porque Jesús solo actuó fuera de Galilea en Gerasa, con el endemoniado de la Decápolis. Que es el precedente único de esta incursión en tierra pagana.

Precedente de estos dos sucesos es también el episodio 16 donde se relata la invasión  de Galilea, que tuvo lugar antes de la elección de los doce, cuando una gran muchedumbre llegó desde las regiones fronterizas al mar de Galilea y entre ellas gentes  “de los alrededores de Tiro y de Sidón” “al oír las cosas que hacía”. Esta incursión en Tiro y Sidón parece, pues, una respuesta a esa invasión y, quizá, porque era conocido en esa tierra pagana, no quiso que fuese conocida su llegada, pues no actuaba fuera de Israel; aunque actuó del mismo modo que hizo en Gerasa y el endemoniado de la Decápolis, del que no se dice que fuera pagano, quedó allí como testigo de Jesús. De igual modo será testigo, aunque no se diga, la madre sirofenicia. Este episodio y el anterior tienen esto en común,  la manifestación de Jesús fuera de Galilea.

Lo que hace Marcos, como ya sabemos,  no es narrar por sí mismo los sucesos, sino establecer la secuencia de los que eran conocidos en la tradición oral, ordenándolos en el tiempo y en el espacio por medio de los itinerarios que sigue Jesús, pero este es algo diferente. El orden de los episodios que encuentra el lector corresponderá, por una parte,  a la realidad de los hechos y, por otra, a la configuración de su secuencia según un criterio narrativo. Por esta razón las frases que enlazan unos episodios con otros son empalmes que escribe Marcos, como el que da comienzo a este episodio: de nuevo, salió de la región de Tiro y vino a través de Sidón hacia el mar de Galilea, cruzando el territorio de la Decápolis.  Esta frase pertenece al enlace entre ellos o más bien al cierre de la incursión en tierra pagana, para volver al mar de Galilea.  Los dos episodios están juntos y diferenciados del resto. Y el camino seguido, como se ve en el mapa, es extraño. El acontecimiento de la curación tuvo lugar en el centro de la Decápolis.

Es un suceso narrativamente desdibujado, como  si se hubiera buscado el momento de colocarlos en la secuencia. Nadie es mencionado con un nombre y el lugar tampoco, no se menciona a los discípulos como presentes, y la forma tan detallada de la curación parece sintonizar con la gente pagana, aunque en realidad los nueve casos particulares de curación que se han leído hasta el momento son todos diferentes, sin tipificación posible y además se indica que curó diversas enfermedades, no un tipo de ellas, aunque los profetas indicaron algunas como señales mesiánicas.

Jesús, que no es nombrado en el episodio, pide a la gente que no cuenten el milagro en continuidad con el pasar inadvertido de su estancia en Tiro, que no logró y ahora tampoco. Se representan los hechos sin explicación, salvo el significado de la palabra effetha que se traduce al griego. El porqué de los hechos queda al albur de las interpretaciones y a las comparaciones, siempre hipotéticas.

Lo que se percibe narrativamente es una notable vaguedad de composición: la misma imprecisión del extraño camino seguido desde la marcha hacia los confines de Tiro y Sidón para regresar por el centro de la Decápolis hasta el mar de Galilea.  Jesús se mueve en el ámbito de los pueblos limítrofes, sin nombres de lugares, y «unos» en plural y anónimos le llevan a un sordomudo y le piden la imposición de las manos.

Por tratarse de un camino sin una configuración geográfica clara, parece que Marcos ha colocado estos dos suceso en un itinerario que sirve de secuencia temporal y cumple una función de orden, sin que importe mucho el detalle geográfico fuera de Galilea. El momento en que sucede parece una colocación en la secuencia temporal. Los dos sucesos se han ordenado respecto a los demás, anteriores y posteriores, pero el camino seguido desde Tiro a la Decápolis es extraño y geográficamente difícil de seguir. Y no se puede pensar que Marcos no conociera perfectamente bien estos lugares.

La configuración narrativa se puede presentar según estas cuatro partes

1

De nuevo, salió de la región de Tiro y
vino a través de Sidón hacia el mar de Galilea,
cruzando el territorio de la Decápolis.

2

Le traen a uno que
era sordo y que a duras penas
podía hablar y
le ruegan
que le imponga la mano.

3

a)

Y apartándolo de la muchedumbre,
le metió los dedos en las orejas y
le tocó con saliva la lengua; y
mirando al cielo,
suspiró, y
le dijo:
—Effetha
que significa: Ábrete

b)                            

Y se le abrieron los oídos,
quedó suelta la atadura de su lengua y
empezó a hablar correctamente. Y les
ordenó que no se lo dijeran a nadie

4

Pero cuanto más se lo mandaba,
más lo proclamaban; y

 decían:
—Todo lo ha hecho bien, hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

Observaciones

1 Consiste en la formalidad del empalme para entrelazar los sucesos. La Decápolis se sitúa en el lado sur oriental del mar de Galilea.

Decápolis, diez ciudades griegas

2 Las dos acciones que introducen los hechos, traen y ruegan, son desvaídas por ser de sujeto anónimo y plural y en presentes, es decir, acciones sin delimitación ni contraste y acompañadas por imperfectos, descriptivos del enfermo, sujeto enteramente pasivo. Y la intervención hablada en estilo indirecto, que es el menos narrativo, al cambiar el habla directa por el dicho del narrador.

3 a) La acción sobre el sordomudo está representada con seis acciones argumentales (dos están en gerundio, trasferibles a indefinidos) y una frase en estilo directo, que consiste en un dicho que es al mismo tiempo una acción imperativa, con la aclaración de su significado en griego por narrador.

3 b) La curación misma tiene menor relieve, son tres acciones que repiten el efecto sobre los oídos, la lengua y el habla, pero estos efectos positivos quedan amortiguados por el mandato de callar, que lo indica el narrador en estilo indirecto. El procedimiento de la curación es lo que se narra con relieve, pero no se menciona la fe ni del enfermo, que no puede expresarse, ni la de los que le llevan.  Quizá sintoniza con el entorno pagano.

 4 Como el narrador indica con sus palabras lo que pidió Jesús, induce a pensar que las frases conclusivas son comentario suyo, por el carácter de comparación de la reacción de la gente –cuanto más. más – ante el silencio que se les pide. La frase directa al final tiene, en cambio, un carácter conclusivo y claro: el parecer directo de los que tuvieron conocimiento del suceso. No lo dice el narrador.  

La mujer sirofenicia

(Mc 7, 24-31)

24Se fue de allí y se marchó hacia la región de Tiro y de Sidón. Entró en una casa y deseaba que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer inadvertido. 25Es más, en cuanto oyó hablar de él una mujer cuya hija tenía un espíritu impuro, entró y se postró a sus pies.

26La mujer era griega, sirofenicia de origen.

Y le rogaba que expulsara de su hija al demonio. 27Y le dijo: —Deja que primero se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos. 28Ella respondió diciendo: —Sí, Señor, pero también los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. —Por esto que has dicho, vete, el demonio ha salido de tu hija.

30Y al regresar a su casa encontró a la niña echada en la cama y que el demonio había salido.

 31De nuevo, salió de la región de Tiro y vino a través de Sidón hacia el mar de Galilea,

Universidad de Navarra. Santos Evangelios  EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

Empieza “salió de allí”.  ¿De dónde? De Genesaret. Y “marchó” a la región de Tiro. Y el episodio siguiente empieza diciendo que por Sidón “volvió  al mar de Galilea”. El episodio se sitúa entre la ida y la vuelta. Y lo único que ocurre en la región fenicia es la expulsión del demonio de la niña,  los discípulos no son mencionados, ¿Fue Jesús solo? La lectura literal provoca algunos interrogantes como este de los que el texto mismo no da clave de contestación.

Como parece evidente, lo refleja la misma composición del texto, el relato estaba ya configurado por la tradición oral. Por esto las palabras marcharon de allí y el comienzo del episodio siguiente, de nuevo vino hacia el mar de Galilea, pertenecen al empalme entre estas unidades narrativas, que es lo que propiamente hace Marcos empalmar relatos conocidos por la tradición. Lo contenido entre esas dos frases es el suceso, que está ahí sin que nadie lo cuente, Marcos tampoco, pero se le puede atribuir la aclaración intermedia  la mujer era griega, sirofenicia de origen que pertenece a un hablante.

El suceso se distribuye en dos partes: primero, las acciones de Jesús y las de la madre y, segundo, el diálogo entre ellos.

Los verbos de acciones iniciales son:

De Jesús:

se fuse fue de
se marchó hacia
entró en una casa
deseaba que nadie lo supiera
no pudo permanecer inadvertido

De la mujer:

oyó hablar de él
(su) hija tenía un espíritu impuro
entró
se postró a los pies

La aclaración intermedia:

La mujer era griega, sirofenicia de origen.

El diálogo entre ellos

Le rogaba que expulsara al demonio
—deja primero

—Sí, Señor, pero
—Por esto que has dicho, vete, el demonio ha salido de tu hija

Acciones finales de la mujer que logró su deseo

Y al regresar a su casa
encontró a la niña echada en la cama
el demonio había salido

Observaciones

1 Las primeras acciones son tres perfectos simples. El verbo principal de toda narración. Así es la versión en español, no el griego. Una traducción literal se haría en gerundios (levantándose partió y entrando) y es preferible el perfecto simple del español.

2 Sigue deseaba que nadie lo supiera. El deseo de Jesús no es acción externa y visible, pero lo interior de la conciencia se representa de la misma manera que los actos los visibles, porque la representación se hace con palabras y los estados interiores pueden expresarse con ellas. No es una acción, sino un estado duradero, no un acto puntual y aislado de un deseo, por ello se emplea el imperfecto, deseaba.

3   no pudo permanecer inadvertido, no es acción de Jesús sino evento que afecta contrariamente a su deseo. ¿Por qué quería pasar inadvertido? Es otro interrogante.

4 La acción de la mujer, oyó hablar de él,  se expresa como en el caso anterior con perfectos simples. Lo que hace más clara la narración de los hechos.

5 La aclaración intermedia corta los hechos y parece un inciso explicativo del narrador, para entender mejor el diálogo entre Jesús y una madre pagana,  que se inicia con los ruegos reiterados (imperfecto, la misma acción repetida) de la madre.

6 El diálogo tiene cuatro intercambios. Petición reiterada del inicio, reparo de Jesús, replica de la madre, declaración de Jesús: con un exorcismo que se realiza sin que la niña poseída este presente. No se menciona la fe, esto que has dicho es la causa.

7  en el relato se vencen dos obstáculos que lo entorpecen-:
primero, el deseo de pasar inadvertido, que no se logra
segundo, la dificultad que pone el mismo Jesús por la condición pagana de la mujer que, con su argumento, la vence.
¿Qué sentido tiene la intervención de Jesús en tierra de paganos, por segunda vez’ ¿Cómo son en ese momento las relaciones entre el pueblo elegido y los otros pueblos?,

8 Obsérvese que son acciones las que abren y cierran el episodio.

9 El episodio suscita preguntas que no explica el relato.  ¿Por qué quiere Jesús pasar inadvertido? ¿Cómo es el distanciamiento entre Israel y los pueblos vecinos? ¿Qué significado tiene que Jesús atienda la petición de una pagana?

10 La construcción tiene orden y simetría en sus partes. Todo en él es representación de los hechos, sin otra intervención hablada hacia el lector que el inciso aclaratorio, era griega, y la frase siguiente, le rogaba que expulsara  al demonio. En la que el narrador dice las palabras de la madre pagana, con forma de lenguaje indirecto, a partir del cual inicia Jesús el dialogo en directo. Salvo estas dos intervenciones en el episodio se representan los hechos y nadie lo cuenta al lector.

11 El episodio tiene composición,  las acciones están configuradas para preparar el diálogo, que versa sobre la demanda de una madre pagana y la acción de Jesús, este diálogo parece tan importante como el mismo exorcismo,  aunque narrativamente el término del suceso es la curación lograda por la mujer de habla griega.

12 Los interrogantes que suscita la lectura literal se contestan con la recuperación histórica del contexto o con la interpretación de orden teológico: acción de Jesús hacia los pueblos paganos.

La llegada y recorrido de Genesaret

Mc 6, 53-56

53Acabaron la travesía hasta la costa, llegaron a Genesaret y atracaron. 54Cuando bajaron de la barca, enseguida lo reconocieron. 55Y recorrían toda aquella región, y adonde oían que estaba él le traían sobre las camillas a todos los que se sentían mal. 56Y en cualquier lugar que entraba, en pueblos o en ciudades o en aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas, y le suplicaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos.

Universidad de Navarra. Santos Evangelios . EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

Este un pasaje, con una estructura narrativa de lo más simple, contiene el sumario de acciones desarrolladas en la comarca de Genesaret. Llegaron accidentalmente, pues el rumbo y su término era Betsaida, pero no lo alcanzan por el viento contrario. Se reparte el suceso en dos planos, uno de acciones puntuales, la llegada y otro es la actividad en la comarca, con acciones reiteradas y resumidas en una común, colocaban, suplicaban. El primer plano es el atraque y el segundo el sumario del recorrido por la región. Jesús y sus discípulos van juntos y en adelante ya no se separan.

La llegada son cinco perfectos simples seguidos, que empiezan con acabaron la travesía. Luego el recorrido de la comarca, recorrían toda aquella región, algo más extenso, pero sin sucesos particulares. Son 10 imperfectos de segundo plano.

Primer plano
Acabaron la travesía hasta
la costa,
llegaron a Genesaret y
atracaron. Cuando
bajaron de
la barca, enseguida lo
reconocieron.

Segundo plano
Y recorrían toda aquella región, y
adonde oían que estaba él
le traían sobre las camillas a todos los que
se sentían mal. Y en cualquier lugar que
entraba, en pueblos o en ciudades o en aldeas,
colocaban a los enfermos en las plazas, y
le suplicaban que les dejase tocar al menos
el borde de su manto; y
todos los que le tocaban
quedaban sanos.

La forma como pieza propia de esta unidad resulta de estar delimitada, con principio y fin, en el interior del texto, a diferencia de otros que se delimitan por elementos de las unidades adyacentes. El atraque de la nave al principio y la frase conclusiva encierran el episodio. Y esto es indicación también de un matiz de transición entre los episodios anteriores y posteriores.

Enlace con el tema de la muchedumbre y el mar

Jesús declara puros todos los alimentos

Mc7, 14-23
14
Y después de llamar de nuevo a la muchedumbre, les decía:
—Escuchadme todos y entendedlo bien: 15nada hay fuera del hombre que, al entrar en él, pueda hacerlo impuro; las cosas que salen del hombre, ésas son las que hacen impuro al hombre. 17Y cuando entró en casa, ya sin la muchedumbre, sus discípulos le preguntaron el sentido de la parábola.
18Y les dice:
—¿Así que también vosotros sois incapaces de entender? ¿No sabéis que todo lo que entra en el hombre desde fuera no puede hacerlo impuro, 19porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y va a la cloaca?
De este modo declaraba puros todos los alimentos.
20Pues decía:
—Lo que sale del hombre es lo que hace impuro al hombre. 21Porque del interior del corazón de los hombres proceden los malos pensamientos, las fornicaciones, los robos, los homicidios, 22los adulterios, los deseos avariciosos, las maldades, el fraude, la deshonestidad, la envidia, la blasfemia, la soberbia y la insensatez. 23Todas estas cosas malas proceden del interior y hacen impuro al hombre.

Universidad de Navarra. Santos Evangelios . EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

Este fragmento solo contiene una acción, que no sea verbo de lengua (decir o llamar), que es entró en casa. La materia de la narración son las palabras de Jesús, pero tiene un mínimo enmarque narrativo.
Jesús da un giro, cambia, deja a los judíos, y en el mismo lugar, se dirige la la gente, y les pide imperativamente que le escuchen y le entiendan. Es un acto de enseñanza evidente y explícito.

Encontramos cuatro intervenciones habladas A, B, C, y D.
A. La primera de Jesús, que deriva el tema hacia hacia los alimentos, pero ya no es la pureza legal y levítica; plantea la comida de los alimentos de otro modo: pide razonar sobre las causas de la impureza moral, usar el propio entendimiento, no argumenta con la ley ni con algún profeta.
B. La segunda, sí cambia el lugar al interior de la casa. Los discípulos preguntan, porque no entienden o no saben salir de la pureza legal. No piensan en un plano moral, aunque tienen la evidencia del razonamiento: el alimento de fuera no puede hacer impuro al hombre.
C . La tercera es un reproche suave de Jesús mismo hacia los discípulos en forma de preguntas directas.

En la frase intercalada y aislada, de este modo declaraba puros todos los alimentos, se percibe directamente que alguien habla y no es Jesús, porque no lo dijo así. Por tanto, Marcos colocó ahí esa explicación y puesto que sabemos que él es el autor de todo el libro se lo atribuimos a él, sin que el texto lo diga. Por esto precisamente hay que apreciar la diferencia narrativa de esta frase, distinta de las demás, sin hecho alguno, es hablar.

D. Esta intervención última de Jesús está separada de lo anterior, introducida con un imperfecto, decía, que indica lo hablado resumido en forma común o no por extenso o que lo dijo de varias maneras. Sigue un catálogo de vicios, algunos contrarios a los mandamientos de la ley de Moisés, no a la levítica, sino a la moral. Van en dos series de seis mas o meno ordenadas y resumidas en las palabras: maldades y cosas malas.

Conclusión

Terminan esta parte que he separado en dos unidades, en ambas predomina la intervención hablada de Jesús. Son, sin duda, pasajes narrativos o situados en el contorno de un suceso, pero su importancia mayor está en la doctrina de las intervenciones, que centran la atención, más que los hechos.

  Comer sin lavarse las manos

07,01-05

Mc 7, 1-5
1Se reunieron junto a él los fariseos y algunos escribas que habían llegado de Jerusalén, 2y vieron a algunos de sus discípulos que comían los panes con manos impuras, es decir, sin lavar.

3Pues los fariseos y todos los judíos nunca comen si no se lavan las manos muchas veces, observando la tradición de los mayores; 4y cuando llegan de la plaza no comen, si no se purifican; y hay otras muchas cosas que guardan por tradición: purificaciones de las copas y de las jarras, de las vasijas de cobre y de los lechos.

5Y le preguntaban los fariseos y los escribas: —¿Por qué tus discípulos no se comportan conforme a la tradición de los mayores, sino que comen el pan con manos impuras? 6Él les respondió: —Bien profetizó Isaías de vosotros, los hipócritas, como está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy lejos de mí. 7Inútilmente me dan culto, mientras enseñan doctrinas que son preceptos humanos. 8»Abandonando el mandamiento de Dios, retenéis la tradición de los hombres.

9Y les decía: —¡Qué bien anuláis el mandamiento de Dios, para guardar vuestra tradición! 10Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. Y el que maldiga a su padre o a su madre, que sea castigado con la muerte. 11Vosotros, en cambio, decís que si un hombre le dice a su padre o a su madre: «Que sea declarada Corbán —que significa “ofrenda”— cualquier cosa que pudieras recibir de mí», 12ya no le permitís hacer nada por el padre o por la madre. 13Con ello anuláis la palabra de Dios por vuestra tradición, que vosotros mismos habéis establecido; y hacéis otras muchas cosas parecidas a éstas.

Universidad de Navarra. Santos Evangelios (Spanish Edition) . EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

La aparición de los fariseos y escribas marca el comienzo y separación de esta unidad con la anterior. Delimitada de ella por la presencia y la controversia con escribas y fariseos. Ocurre en el lugar de llegada, en Genesaret. Es la orilla norte del lago, aunque toda la orilla occidental reciba este nombre y el mismo lago de Galilea es también el de Genesaret. El contenido de la unidad es la censura que hacen los llegados de Jerusalén y la respuesta. No me detengo en ello, porque este comentario se atiene a la forma narrativa del evangelio.
La materia de la controversia, las purificaciones y el recurso al Corbán, requiere una explicación extensa y en otro plano, no son narración, aunque la unidad tiene forma narrativa, porque las intervenciones de Jesús se enmarcan en un suceso, vieron a algunos de sus discípulos que comían. El final de la unidad se marca en el cambio, al dirigirse Jesús a quienes le escuchan, aunque el contenido seguirá igualmente una materia no narrativa. Se distinguen cuatro partes.

La forma de los cuatro párrafos A, B, C, y D

A. El primero es la entrada de los fariseos y escribas, que vienen de Jerusalén y su intervención tiene el carácter de inspección. Los escribas tienen esa función y actúan así dos veces más en unidades siguientes. Sus intervenciones con los fariseos forman una una trama constante a lo largo de muchas unidades.

B. El segundo párrafo obliga a percatarse de lo que cambia con respecto al primero, que es la representación de hechos, mientras que en este segundo alguien explica las costumbres de los judíos. Las las purificaciones proceden del Levítico y algunos lectores de origen gentil no las conocen. Esas leyes de purificación están deformadas por las tradiciones de los escribas y añadidas también por fariseos. Costumbres que están vigentes entonces y las practican lo fariseos principalmente. La aclaración sobre ellas la hace alguien.
¿Quién hace esta explicación? Se contesta que Marcos, porque escribió el evangelio, pero lo sabemos por la historia, por un testimonio muy posterior y fuera del texto. Pero el caso es que la narración son hechos, los hechos la construyen, no el hablar. El hablar es de alguien. Es aclaración que hizo Marcos para los que no lo sabían

C. El tercer párrafo tiene una pregunta indefinida, en imperfeto en español y en presente en griego, preguntaban o preguntan, sin la fuerza narrativa que tiene el perfecto simple , preguntaron. Vale así para indicar que la pregunta es la objeción general contra la conducta de Jesús y sus discípulos y la contestación remite a Isaias.

D. El cuarto párrafo traduce el griego, dijo, por les decía, en la versión que empleo, para seguir el tono del anterior, pero Jesús pronunció una cita concreta de Isaías: anuláis el mandamiento de Dios. Y el griego es dijo, un matiza que incluso puede ser mejor que el griego.

El carácter narrativo

La importancia de esta unidad y de la siguiente, que sigue con el mismo carácter, corresponde a la enseñanza que da Jesús sobre puntos principales. La narración es solamente el enmarque de esta unidad y de la siguiente, hasta que cambia con la frase: se fue de allí y se marchó a la región de Tiro y Sidón. Separándose ya completamente de las dos anteriores.

Curaciones en Genesaret

Mc 6, 53-36

53Acabaron la travesía hasta la costa, llegaron a Genesaret y atracaron. 54Cuando bajaron de la barca, enseguida lo reconocieron. 55Y recorrían toda aquella región, y adonde oían que estaba él le traían sobre las camillas a todos los que se sentían mal. 56Y en cualquier lugar que entraba, en pueblos o en ciudades o en aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas, y le suplicaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos.

Universidad de Navarra. Santos Evangelios . EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

Este es un pasaje con una estructura narrativa de lo más simple. Contiene el sumario de acciones en la comarca de Genesaret, a la que llegan accidentalmente, pues el término del rumbo a Betsaida no lo alcanzan. Se reparte el suceso en dos planos uno de acciones puntuales y a continuación el otro con las acciones reiteradas, no singulares. Primer plano el atraque y segundo el recorrido por la región en forma de sumario. El recorrido lo hacen juntos Jesús y sus discípulos y en adelante ya siguen juntos.

La llegada, cinco perfectos simples seguidos, que empiezan con acabaron la travesía. La actuación en la comarca recorrían aquella región con 10 imperfectos de segundo plano.

Primer plano


Segundo plano

Acabaron la travesía hasta la costa,
llegaron a Genesaret y
atracaron.
Cuando bajaron de la barca, enseguida
lo reconocieron

Y recorrían toda aquella región, y
adonde oían que estaba él
le traían sobre las camillas a todos los que
se sentían mal. Y en cualquier lugar que
entraba, en pueblos o en ciudades o en aldeas,
colocaban a los enfermos en las plazas, y
le suplicaban que les dejase tocar al menos el borde de de su manto; y
todos los que le tocaban
quedaban sanos.

Enlace con el tema de la muchedumbre y el mar

José Antonio Valenzuela

El texto de la narración en Paul Ricoeur

Recién editado

La narración de lo que pasó ayer y la narración de una novela emplean las mismas palabras y son, en cambio, dos discursos diferentes, dos narraciones distintas por la estructura de su lenguaje. No por la calidad de su estilo que puede oscilar entre bueno y malo en ambos casos.
Paul Ricoeur ha realizado una interminable singladura en un océano de libros, una lista que ocupa diecisiete páginas en la bibliografía de Tiempo y Narración, su libro, traducido al español y editado en México. Tres tomos con más de más de mil páginas.
Este libro sobre el texto de la narración en contraste lo que dice Paul Ricoeur resulta extraordinariamente interesante porque comprueba, a nivel del texto, el acierto de Ricoeur en el método empleado y la coincidencia con la descripción del texto hecha desde la lingüística.
Una perspectiva desde la que se aprecian las dos narraciones indicadas anteriormente. Pero no todo coincide y es necesario corregir algún planteamiento de Ricoeur. Se limita al terreno cercano del texto. Ricoeur, francés de origen no presta atención al español. No obstante, su teoría sirve para la narración de todos los idiomas y el paso por Ricoeur es obligado e inevitable en los estudios sobre la narración. De esta incursión y solo desde la perspectiva del texto trata este libro.

La muerte de Juan Bautista

Marcos 6, 17-29

17En efecto, el propio Herodes había mandado apresar a Juan y le había encadenado en la cárcel a causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo; porque se había casado con ella 18y Juan le decía a Herodes: «No te es lícito tener a la mujer de tu hermano». 19Herodías le odiaba y quería matarlo, pero no podía: 20porque Herodes tenía miedo de Juan, ya que se daba cuenta de que era un hombre justo y santo. Y le protegía y al oírlo le entraban muchas dudas; y le escuchaba con gusto. 21Cuando llegó un día propicio, en el que Herodes por su cumpleaños dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea, 22entró la hija de la propia Herodías, bailó y gustó a Herodes y a los que con él estaban a la mesa. Le dijo el rey a la muchacha: —Pídeme lo que quieras y te lo daré. 23Y le juró varias veces: —Cualquier cosa que me pidas te daré, aunque sea la mitad de mi reino. 24Y, saliendo, le dijo a su madre: —¿Qué le pido? —La cabeza de Juan el Bautista —contestó ella. 25Y al instante, entrando deprisa donde estaba el rey, le pidió: —Quiero que enseguida me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista. 26El rey se entristeció, pero por el juramento y por los comensales no quiso contrariarla. 27Y enseguida el rey envió a un verdugo con la orden de traer su cabeza. Éste se marchó, lo decapitó en la cárcel 28y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha y la muchacha la entregó a su madre. 29Cuando se enteraron sus discípulos, vinieron, tomaron su cuerpo muerto y lo pusieron en un sepulcro.

Universidad de Navarra. Santos Evangelios . EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

Es un episodio que sucede con anterioridad a todos los del evangelio, que está formado por la unidad en la sucesión de episodios, pues es un escrito compuesto con unidades narrativas, muchas veces independientes. No es un escrito continuado del propio Marcos., Están colocados uno tras otro, con cierto orden de lugar y de tiempo seguido. Por lo tanto, el itinerario de los caminos, así como los tiempos que se suceden, son efecto del empalme entre fragmentos, según están colocados. No pienses en un itinerario seguido, sino formado con fragmentos de tiempo. En otros evangelios los mismos hechos pueden tener otro orden. La unidad de la trama la da el principio y la pasión, que es el fin. No es una deficiencia de concordancia..

Notas

1 El comienzo dice: en efecto, y por tanto, se refiere a la frase última de la unidad anterior, no se delimita de ella completamente

2 En la separación entre Jesús y los discípulos se intercala este episodio, que tuvo lugar tiempo atrás, antes de empezar la predicación en Galilea. Llena la narración de la muerte de Juan el vacío producido por la separación. No están separados nunca salvo en la conspiración de sacerdotes y escribas para darle muerte.

3 Tiene una articulación narrativa clara y más detallada que en los otros evangelios. En sustancia el tema es la muerte de Juan Bautista ¿Por quién? Por Herodes. ¿Cuándo? No se sabe del todo.  Dice este evangelio que Juan bautiza a Jesús, luego es apresado, y después empieza Jesús a actuar en Galilea. Transcurre un tiempo entre el encarcelamiento y la muerte. Durante el primer tiempo en la cárcel es cuando Jesús fue reuniendo a los discípulos. Parece que Herodes mantuvo conversaciones con Juan en la cárcel. No se dice el momento de la degollación y se cuenta como un suceso pasado. El suceso no afectó a los discípulos. La cuña retrospectiva la coloca Marcos en el tiempo de separación de los discípulos de Jesús.

La forma de la narración

En efecto, el propio Herodes había mandado apresar a Juan y le había encadenado en la cárcel a causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo; porque se había casado con ellahabía mandado
había encadenado
se había casado
Enlaza con la anterior (en efecto) y comienza un inciso retrospectivo. Herodes es quien protagoniza el episodio, no Juan, pero por la importancia de su muerte.Son pluscuamperfectos, Ponen el comienzo en un tiempo anterior.
Retrospectivo
Juan le decía a Herodes:
No te es lícito tener a la mujer de tu hermano
Herodías le odiaba y quería matarlo, pero no podía:
porque Herodes tenía miedo de Juan,

ya que se daba cuenta de que  era un hombre justo y santo.
Y le protegía y al oírlo  le entraban muchas dudas; y le escuchaba con gusto.
Decía odiaba
quería matarlo
no podía
tenía
era
le protegía
entraban dudas
escuchaba
El motivo del encarcelamiento. Tiene que ver con la Ley que Herodes no cumple y afecta a Herodías. Es una historia cortesana, del mundo pagano, Con descripción de las conciencias, temores y venganzas como pieza única entre los demás episodios Ya todos son imperfectos. Es el cuadro descriptivo de acciones estables anteriores al argumento.
El motivo
Cuando llegó un día propicio, en el que Herodes por su cumpleaños dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea, entró la hija de la propia Herodías, bailó y gustó a Herodes y a los que con él estaban a la mesa.llegó dio un banquete entró bailó gustó
Acciones detalladas de un suceso enteramente pagano. La fuente del suceso es lo conocido por todos los habitantes del dominio del tetrarca, no rey, Herodes. Resalta la minuciosidad del relato como contraste con los demás episodios, como se ve en este despliegue narrativo. El contraste es fuerte porque Juan es importantísimo y sin necesidad de mencionarlo prefigura la muerte de Jesús. Ver otro pasaje para la relación de Jesús con él:   Marcos 11, 27-33 La potestad de Jesús.El núcleo comienza con los indefinidos que son los hechos de la trama. Les sigue el diálogo también de primer plano
 
—Pídeme lo que quieras y te lo daré.
Cualquier cosa que me pidas te daré, aunque sea la mitad de mi reino. (Con juramento. Sale. A su madre)
—¿Qué le pido?  
—La cabeza de Juan el Bautista (Al instante, entrando deprisa, el rey)
—Quiero que enseguida me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.
Lo recorto adaptándolo a forma teatral
Da pie a comentarios acerca del tiempo, las costumbres y la historia, el poder, la condición femenina y demás, pero cuanto más se profundiza en ese panorama interesante de por sí, más alejado caes del sentido que tiene las demás unidades. Esta es enteramente diferente. 
Diálogo
El rey se entristeció, pero por el juramento y
por los comensales no quiso contrariarla.
Y enseguida el rey envió a un verdugo con la orden de traer su cabeza.
Éste se marchó, lo decapitó en la cárcel y
trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha
y la muchacha la entregó a su madre.
se entristeció
no quiso contrariarla
envió a un verdugo

marchó
lo decapitó
trajo su cabeza
la dio muchacha
la entregó
Siguen los indefinidos de la acción argumental que suman
en total catorce lo que responde a la meticulosidad de los hechos.
La muerte

Ultima frase


Cuando se enteraron sus discípulos, vinieron, tomaron su cuerpo muerto y lo pusieron en un sepulcro.


Esta frase, es el tema, el hecho escueto y final, sin hacer valoración, me parece la más impresionante de todo el relato.

José Antonio Valenzuela Cervera

2 de junio 2021

La identidad de Jesús

14Llegó esto a oídos del rey Herodes, pues su nombre se había hecho famoso, y decía: —Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él unos poderes. 15Otros decían: —Es Elías. Otros, en fin, decían: —Es un profeta, igual que los demás profetas. 16Pero cuando lo oyó Herodes decía: —Éste es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.

Universidad de Navarra. Santos Evangelios . EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

Se lee en la unidad anterior que desde Nazaret recorría las aldeas de los contornos enseñando, sale y regresa. Envía a los doce de dos en dos y estos se alojan en los sitios que visitan. Se separan de Jesús, se acaba la visita a Nazaret. Se encontrará con ellos de nuevo a la orilla del mar a treinta kilómetros de distancia. Y se introduce aquí la muerte de Juan Bautista con este preludio.

Notas

1 Esta unidad puede separarse o dejarla unida a la muerte de Juan Bautista. Pero la versión que sigo y la de Alday la separan y la titulan a su manera.

2 En la separación se abre un paréntesis. La narración se corta, se retrocede al pasado, cuando ocurrió la muerte de Juan Bautista, tiempo atrás y se cuenta ahora.

3 Ni el nombre de las unidades ni su separación pertenece al evangelio, es de los editores. Yo no les sigo en las separaciones que hacen. Tomo el criterio de la forma propia de la narración..

4 Queda pendiente la reunión de vuelta, con la que empieza la unidad posterior, porque esta es un inciso. .Esta unidad tiene otra gemela más adelante, en el capítulo ocho. Las comparo en columnas paralelas. No es una repetición como se puede apreciar leyendo despacio.

Comparación

1 Marcos 5, 14-162 Marcos 8, 27-30
Llegó esto a oídos del rey Herodes, pues su nombre se había hecho famoso, y decía:
—Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él unos poderes.
Otros decían:
—Es Elías.
Otros, en fin, decían:
—Es un profeta, igual que los demás profetas.
Pero cuando lo oyó Herodes decía:


—Éste es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado

Salió Jesús con sus discípulos hacia las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino se puso a preguntar a sus discípulos:
—¿Quién dicen los hombres que soy yo?

Ellos le contestaron:
—Juan el Bautista, y otros que Elías; pero otros que uno de los
profetas.

Entonces él les pregunta:
Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Le responde Pedro:
—Tú eres el Cristo.
Y les ordenó que no hablasen a nadie sobre esto.

Lo único que tienen de igual son las opiniones sobre Jesús. Dice la gente, incluido Herodes, que es Juan Bautista, Elías o un profeta. La diferencia se encuentra en que una unidad introduce la muerte de Juan Bautista y la otra la declaración de Pedro sobre la identidad de Jesús. De estas dos la importante es la declaración de Pedro, porque la pregunta es de Jesús y Pedro dice la identidad verdadera, mientras que la muerte del Bautista es una marcha atrás, pues Jesús empezó a actuar en Galilea «después de haber sido apresado Juan» (1, 14), algún tiempo anterior.

Llegó esto a oídos del rey Herodes, pues su nombre se había hecho famoso, Salió Jesús con sus discípulos hacia las aldeas de Cesarea de Filipo
Herodes protagoniza el episodio
Introduce esta unidad y enlaza con el anterior.
Jesús protagoniza el episodio
Introduce el camino que emprende a Jerusalén
decía: —Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él unos poderes. Y en el camino se puso a preguntar a sus discípulos: —¿Quién dicen los hombres que soy yo?
Herodes declaraba quien era Jesús
Se da su parecer, con decir directo, como un hecho
Jesús peguntó por el parecer del pueblo
sobre él
Otros decían :
—Es Elías.
Otros, en fin, decían:
—Es un profeta, igual que los demás profetas
.
Ellos le contestaron:
— Juan el Bautista, y otros que Elías ; pero otros que uno e los
profetas
.
Se da el parecer, de otros, también en directo.
Equivale al parecer de la respuesta a Jesús
Los discípulos contestan lo mismo en directo,
incluyendo el parecer que tuvo Herodes, al que no pueden mencionar.
Pero cuando lo oyó Herodes decía:

—Éste es Juan, a quien yo decapité,
que ha resucitado
de entre los muertos,
y por eso actúan en él unos poderes.
Y Entonces les pregunta:
Y vosotros , quién decís que soy yo?
Le responde Pedro:
— Tú eres el Cristo..
Y les ordenó que no hablasen a nadie sobre esto
,
Repite la primera frase y comienza el relato
Esta declaración es el objetivo de la pregunta.

Nota

1 Marcos repite el mismo recurso de introducción en ambos episodios, pero evidentemente no es igual ni repetición de lo mismo, puesto que en el segundo se interesa Jesús por lo que dice la gente de él, para dar lugar a que Pedro lo declare. Poco a poco se va desvelando su identidad. Progresivamente.
2 Es ahora el momento oportuno para repasar ese progreso y recordar las veces que desde el comienzo aparece la incógnita de la identidad de Jesús.
3
La verdadera identidad preside todo el libro: Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios (1,1). Este conocimiento lo tiene el lector, el de hoy y los primeros, pero no es conocido de los personajes de ningún episodio. Están enteramente ajenos. El desvelamiento progresivo es el itinerario que recorre cada persona, hasta llegar al reconocimiento de la frase primera que preside el libro. Los demonios no participan de él, reconocen a Jesús y lo identifican inmediatamente y lo declaran. Esto es lo que dice, la simle lectura, necesita una explicación superior.

1,1 Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
1,7 Después de mí viene el que es más poderoso que yo
1,11 Tú eres mi Hijo, el amado, en ti me he complacido.
1,24 ¡Sé quién eres: el Santo de Dios!
1,33 no les permitía hablar porque sabían quién era
2.10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar los pecados
2,19 Contestación al ser acusado como principe de los demonios
3,11 Y los espíritus impuros,…gritaban diciendo: —¡Tú eres el Hijo de Dios!
4,41 ¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?
5,7 Le dijo l endemoniad de Gerasa: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo?


José Antonio Valenzuela Cervera

25 de mayo 2021

La hija de Jairo y la hemorroísa

21Y tras cruzar de nuevo Jesús en la barca hasta la orilla opuesta, se congregó una gran muchedumbre a su alrededor mientras él estaba junto al mar. 22Viene uno de los jefes de la sinagoga, que se llamaba Jairo. Al verlo, se postra a sus pies 23y le suplica con insistencia diciendo:
—Mi hija está en las últimas. Ven, pon las manos sobre ella para que se salve y viva. 24

Se fue con él, y le seguía la muchedumbre, que le apretujaba.

25Y una mujer que tenía un flujo de sangre desde hacía doce años, 26y que había sufrido mucho a manos de muchos médicos y se había gastado todos sus bienes sin aprovecharle de nada, sino que iba de mal en peor, 27 cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la muchedumbre y le tocó el manto 28, porque decía:
—Con que toque sus ropas, me curaré.
29Y de repente se secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que estaba curada de la enfermedad.
30Y al momento Jesús conoció en sí mismo la fuerza salida de él y, vuelto hacia la muchedumbre, decía:
—¿Quién me ha tocado la ropa?
31Y le decían sus discípulos:
—Ves que la muchedumbre te apretuja y dices: ¿Quién me ha tocado?.
32Y miraba a su alrededor para ver a la que había hecho esto. 33La mujer, asustada y temblando, sabiendo lo que le había ocurrido, se acercó, se postró ante él y le dijo toda la verdad. 34Él entonces le dijo:
—Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu dolencia.

35Todavía estaba él hablando, cuando llegan desde la casa del jefe de la sinagoga, diciendo: —Tu hija ha muerto, ¿para qué molestas ya al Maestro? 36Jesús, al oír lo que hablaban, le dice al jefe de la sinagoga: —No temas, tan sólo ten fe. 37Y no permitió que nadie le siguiera, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. 38Llegan a la casa del jefe de la sinagoga, y ve el alboroto y a los que lloraban y a las plañideras. 39Y al entrar, les dice: —¿Por qué alborotáis y estáis llorando? La niña no ha muerto, sino que duerme. 40Y se burlaban de él. Pero él, haciendo salir a todos, toma consigo al padre y a la madre de la niña y a los que le acompañaban, y entra donde estaba la niña. 41Y tomando la mano de la niña, le dice: —Talitha qum —que significa: «Niña, a ti te digo, levántate». 42Y enseguida la niña se levantó y se puso a andar, pues tenía doce años. Y quedaron llenos de asombro. 43Les insistió mucho en que nadie lo supiera, y dijo que le dieran a ella de comer.

Universidad de Navarra. Santos Evangelios. EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

Comienza el episodio de Jairo y a mitad , sin terminarlo, irrumpe la mujer y se inicia el relato de su curación que queda incrustado en el otro. Estas interferencias son naturales en la vida. Nada impide que sucediera así y así lo leemos. Sin embargo, muchos exégetas, opinan que estaban separados y los unió Marcos en esta configuración. Aquí no se abandona la lectura del texto tal como está. Entrar en el proceso de su composición es adentrarse en terreno de pareceres, hipótesis y suposiciones, sin prueba alguna.

Tal como está escrito se puede considerar un relato compuesto de dos tramas, aunque se pueden comentar separadamente. Las acciones con orden sucesivo y con unidad de principio y fin forman una trama. Un hilo de la trama es la series de verbos en perfectos simples.

Primera parte hasta la interrupción

21Y tras cruzar de nuevo Jesús en la barca hasta la orilla opuesta, se congregó una gran muchedumbre a su alrededor mientras él estaba junto al mar. 22Viene uno de los jefes de la sinagoga, que se llamaba Jairo. Al verlo, se postra a sus pies 23y le suplica con insistencia diciendo:
—Mi hija está en las últimas. Ven, pon las manos sobre ella para que se salve y viva. 24
Se fue
con él, y le seguía la muchedumbre, que le apretujaba.

Notas

1 Recuerdo el recorrido: desde la casa en Cafarnaúm fue al mar, estuvo enseñando a la orilla y salió por la tarde hacia la orilla opuesta, llegaron tras la tempestad a Gerasa, y cruzaron de nuevo, de regresó, a la orilla anterior. Vuelve. a congregarse la muchedumbre, allí donde la había dejado. Entre esa muchedumbre está la mujer, que interrumpe el camino y la narración.

2 Queda interrumpida después de los dos verbos: le seguía la muchedumbre, le apretujaba. Este principio se compone con un núcleo de cinco acciones y tres de ellas vienen en presente, que vale por pretérito perfecto simple, con la sola diferencia de que el presente da la acción sin su acabamiento, no difiere en tiempo, es lo mismo que si dijera: vino , se postró, le suplicó.

Segunda parte, la hemorroisa
El énfasis

25Y una mujer que tenía un flujo de sangre desde hacía doce años, 26y que había sufrido mucho a manos de muchos médicos y se había gastado todos sus bienes sin aprovecharle de nada, sino que iba de mal en peor,

Nota
1 La primera parte dice algo de la mujer, por lo que se ve su enfermedad, como en el hombre de Gerasa se vio su posesión. Hay entre ambos claras diferencias. De la mujer se dice que tenía un flujo de sangre, lo que suponía impureza legal, y se añade este énfasis desde hacía doce años, había sufrido mucho a manos de muchos médicos y se había gastado todos sus bienes sin aprovecharle de nada, sino que iba de mal en peor. A pesar de todo es débil en comparación con lo que se dice del poseso de Gerasa. Este episodio no es central, sino un incidente en el camino.

La acción
27 cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la muchedumbre y le tocó el manto 28, porque decía:
—Con que toque sus ropas, me curaré.
29Y de repente se secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que estaba curada de la enfermedad.

Notas
1 El pensamiento de la mujer -se decía a sí misma- se reproduce con las palabras suyas, Con que toque sus ropas, me curaré. Esto no lo reporta un narrador. Empleo el guion.
2 La conducta retraída, o como quiera interpretarse, de la mujer, altera el suceso.

El incidente

30Y al momento Jesús conoció en sí mismo la fuerza salida de él y, vuelto hacia la muchedumbre, decía:
—¿Quién me ha tocado la ropa?
31Y le decían sus discípulos:
—Ves que la muchedumbre te apretuja y dices: ¿Quién me ha tocado?.
32Y miraba a su alrededor para ver a la que había hecho esto. 33La mujer, asustada y temblando, sabiendo lo que le había ocurrido, se acercó, se postró ante él y le dijo toda la verdad. 34Él entonces le dijo:
—Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu dolencia.

Nota
1 Su conducta hace que nadie la perciba, ni Jesús mismo, aunque preguntaba y miraba porque conoció lo que había pasado, no así sus discípulos. Da pie a una situación graciosa, con comicidad, hasta la declaración de la verdad.

Segunda parte de Jairo, hasta el final.

35Todavía estaba él hablando, cuando llegan desde la casa del jefe de la sinagoga, diciendo:
—Tu hija ha muerto, ¿para qué molestas ya al Maestro?
36 Jesús, al oír lo que hablaban, le dice al jefe de la sinagoga:
—No temas, tan sólo ten fe.
37 Y no permitió que nadie le siguiera, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. 38Llegan a la casa del jefe de la sinagoga, y ve el alboroto y a los que lloraban y a las plañideras. 39Y al entrar, les dice:
—¿Por qué alborotáis y estáis llorando? La niña no ha muerto, sino que duerme.
40Y se burlaban de él.
Pero él, haciendo salir a todos, toma consigo al padre y a la madre de la niña y a los que le acompañaban, y entra donde estaba la niña. 41Y tomando la mano de la niña, le dice:
—Talitha qum
que significa: Niña, a ti te digo, levántate. 42Y enseguida la niña se levantó y se puso a andar, pues tenía doce años. Y quedaron llenos de asombro.
43Les insistió mucho en que nadie lo supiera, y dijo que le dieran a ella de comer.

Notas
1 Surge otro incidente, ya el cuarto, la petición de Jairo, el pensamiento y la acción de la mujer en el poder de Jesús, la situación intermedia y desconcierto de los discípulos, el recado que traen en contrapunto de la casa de Jairo. Como también contrasta la burla de las plañideras.
2 La excepción con los tres discípulos está llena de intencionalidad. Para entenderla hay que tener en cuenta los otros dos episodios en los que Jesús lleva a los mismos consigo. Se verá en La Transfiguración. Tiene de común que aquí se trata de la resucitar para esta vida y allí para la vida vida gloriosa.
3 Otros detalles animan la narración, el actuar con la presencia de los padres, el tomar de la mano de la niña, la cita en arameo, el andar de la niña, el que coma, y que no se diga a nadie. Asunto, este último, que pide conocer la razón de este silencio, que no se da.

José Antonio Valenzuela Cervera

Los pronominales en la comunicación

El sistema verbal de las personas o pronominales indica que se dan dos formas de discurso: el primero procede del hablar enunciativo, que consiste en un acto o ejecución del habla, unido a lo hablado, que coexisten, pero son dos entidades de diferente orden: conducta y lengua.  Y, el segundo procede de la tercera persona, discurso o frase que representa el mundo, y que permite a los interlocutores hablar de la objetividad representada. El enunciador o hablante la emplea como contenido de su comunicación. Como referencia a algo externo y distinto de la relación del yo con el tú.

El uso de la tercera persona corresponde a un discurso objetivo, que se inserta en la comunicación, cuando la frase está referenciada y atribuida al emisor. Tiene con la primera o segunda persona una relación externa.  Necesita la referencialidad. Decir quien habla. De otra manera de ordinario no se puede saber quién la dice. Solo cuando se atribuye a un hablante se sabe.

En este punto es donde se sitúa la noción de que toda narración es un comunicar de uno a otro el suceso que se narra. Se concibe la narración como perteneciente al único discurso, siempre enunciativo. Todo elemento de lenguaje está dicho por alguien. El narrador ¿quién es? El que enuncia la narración, el que cuenta la historia, y la sitúa en su tiempo.

Con la tercera persona desaparece la comunicación puesto que no está relacionada con otra. Es el mundo representado. El mundo representado se configura en un lenguaje que no se encuentra en una estructura de comunicación, en el sentido de que el lenguaje mismo no la refleja, él nadie habla. Esta la lengua, están sus frases, pero no aparece nadie que las diga. La instancia del hablar es otra, corresponde al enunciador y si es frase de tercera persona no está reflejado el texto. El enunciador es la primera persona y la tercera persona no es persona sino algo externo, que podría adjudicarse a un hablante, no mencionado en la lengua. El narrador, primera persona, se dirige a la segunda que será el lector y el discurso se adjudica al yo enunciador. Las frases de tercera persona pertenecen al yo enunciador siempre que se adjudiquen a alguien y sepa que son suyas y no se sabe por su contenido ni por su forma, sino por la adscripción o por atribución. 

La atribución se realiza por la coexistencia del acto y su frase. El agua es dulce, dijo Matilde. La conducta se percibe por la presencia misma, si alguien habla lo que dice es suyo: el jardín ya tiene flores, esta noche ha caído el rocío (dijo Lola). La indicación de Lola, el adjudicarle la frase, no hace falta si ella está presente.Y si las frases fueran el jardín tenía flores, aquella noche había caído rocío, como las pertenecientes a una narración, describían el jardín, están en tiempos pretéritos, están escritas. ¿Quién las dice? El acto no existe ya en lo escrito, la enunciación no se percibe, porque no está presente, no son coexistentes acto y frase enunciada, se trata de un texto escrito. En realidad, no hay enunciación, pero queda lo enunciado. Al añadir dijo Lola, se afirma que fue enunciada y se atribuye a Lola. En general se piensa que toda frase fue enunciada en algún momento por alguien y se indaga al desconocido.  Y recae en un anónimo narrador.

Pongamos que una persona hace con estas frases un juego, como si fuera una especie de crucigrama. Las pone y las quita, las altera, las trata como objetos. No enuncia nada ni comunica nada a nadie. Y aparece la frase: el jardín no tenía flores, sobre el yermo cayó el rocío. ¿Es posible esta situación? Por descontado que sí. Pues si este supuesto puede acontecer como real, también es posible componer la descripción del jardín de este modo desde el principio. Una composición significa poner juntas piezas de lenguaje, como quien construye un objeto con ellas. ¿Es esto lo que llamamos enunciación? No lo parece. Es más bien componer que enunciar. Las pone en el escrito y no las pronuncia ni comunica nada, no son de nadie, aunque son lenguaje inteligible que pone el autor del supuesto crucigrama de frases. Se ha confeccionada un objeto que es representación del jardín.

 El acto de enunciar es una ejecución, una forma de conducta físico-fisiológica que consiste en emitir sonidos y comunicarse, porque se trata de sonidos con significado y comunicación. La enunciación es un acto de la primera persona, el tú no enuncia nada y menos aún la tercera persona.  El que actúa es siempre primera persona. Y su misma persona está presente en lo que dice, coexiste con lo enunciado. Y su presencia permite adscribir lo enunciado, no hace falta decir Lola dijo si Lola está delante diciéndolo. Pero también puede quedar la impronta subjetiva de un yo autorreferencial: porque nosotros pensamos– sin estar presente el que habla. 

Sin embargo, en la enunciación de una frase en tercera persona no queda nunca la impronta de la subjetividad, la tercera persona representa el mundo, la representación está ahí, es objetiva, y aunque cualquier frase puede ser dicha por un yo enunciante, hace falta adscribirla, dijo-replicó.  Para saber quién habla, hace falta la referencialidad, la atribución.

En el discurso de la narración intervienen los dos tipos de frases, las de primera y las de tercera persona. El discurso producido por el yo que comunica al tú es un discurso de comunicación y enunciativo, emitido en un acto de conducta personal o hablar.  Y el discurso objetivo de la representación no pertenece al hablar subjetivo, sino representación objetiva del mundo. Este discurso no es comunicativo, no es hablar. Pero lo puede incorporar a su comunicación un emisor hablante, como materia que utiliza al hablar del mundo. Pero estas dos instancias, el emisor y el lenguaje, son entidades independientes entre sí y necesitan ser referenciadas una a otra. En cambio, la frase de primera persona siempre esta adjudicada al enunciador, no son independientes. Por ello son dos discursos diferentes y su diferencia radica en la naturaleza personal (primera persona) o no personal (tercera persona, la no-persona) del verbo. Pero la conjunción entre ambas, para formar la narración con narrador, forman el discurso narrativo, por lo que este discurso es dual y compuesto de dos formas. La correspondiente al hablar y la correspondiente al representar. Pero lo específico de la narración es lo representado.

Se deducen dos colorarios: 1, La representación no está situada en el tiempo porque en ella nadie habla y 2, El que habla es solamente uno. Puede haber muchos personajes, pero solo un narrador.

José Antonio Valenzuela Cervera

Enero de 2020

El endemoniado de Gerasa

1Y llegaron a la orilla opuesta del mar, a la región de los gerasenos.2Apenas salir de la barca, vino a su encuentro desde los sepulcros un hombre poseído por un espíritu impuro, 3que vivía en los sepulcros y nadie podía tenerlo sujeto ni siquiera con cadenas; 4porque había estado muchas veces atado con grilletes y cadenas, y había roto las cadenas y deshecho los grilletes, y nadie podía dominarlo. 5Y se pasaba las noches enteras y los días por los sepulcros y por los montes, gritando e hiriéndose con piedras. 6Al ver a Jesús desde lejos, corrió y se postró ante él; 7 y, gritando con gran voz, dijo:


—¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? ¡Te conjuro por Dios que no me atormentes! 8 —porque le decía: «¡Sal, espíritu impuro, de este hombre!»9 Y le preguntó: —¿Cuál es tu nombre? Le contestó: —Mi nombre es Legión, porque somos muchos. 10
Y le suplicaba con insistencia que no lo expulsara fuera de la región. 11Había por allí junto al monte una gran piara de cerdos paciendo. 12Y le suplicaron: —Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos. 13Y se lo permitió.

Salieron los espíritus impuros y entraron en los cerdos; y la piara, alrededor de dos mil, se lanzó corriendo por la pendiente hacia el mar, donde se iban ahogando. 14Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por los campos. Y acudieron a ver qué había pasado. 15Llegaron junto a Jesús, y vieron al que había estado endemoniado —al que había tenido a la legión— sentado, vestido y en su sano juicio; y se atemorizaron. 16Los que lo habían presenciado les explicaron lo que había sucedido con el que había estado poseído por el demonio y con los cerdos. 17Y comenzaron a rogarle que se alejase de su región. 18
En cuanto él subió a la barca, el que había estado endemoniado le suplicaba quedarse con él; 19pero no lo admitió, sino que le dijo: —Vete a tu casa con los tuyos y anúnciales las grandes cosas que el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. 20Se fue y comenzó a proclamar en la Decápolis lo que Jesús había hecho con él. Y todos se admiraban.

Universidad de Navarra. Santos Evangelios. EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

Este episodio está localizado en día y hora: al amanecer después de la tormenta del episodio anterior, los últimos siete tienen una continuidad precisa, desde la curación del hombre de la mano seca en la sinagoga de Cafarnaúm. En la Decápolis, la otra orilla, sin dar localización del punto costero. Empalmará con el siguiente.

Puede leerse en tres partes: 1, la presentación del poseído; 2, la conversación de Jesús con Legión; 3, la acción de los porqueros y comarcanos.
Estos tres cuerpos están enmarcados por la llegada y el regreso entre orillas.

El relato se ciñe al exorcismo, con una de las narraciones más detalladas y largas del evangelio. Los discípulos están presentes, pero no intervienen. La intensidad en la presentación del poseído refleja el paganismo de la Decápolis, región de las diez ciudades griegas, que por temor después del exorcismo y por el daño que han recibido de Legión desean que Jesús se aparte de ellos.

I El primer cuerpo
La primera acción corresponde al hombre poseído de un espíritu inmundo apenas salir de la barca vino hacia él un hombre, y la semblanza que sigue hace ver su condición presente y pasada, y termina la acción otro perfecto simple: al ver a Jesús desde lejos se postró ante él . Desmontando su estructura y leyéndolo despacio el retrato que se hace del poseso se el sentido.

Apenas salir de la barca, vino a su encuentro
desde los sepulcros un hombre

poseído por un espíritu impuro
vivía en los sepulcros
nadie podía tenerlo sujeto ni siquiera con cadenas
había estado muchas veces atado con grilletes y cadenas
había roto las cadenas
deshecho los grilletes
nadie podía dominarlo
se pasaba las noches enteras y los días por los sepulcros y por los montes
gritando
hiriéndose con piedras

Al ver a Jesús desde lejos, corrió y se postró ante él; y, gritando con gran voz, dijo:

Notas
1 Son diez verbos, sin trama ni acción. Ningún perfecto simple, todos simultáneos y de estado. Con pretéritos pluscuamperfectos retrospectivos. Dedica a la condición presente y pasada del poseso una extensión desmesurada. Si se compara con los otros dos exorcismos singulares, el de la sinagoga de Cafarnaúm y el de la hija de la sirofenicia, en la región pagana de Tiro y Sidón. No se lee bien sin advertir y detenerse en el énfasis de repetición que tiene este suceso:

desde los sepulcros / vivía en los sepulcros
pasaba las noches y los días por los sepulcros
nadie podía tenerlo sujeto / nadie podía dominarlo
ni siquiera con cadenas
había estado muchas veces atado con grilletes y cadenas
había roto las cadenas / ( ) deshecho los grilletes

2 El retrato que se hace del poseso trasmite o representa el desorden de una región pagana Y sobre la semblanza del poseso (o del paganismo) hay que entender lo que viene después: el daño que el espíritu inmundo produce en la piara, ganado ya impuro para los judíos, el temor en la comarca, la solicitud a Jesús de que se retire, el marchar Jesús, su marcha hace ver que solo ha cruzado la orilla para ese exorcismo, y el encargo al hombre de permanecer y proclamar entre los suyos la misericordia que había recibido.

I El segundo cuerpo

—¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? ¡Te conjuro por Dios que no me atormentes!
Porque le decía:
¡Sal, espíritu impuro, de este hombre!
Y le preguntó:
—¿Cuál es tu nombre?
Le contestó:
—Mi nombre es Legión, porque somos muchos
Y le suplicaba con insistencia que no lo expulsara fuera de la región.
—Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos.
y se lo permitió.

Notas
1 Cambia el orden de las intervenciones , Jesús intervino primero y el espíritu reconoce su Señorio como Hijo del Dios Altísimo de Israel. Y extrañamente el espíritu conjura por el Dios de Israel para no ser expulsado, su tormento, por su Hijo…

2 Con la pregunta ¿Cuál es tu nombre? Aparece el nombre Legión que tiene la resonancia del poder romano y la implicación de multitud. El narrador toma la palabra al espíritu impuro para notificar que suplicaba con insistencia no ser expulsado de la región. Luego aparece la petición en directo de ir a los cerdos y con ellos se arrojan al mar, lugar del abismo.

3 dice en singular Legión y en plural envíanos., en conjunto tiene alguna complejidad y es sujeto a varias interpretaciones.

I El tercer cuerpo

Salieron los espíritus impuros y entraron en los cerdos; y la piara, alrededor de dos mil, se lanzó corriendo por la pendiente hacia el mar, donde se iban ahogando. Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por los campos. Y acudieron a ver qué había pasado. Llegaron junto a Jesús, y vieron al que había estado endemoniado —al que había tenido a la legión— sentado, vestido y en su sano juicio; y se atemorizaron. Los que lo habían presenciado les explicaron lo que había sucedido con el que había estado poseído por el demonio y con los cerdos. Y comenzaron a rogarle que se alejase de su región.
En cuanto él subió a la barca, el que había estado endemoniado le suplicaba quedarse con él; pero no lo admitió, sino que le dijo: —Vete a tu casa con los tuyos y anúnciales las grandes cosas que el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. Se fue y comenzó a proclamar en la Decápolis lo que Jesús había hecho con él. Y todos se admiraban.

Comentario:
En la columna izquierda están las acciones de la trama. Verbos en perfecto simple, el núcleo del suceso. Y, además, otros tiempos que podrían transferirse al núcleo cambiando el tiempo, pero van en segundo plano (imperfectos o gerundios), situando su acción como simultánea. por cuestión de estilo. Marcados con asterisco.

Salieron los espíritus impuros
entraron en los cerdos
se lanzó (la piara, alrededor de dos mil)
corriendo por la pendiente hacia el mar
se iban ahogando
los porqueros huyeron
lo contaron por la ciudad y por los campos
acudieron a ver qué había pasado
llegaron junto a Jesús
vieron
 
 
 se atemorizaron
 
 les explicaron
 
 comenzaron a rogarle
él subió a la barca
 
 le suplicaba quedarse con él
 pero no lo admitió
  —Vete a tu casa con los tuyos y anúnciales las grandes
  cosas que el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido
misericordia de ti.
 Se fue
 comenzó a proclamar en la Decápolis
Y todos se admiraban.
 
 
 
*
*
 
 
 
 
al que había estado endemoniado
al que había tenido a la Legión
vestido y en su sano juicio
 
los que lo habían presenciado
lo que había sucedido
con el que había estado poseído
por el demonio y con los cerdos
que se alejase de su región
el que había estado endemoniado
*
 
 
 
 
.
lo que Jesús había hecho con él
*

Notas
1 El espíritu impuro tiene nombre, Jesús pregunta en singular y contesta en singular con un nombre colectivo, son tantos como una unidad de legionarios. El endemoniado no lo tiene y se le menciona con una frase el que había estado endemoniado. Ese, otros circunloquios y con tendencia a la repetición, que procede de la semblanza, dan cierta pesadez al texto.

2 Todo el suceso se contiene en una trama nuclear de veinte verbos, con hechos pormenorizados. Tiene importancia porque Jesús fue a esa región por iniciativa propia y es lo único que hizo. El relato deja unos hechos, incompletos en sus matices, que piden el complemento de las suposiciones ambientales y estas hay que distinguirlas del texto que se lee.

José Antonio Valenzuela Cervera

La tempestad calmada

35Aquel día, llegada la tarde, les dice: —Crucemos a la otra orilla. 36Y, despidiendo a la muchedumbre, le llevaron en la barca tal como estaba. Y le acompañaban otras barcas. 37Y se levantó una gran tempestad de viento, y las olas se echaban encima de la barca, hasta el punto de que la barca ya se inundaba. 38Él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal. Entonces le despiertan, y le dicen: —Maestro, ¿no te importa que perezcamos? 39Y, puesto en pie, increpó al viento y dijo al mar: —¡Calla, enmudece! Y se calmó el viento y sobrevino una gran calma. 40Entonces les dijo: —¿Por qué os asustáis? ¿Todavía no tenéis fe? 41Y se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: —¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen? Curación del endemoniado de Gerasa

Universidad de Navarra. Santos Evangelios. EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

El episodio está localizado en día y hora, el día es el que pasó enseñando desde una barca a la orilla del mar de Galilea, que es el episodio anterior. Y termina con el siguiente, precisamente cuando llegan a la otra orilla. El suceso tiene lugar entre una orilla y la otra, y empalma con el anterior y con el siguiente.

Trata de un suceso en el mar, casi una aventura, apropiada para contarla. Jesús propone cruzarlo y en la travesía se desata la tormenta de viento. Cualquier persona puede hacer un resumen con la idea que se le quede de la lectura. Pero me voy a fijar en las palabras, porque los resúmenes con las ideas son variables como las personas, aunque todas lo han sacado de las únicas palabras, bien determinadas, con que está escrito y las voy a mostrar.

Voy a desmenuzar este escrito según su articulación narrativa. Primero entresacaré el núcleo. A la derecha el texto completo a la izquierda el núcleo:

I El núcleo o resumen de la trama


—Crucemos a la otra orilla.
le llevaron en la barca

se levantó una gran tempestad de viento.



le despiertan,


increpó al viento
se calmó el viento
sobrevino una gran calma

se llenaron de gran temor
¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?

35Aquel día, llegada la tarde, les dice: —Crucemos a la otra orilla. 36Y, despidiendo a la muchedumbre, le llevaron en la barca tal como estaba. Y le acompañaban otras barcas. 37Y se levantó una gran tempestad de viento, y las olas se echaban encima de la barca, hasta el punto de que la barca ya se inundaba. 38Él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal. Entonces le despiertan, y le dicen: —Maestro, ¿no te importa que perezcamos? 39Y, puesto en pie, increpó al viento y dijo al mar: —¡Calla, enmudece! Y se calmó el viento y sobrevino una gran calma. 40Entonces les dijo: —¿Por qué os asustáis? ¿Todavía no tenéis fe? 41Y se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: —¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?

Video sobre el núcleo

II El texto sin núcleo.

Nota: Del texto sin núcleo examino sus dos estratos, el habla y el segundo plano de eventos

Texto sin núcleo
Aquel día, llegada la tarde
—Crucemos a la otra orilla
despidiendo a la muchedumbre
tal como estaba.
le acompañaban otras barcas.
las olas se echaban encima de la barca
hasta el punto de que la barca ya se inundaba.
Él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal
Entonces le despiertan, y le dicen:
—Maestro, ¿no te importa que perezcamos?
—¡Calla, enmudece!
—¿Por qué os asustáis?
¿Todavía no tenéis fe?
—¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?

Núcleo marcado para retirar
35Aquel día, llegada la tarde, les dice: —Crucemos a la otra orilla. 36Y, despidiendo a la muchedumbre, le llevaron en la barca tal como estaba. Y le acompañaban otras barcas. 37Y se levantó una gran tempestad de viento, y las olas se echaban encima de la barca, hasta el punto de que la barca ya se inundaba. 38Él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal. Entonces le despiertan, y le dicen: —Maestro, ¿no te importa que perezcamos? 39Y, puesto en pie, increpó al viento y dijo al mar: —¡Calla, enmudece! Y se calmó el viento y sobrevino una gran calma. 40Entonces les dijo: —¿Por qué os asustáis? ¿Todavía no tenéis fe? 41Y se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: —¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?


A- La parte hablada

La serie de perfectos simples o indefinidos es lo imprescindible del relato y suele contener el resumen del suceso, pero no es lo más principal. Es, sí, lo que verdaderamente sostiene todo el texto como narración, pero no es lo resaltado y por lo que se cuenta. En este relato el relieve se encuentra en las palabras dichas, que se apoyan en los hechos del núcleo:
Muestro aislada la parte dialogada

La parte hablada
Aquel día, llegada la tarde
—Crucemos a la otra orilla









—Maestro, ¿no te importa que perezcamos?
—¡Calla, enmudece!
—¿Por qué os asustáis?
¿Todavía no tenéis fe?
—¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?

Texto sin núcleo
Aquel día, llegada la tarde
—Crucemos a la otra orilla
despidiendo a la muchedumbre
tal como estaba.
le acompañaban otras barcas.
las olas se echaban encima de la barca
hasta el punto de que la barca ya se inundaba.
Él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal
Entonces le despiertan, y le dicen:
—Maestro, ¿no te importa que perezcamos?
—¡Calla, enmudece!
—¿Por qué os asustáis?
¿Todavía no tenéis fe?
—¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?

Notas

1 Primero, la iniciativa es de Jesús
Segundo, los que van con Él acuden ante el peligro
Tercero, les responde con su palabra, calma poderosamente la naturaleza hostil
Cuarto, les habla de fe
Quinto, se pregunta la gente de admiración: ¿Quién es este?

2 Por lo hablado se sabe que la iniciativa fue de Jesús. Lo dicho responde al hecho de estar Jesús ajeno a la tormenta y pone de manifiesto el poder de su palabra ante la naturaleza. Este es el valor del episodio. Nunca hasta este momento mostró este poder: han sido enfermos y poseídos. La razón del temor proviene de no tener fe en Él. La admiración de la gente va unida a la pregunta sobre su identidad.


B- Segundo plano

Esta parte tiene menor intensidad narrativa. Aparecen formas no personales del verbo. imperfectos que contienen acciones de la trama y otros imperfectos que no responden a acción alguna o son personas no activas.
Sobre estos verbos, si se ha hace la conmutación a perfecto simple, se comprueba que, siendo acciones que pueden estar en el núcleo y pertenecen a la trama, están en segundo plano y su intensidad narrativa es baja. Este juego es el estilo.

Segundo plano.
Aquel día, llegada la tarde

despidiendo a la muchedumbre
tal como estaba
le acompañaban otras barcas
las olas se echaban encima de la barca
hasta el punto de que la barca ya se inundaba
Él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal

Texto sin núcleo
Aquel día, llegada la tarde
—Crucemos a la otra orilla
despidiendo a la muchedumbre
tal como estaba.
le acompañaban otras barcas.
las olas se echaban encima de la barca
hasta el punto de que la barca ya se inundaba.
Él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal
Entonces le despiertan, y le dicen:
—Maestro, ¿no te importa que perezcamos?
—¡Calla, enmudece!
—¿Por qué os asustáis?
¿Todavía no tenéis fe?
—¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?

El segundo plano deslindado

1 Formas no personales

Aquel día, llegada la tarde

despidiendo a la muchedumbre






puesto en pie
se decían

2 Imperfectos de acción



le acompañaban otras barcas
las olas se echaban encima de la barca


3 Sin acción alguna



tal como estaba


hasta el punto de que la barca ya se inundaba
Él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal

Nota: en el segundo plano se pueden apreciar matices del relato. Separo en columnas los casos indicados.
1 Un participio y un gerundio. Ambos pudieran estar en los perfectos simples del núcleo: llegó la tarde, despidió a la muchedumbre., se puso de pie.
2 Igualmente se puede decir le acompañaron otras barcas, las olas se echaron encima, no son frases agramaticales, depende del estilo.
3 No admiten la trasposición, no son eventos de la trama.

José Antonio Valenzuela Cervera

El sembrador y las demás parábolas

Mc 4,1-34
1De nuevo comenzó a enseñar al lado del mar. Y se reunió en torno a él una muchedumbre tan grande, que tuvo que subir a sentarse en una barca, en el mar, mientras toda la muchedumbre permanecía en tierra, en la orilla.
2 Les explicaba con parábolas muchas cosas, y les decía en su enseñanza:
3—Escuchad: salió el sembrador a sembrar.
4 Y ocurrió que, al echar la semilla, parte cayó junto al camino, y vinieron los pájaros y se la comieron.
5Parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotó pronto, por no ser hondo el suelo;
6pero cuando salió el sol se agostó, y se secó porque no tenía raíz.
7Otra parte cayó entre espinos; crecieron los espinos y la ahogaron, y no dio fruto.
8Y otra cayó en tierra buena, y comenzó a dar fruto: crecía y se desarrollaba; y producía el treinta por uno, el sesenta por uno y el ciento por uno.
9Y decía:
—El que tenga oídos para oír, que oiga.


10Y cuando se quedó solo, los que le acompañaban junto con los doce le preguntaron por el significado de las parábolas.

10Y cuando se quedó solo, los que le acompañaban junto con los doce le preguntaron por el significado de las parábolas.
11Y les decía: —A vosotros se os ha concedido el misterio del Reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo les llega con parábolas,
12de modo que los que miran miren y no vean, y los que oyen oigan, pero no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone.
13Y les dice: —¿No entendéis esta parábola? ¿Y cómo podréis entender las demás parábolas?
14El que siembra, siembra la palabra.
15Los que están junto al camino donde se siembra la palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, al instante viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos.
16Los que reciben la semilla sobre terreno pedregoso son aquellos que, cuando oyen la palabra, al momento la reciben con alegría,
17pero no tienen en sí raíz, sino que son inconstantes; y después, al venir una tribulación o persecución por causa de la palabra, enseguida tropiezan y caen.
18Hay otros que reciben la semilla entre espinos: son aquellos que han oído la palabra,
19pero las preocupaciones de este mundo, la seducción de las riquezas y los apetitos de las demás cosas les asedian, ahogan la palabra y queda estéril.
20Y los que han recibido la semilla sobre la tierra buena son aquellos que oyen la palabra, la reciben y dan fruto: el treinta por uno, el sesenta por uno y el ciento por uno.

Continúa con la antología de cuatro parábolas, que omito, y concluye así:

33Y con muchas parábolas semejantes les anunciaba la palabra, conforme a lo que podían entender; 34y no les solía hablar nada sin parábolas. Pero a solas, les explicaba todo a sus discípulos. Aquel día llegada la tarde...

Universidad de Navarra. Santos Evangelios. EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

Es un pasaje de 34 versículos entre la primera frase: De nuevo comenzó a enseñar al lado del mar (4, 1) y la última Aquel día llegada la tarde (4, 35). Bueno, esta frase, en realidad, es la primera del episodio siguiente. Entre estos dos puntos, transcurre un día, mañana y tarde, y un suceso, una breve narración, tal y como está compuesto el evangelio de Marcos hasta ahora. Pero estos puntos de comienzo y fin están muy distanciados, una serie de elementos se entrometen, como un inciso, y lo complican. Es decir, que entre este episodio y el siguiente se ha añadido esta parte que no corresponde a este tiempo.

Una vez relatada la primera parábola, la del sembrador, aparece la frase (4, 10): Y cuando se quedó solo los que le acompañaban junto con los doce le preguntaron por el significado de las parábolas. Entre principio y final están la explicación del sembrador y las parábolas. Y entre esos dos momentos temporales de un día encontramos esta frase: cuando se quedó solo, indican estas palabras que un día ha concluido. Y al acabar se explica la parábola que ha contado Jesús, la única, y se habla de las demás. Selección de entre las muchas parábolas con que enseñaba.

Y entonces, si tomamos las dos referencias de tiempo: comenzó y aquel día llegada la tarde, como el espacio de un día, lo que tenemos es una contradicción. En el espacio de un día aparece el final de otro. Por lo tanto, lo que tenemos en realidad es una intercalación. Se abre un paréntesis y se cuentan cosas que están fuera de ese marco. Está hablando de otro día, en el que al quedarse solo le preguntaron los discípulos, sobre el significado de las parábolas. No solo sobre la parábola del sembrador, sino de todas. Se cierra el paréntesis y se vuelve al primer día, Aquel día llegada la tarde, a la orilla del mar, y a la tarde de ese día. Y ese final es el comienzo del siguiente episodio.

El esquema que ha seguido Marcos hasta el momento consiste en que a un episodio narrativo sigue otro, empalmado con él, en secuencia temporal, salvo la colocación sin entramar de los dos episodios, el del ayuno y de las espigas y la intercalación de la bajada de los escribas que rompe la marcha de los parientes de Nazaret. Este esquema de episodios continuados se rompe en estos treinta y cinco versículos del capítulo cuarto. Y por ello trataré de exponer la articulación general de este fragmento, que ocupa casi por entero el capítulo, que reproduzco al principio y omito la antología de las parábolas por razón de espacio.

En este largo fragmento se distinguen tres partes: un episodio a la orilla del mar en el que Jesús cuenta la parábola del sembrador, como es lo usual, como se hizo en los anteriores episodios. Sigue otro en el que Jesús explica la parábola del sembrador, que sucede en otro momento. Y una tercera parte, no narrativa, que contiene una antología, un objeto, aparte de toda narración, de cuatro parábolas.


La explicación de la parábola del sembrador se encuentra, por tanto, dentro del inciso anterior al final, y no tuvo lugar el día del episodio en el mar. Y la antología, una colección de cuatro parábolas, introducidas cada una de ellas, y les decía, que viene a ser como el paso de las hojas de un libro. Es una enumeración y naturalmente no tiene carácter narrativo.

Primera parte
comenzó
se reunió
tuvo que
permanecía
explicaba
decía

Escuchad:

La parábola.

Sus verbos: cayó, cayó, cayó no forman una serie de acciones consecutivas, las propias de una historia. Es el modo de enumerar los lugares del terreno que, en la explicación, serán personas que reciben la semilla, es decir, la palabra.

Mc 4,1-9
De nuevo comenzó a enseñar al lado del mar.
Y se reunió en torno a él una muchedumbre tan grande,
que tuvo que subir a sentarse en una barca, en el mar,
mientras toda la muchedumbre permanecía en tierra, en la orilla. Les explicaba con parábolas muchas cosas,
y les decía en su enseñanza:

salió el sembrador a sembrar.


Y ocurrió que, al echar la semilla, parte cayó junto al camino, y vinieron los pájaros y se la comieron.
Parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotó pronto, por no ser hondo el suelo;
pero cuando salió el sol se agostó, y se secó porque no tenía raíz.
Otra parte cayó entre espinos; crecieron los espinos y la ahogaron, y no dio fruto.
Y otra cayó en tierra buena, y comenzó a dar fruto: crecía y se desarrollaba; y producía el treinta por uno, el sesenta por uno y el ciento por uno.
Y decía:
—El que tenga oídos para oír, que oiga.

Advertencias

1 El episodio narrativo tiene la parte del suceso y la parte del hablar de Jesús, que es la parábola. La parábola no es una narración por los siguientes rasgos:
El sembrador no es un personaje ficticio, es una imagen de sembrador tomada del común de todos lo sembradores. No es un sujeto singular, como lo es el rico Epulón o el hijo pródigo y su hermano, aunque sean ficticios.

2 Las acciones de este sembrador, por tanto, no lo son tampoco ni siquiera ficticias. No se representa a un sembrador concreto, aunque sea ficticio, que realiza estos actos sucesivos, sembrando aquí y allá. Se trata de una siembra genérica, la semilla cae en diversos sitios del terreno, aquí o allá. Es lo que ocurre con la siembra. No es una secuencia de acciones, que sería una historia, sino una enumeración de casos, cae en distintos terrenos, con suerte diferente. Jesús no es narrador de este pasaje, porque no es narración.

3 La lectura hay que hacerla sin anticipar la interpretación, porque es explicación posterior. Una historia necesita un personaje concreto, y los actos sucesivos que realiza. Se trata no un tipo común y de la enumeración de lo que pasa en una siembra. La parábola del sembrador no es una historia y las demás parábolas tampoco. El suceso consiste en que Jesús enseñó.

Nota

1 Este pasaje ha tenido muchos comentarios y de interpretaciones. Queriendo averiguar el origen y la formación del actual texto escrito, y siempre con opiniones y suposiciones apreciativas y sin prueba alguna. Sustentadas en la opinión de su comentador, persona de autoridad. Todo este enorme conjunto de interpretaciones, por estimables que sean, no tienen cabida en este enfoque. Ambas cosas, los pasos originarios y la interpretación, más allá de la primera, cae fuera de nuestro comentario. Consideramos el texto recibido, que está articulado narrativamente en la forma que se observa, y su estructura es perceptible y de evidencia inmediata.

José Antonio Valenzuela Cervera

Los parientes y la madre de Jesús

Mc 3, 20-35

20 Entonces llegó a casa; y se volvió a juntar la muchedumbre, de manera que no podían ni siquiera comer. 21 Se enteraron sus parientes y fueron a llevárselo porque decían que había perdido el juicio.

22 Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:
—Tiene a Beelzebul, y expulsa los demonios por el príncipe de los demonios. 23 Y convocándolos les decía con parábolas:
—¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? 24 Si un reino está dividido en su interior, ese reino no puede sostenerse; 25 y si una casa está dividida en su interior, esa casa no podrá sostenerse. 26 Y si Satanás se levanta contra sí mismo, entonces se encuentra dividido y no puede sostenerse, sino que ha llegado su fin. 27 Pues nadie puede entrar en la casa de uno que es fuerte y arrebatarle sus bienes, si antes no ata al que es fuerte. Sólo entonces podrá arrebatarle su casa.
28 En verdad os digo que todo se les perdonará a los hijos de los hombres: los pecados y cuantas blasfemias profieran; 29 pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo jamás tendrá perdón, sino que será reo de delito eterno. 30 Porque ellos decían:
—Tiene un espíritu impuro.

31 Vinieron su madre y sus hermanos y, quedándose fuera, enviaron a llamarlo. 32 Y estaba sentada a su alrededor una muchedumbre, y le dicen: —Mira, tu madre, tus hermanos y tus hermanas te buscan fuera. 33 Y, en respuesta, les dice: —¿Quién es mi madre y quiénes mis hermanos? 34 Y mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dice: —Éstos son mi madre y mis hermanos: 35 quien hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

Universidad de Navarra. Santos Evangelios . EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

1 La primera frase dice Entonces llegó a casa .
Si lees desde el principio la primera casa en la que se alojó Jesús fue la de Pedro (1, 29).: En cuanto salieron de la sinagoga, fueron a la casa de Simón

La segunda casa, viene poco después, en (2, 1) al cabo de unos días, entró de nuevo en Cafarnaúm. Se supo que estaba en casa.. No se dice cual.

Entre medias Fue otra vez al mar, encontró a Leví. Entró en la sinagoga, que será la de Cafarnaúm, pero no lo dice. Curó en la sinagoga al de la mano seca. Se alejó al mar. Tuvo lugar la invasión de Galilea por las multitudes. Eligió a los doce. Y empieza este episodio.

La tercera casa (3, 20) Entonces llegó a casa.

2 Alrededor de ella todavía había multitudes. La invasión de Galilea por las multitudes causó alarma en Nazaret:
La reacción extrema de los parientes: ha perdido el juicio, así lo explican , y fueron a llevárselo.
Y más alarma en Jerusalén:
la tremenda acusación, que no puede ser mayor: tiene a Belcebul. Lo ponen en lugar del Espíritu Santo.

Para captarla hace falta esta información: los escribas, ocupan en Jerusalén posiciones oficiales, y forman parte del Sanedrín, que actúa como tribunal supremo de justicia, preside el Sumo Sacerdote. y tienen funciones de enseñanza (1, 22) .

En este episodio se encuentra la narración de dos sucesos diferentes, pero simultáneos y cualquier lector atento aprecia que están mezclados. Empieza con la bajada de los parientes de Nazaret y dejándola cortada pasa la bajada de los escribas, para luego terminar con los de Nazaret.

Procederé deshaciendo esta intercalación

Primer relato

Entonces llegó a casa; y se volvió a juntar la muchedumbre, de manera que no podían ni siquiera comer. Se enteraron sus parientes y fueron a llevárselo porque decían que había perdido el juicio. Vinieron su madre y sus hermanos y, quedándose fuera, enviaron a llamarlo. Y estaba sentada a su alrededor una muchedumbre, y le dicen: —Mira, tu madre, tus hermanos y tus hermanas te buscan fuera. Y, en respuesta, les dice: —¿Quién es mi madre y quiénes mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dice: —Éstos son mi madre y mis hermanos: 35quien hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

  Trama. Primer plano 
llegó a casa 
se volvió a juntar la muchedumbre 
  
Se enteraron sus parientes 
fueron a llevárselo
 

Vinieron su madre y sus hermanos
 
*se quedaron fuera 
enviaron a llamarlo 
  

—Mira, tu madre, tus hermanos y tus hermanas te buscan fuera.
 
—¿Quién es mi madre y quiénes mis hermanos? 
*Y miró a 
—Éstos son mi madre y mis hermanos: quien hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.   
    Plano descriptivo
  
  
no podían ni siquiera comer. 
  
  
decían que 
había perdido el juicio
  
  
  
estaba sentada a su alrededor una muchedumbre 
  
  
  
los que estaban sentados a su alrededor, 
  

Advertencias sobre el esquema:

1 He retirado conectores y dicen ( entonces / y / y / porque / y / y / y / le dicen / y ).

2 Los gerundios pasan al hilo consecutivo de la trama. Los conmuto a perfectos simples.

3 Dejo en la segunda columna, la frase de lenguaje indirecto del narrador: decían que había perdido el juicio

4 El segundo plano, columna derecha, aparte del verbo decía, que no puede retirarse, se forma con eventos sin acción alguna. Plano descriptivo.

Notas

1 Parece evidente que no bajan dos grupos desde Nazaret, se trata de uno solo.

2 En una lectura literal, la que solo requiere una primera interpretación, la contestación que Jesús, cuando equipara a los parientes con los que le escuchan, remite, por pura relación narrativa, al episodio anterior. Allí se dice que escogió a Doce para que estuvieran con él; familia con familia, cuando ya ha dejado a los suyos en Nazaret. Este es otro de los efectos que ha tenido la invasión de Galilea.

Segundo relato

22 Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:
—Tiene a Beelzebul, y expulsa los demonios por el príncipe de los demonios. 23
Y convocándolos les decía con parábolas:
—¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? 24 Si un reino está dividido en su interior, ese reino no puede sostenerse; 25 y si una casa está dividida en su interior, esa casa no podrá sostenerse. 26 Y si Satanás se levanta contra sí mismo, entonces se encuentra dividido y no puede sostenerse, sino que ha llegado su fin. 27 Pues nadie puede entrar en la casa de uno que es fuerte y arrebatarle sus bienes, si antes no ata al que es fuerte. Sólo entonces podrá arrebatarle su casa.
28 En verdad os digo que todo se les perdonará a los hijos de los hombres: los pecados y cuantas blasfemias profieran; 29 pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo jamás tendrá perdón, sino que será reo de delito eterno. 30
Porque ellos decían:
—Tiene un espíritu impuro.

Comentario

1 La acusación es la más extrema de las posibles. La reacción de las autoridades de Jerusalén al hecho extraordinario de la invasión de Galilea por la multitudes es de enorme intensidad.

2 Los escribas habían hecho aparición: en la casa de Cafarnaúm (2, 6) pensaban ante el perdón de los pecados ¿Por qué habla esta así? Blasfema . En casa de Leví (2, 16) preguntan: ¿Por qué come con publicanos y pecadores? Pero ahora, alarmadas las autoridades de Jerusalén, envían a los escribas con esta acusación. En esta ocasión y aquí la acusación no la realizan los fariseos, sino los escribas venidos de Jerusalén.

3 Jesús les convoca y la contestación tiene el carácter de una explicación que entiende cualquiera hoy en día,

4 Esta segunda parte tiene una introducción narrativa de poco relieve: los escribas decían y convocándolos les decía, que sirven de introducción al hablar. Y el lenguaje del hablar, en el que consiste toda esta segunda parte, tiene explicaciones que rebasan el nivel narrativo y temporal de los sucesos, que no corresponden al punto de vista de este escrito, requiere una interpretación diferente.

José Antonio Valenzuela

Los pasos entre la representación, el hablar indirecto y el hablar del narrador

Mc 3, 7-12
Jesús se alejó con sus discípulos hacia el mar. Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea y de Judea.
 También de Jerusalén, de Idumea, de más allá del Jordán y de los alrededores de Tiro y de Sidón, vino hacia él una gran multitud al oír las cosas que hacía.
Y les dijo a sus discípulos que le tuviesen dispuesta una pequeña barca, por causa de la muchedumbre, para que no le aplastasen;
porque sanaba a tantos, que todos los que tenían enfermedades se le echaban encima para tocarle.
Y los espíritus impuros, cuando lo veían, se arrojaban a sus pies y gritaban diciendo:
—¡Tú eres el Hijo de Dios
Y les ordenaba con mucha fuerza que no le descubriesen.

Universidad de Navarra. Santos Evangelios. EUNSA. Edición de Kindle.

Jesús se alejó con sus discípulos hacia el mar. Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea y de Judea. También de Jerusalén, de Idumea, de más allá del Jordán y de los alrededores de Tiro y de Sidón, vino hacia él una gran multitud al oír las cosas que hacía. Y les dijo a sus discípulos que le tuviesen dispuesta una pequeña barca, por causa de la muchedumbre, para que no le aplastasen; porque sanaba a tantos, que todos los que tenían enfermedades se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus impuros, cuando lo veían, se arrojaban a sus pies y gritaban diciendo: —¡Tú eres el Hijo de Dios! Y les ordenaba con mucha fuerza que no le descubriesen.

Pido que se admita sin cuestionarlo que esta frase: Jesús se alejó con sus discípulos hacia el mar, es una representación.

Representa una acción, porque las palabras representan, cuando me hacen ver a las personas, a Jesús y discípulos caminando desde un lugar interior hacia el mar. Las palabras en una página escrita están tan desvinculadas de su producción, como lo está un cuadro si representase a las personas en el camino. El escritor es tan externo y está tan separado de ellas como lo está el pintor. ¿Quién está pintando el cuadro? Nadie. ¿Quién está diciendo las palabras? Nadie.

Y lo mismo pido de las siguientes: le siguió una gran muchedumbre de Galilea y de Judea; vino hacia él una gran multitud.

Y también pido la misma consideración para la siguiente, al oír las cosas que hacía. Esta petición la apoyo con una explicación. Ahora tenemos una relación de causa, porque oyó, o de tiempo, cuando oyó, que relacionan ambas representaciones. Si esa relación no estuviese expresada con palabras, diría: *vino hacia él una gran multitud que oyó las cosas que hacía. Se tendría que inferir la relación, lo haría el lector.

Se trata de dos representaciones tejidas con una relación entre ellas. La representación hecha con palabras es así, permite esos enlaces. Este entrelazamiento no obliga a pensar que lo ha dicho alguien. Lleva a pensar, más bien, que las representaciones hechas con palabras se emplean relaciones que el lenguaje emplea cuando se habla, pero ahora sin hablar. Es privilegio del lenguaje.

Con la siguiente frase, Y les dijo a sus discípulos que le tuviesen dispuesta una pequeña barca, por causa de la muchedumbre, para que no le aplastasen, la cuestión es distinta. Veamos.

La frase, les dijo a sus discípulos, es la representación del hablar de Jesús, que está incompleto, porque le falta el objeto directo. El objeto de la acción de Jesús son las palabras mismas que dijo. Y esas no vienen. Las palabras que siguen son de alguien distinto, que habla y su acto de decir no ha sido representado antes.  A ese individuo que habla y nos cuenta lo que dijo Jesús, escamoteando sus palabras, lo llamamos narrador. Y ya, con él, no hay representación que valga., estamos ante la voz de un individuo. A esto se le llama en la gramática estilo indirecto.

Bueno, pues ya que llegamos la frase, que le tuviesen dispuesta una pequeña barca, que dice que dijo Jesús, pregunto:
Las frases siguientes ¿son representación, son reportaje de hablar hecho por el narrador, son simple hablar del narrador sobre los hechos acaecidos?

1 por causa de la muchedumbre,
2 para que no le aplastasen;
3 porque sanaba a tantos,
4 que todos los que tenían enfermedades
5 se le echaban encima para tocarle.
6 Y los espíritus impuros,
7 cuando lo veían
8 se arrojaban a sus ies
9 gritaban
10 se arrojaban a sus pies
11 gritaban diciendo:
12 —¡Tú eres el Hijo de Dios!
13 Y les ordenaba con mucha fuerza que
14 no le descubriesen.

O, de otra manera, pregunto:  ¿Cómo lees las frases? ¿Las lees como alguien que te cuenta o recuperas la lectura que te lleva a contemplar hechos representados, sin que ya hable el narrador?

José Antonio Valenzuela Cervera

16 La muchedumbre y la elección de los Doce

Mc 2, 7-13
7Jesús se alejó con sus discípulos hacia el mar. Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea y de Judea. 8También de Jerusalén, de Idumea, de más allá del Jordán y de los alrededores de Tiro y de Sidón, vino hacia él una gran multitud al oír las cosas que hacía. 9Y les dijo a sus discípulos que le tuviesen dispuesta una pequeña barca, por causa de la muchedumbre, para que no le aplastasen; 10porque sanaba a tantos, que todos los que tenían enfermedades se le echaban encima para tocarle. 11
Y los espíritus impuros, cuando lo veían, se arrojaban a sus pies y gritaban diciendo: —¡Tú eres el Hijo de Dios! 12Y les ordenaba con mucha fuerza que no le descubriesen.13

13Y subiendo al monte llamó a los que él quiso, y fueron donde él estaba. 14Y constituyó a doce, para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar 15con potestad de expulsar demonios: 16a Simón, a quien le dio el nombre de Pedro; 17a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes les dio el nombre de Boanerges, es decir, «hijos del trueno»; 18a Andrés, a Felipe, a Bartolomé, a Mateo, a Tomás, a Santiago el de Alfeo, a Tadeo, a Simón el Cananeo 19y a Judas Iscariote, el que le entregó.

Universidad de Navarra. Santos Evangelios. EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

Tiene dos partes que narrativamente esta unidas: la multitud y la elección.

La primera recoge la explosión que se produjo al extenderse la fama de Jesús. Las masas de gente le siguen en muchedumbre, y grandes multitudes vienen a Él al oír las curaciones que hace, y entre ellos están los poseídos por espíritus impuros, que gritan, con el grito que ya se oyó en la sinagoga de Cafarnaúm: ¡Sé quién eres: el Santo de Dios!

Este suceso enorme se ha producido en Galilea y tiene los antecedentes que se han leído desde el principio y los enumero:
1
, En la sinagoga de Cafarnaúm (1, 28): su fama corrió pronto por todas partes, en toda la región de Galilea.
2
, En casa de Simón (1, 33): toda la ciudad se agolpaba en la puerta .
3
, Le dice Simón (1, 38): todos te buscan .
4
, En la curación del leproso (1, 45): ya no podía entrar abiertamente en ninguna ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios. Pero acudían a él de todas partes.
5
, En la curación del paralítico (2, 2): se juntaron tantos, que ni siquiera ante la puerta había ya sitio.
6
, Cuando encuentra a Leví (2, 13): toda la muchedumbre iba hacia él.

En todos los episodios se hace referencia a la multitud. En todos menos en dos, precisamente los episodios del ayuno (2, 18) y en el del sábado (2, 23). Esto confirma que son episodios «colocados» en ese lugar, sin secuencia narrativa temporal, y en ellos el hilo se pierde. Se reanuda después, como ya señalé, en El hombre de la mano seca, tras este suceso se moviliza la turbamulta, y tiene lugar una explosión de las provincias circundantes, de amplia extensión geográfica y se traza el mapa verbal, ya que mapas gráficos no se emplean: en el centro, Judea y Jerusalén, al sur Idumea, al este Transjordania, en la costa oeste Tiro y Sidón.

Advertencias

Desde la sinagoga se alejó al mar, le siguió una muchedumbre, son dos acciones singulares. Vino hacia Él es la tercera. Y luego habla el narrador, o Marcos si se quiere, y con sus palabras cuenta lo que dijo Jesús a sus discípulos y la causa, por qué lo dijo, con mención de varios sucesos: porque sanaba a tantos / todos se le echaban encima. Si lees bien, advertirás que estas últimas no son acciones representadas, sino información explicativa, porque el narrador después de reportar las palabras de Jesús con las suyas, sigue hablando.

Estos sucesos son palabras dichas por el narrador, no son acciones representadas, como, por ejemplo, la primera, se alejó al mar, que no la dice nadie. Las acciones sanaba a tantos / se echaban encima, o los estados permanentes, tenía enfermedades; son estables o se repitieron y el narrador los reúne con el imperfecto.

Después de este hablar vienen hechos de los espíritus impuros, lo veían, se arrojaban a sus pies y gritaban, también reiterados. Y las palabras que en su grito decían, reproducidas en lengua directa: ¡Tú eres el Hijo de Dios! Es una acción que representa muchas iguales, que dicen diversos poseídos. No es frase dicha por uno, en diálogo, como la del endemoniado de la sinagoga de Cafarnaúm. Es una cita, está mejor sin guion. El narrador vuelve a quitarle a Jesús la palabra, para decir él lo que les ordenaba: que no le descubriesen.

Tenemos, pues, acciones singulares al principio y las otras después con el significado de reiteración, que pone el imperfecto. Distingo, por el texto marcado, lo singular de lo que, sin número definido, se repite. En el siguiente texto resalto las acciones singulares y las reiteradas, con diferente color, sea que estén representadas o las diga el narrador.

Jesús se alejó con sus discípulos hacia el mar. Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea y de Judea. También de Jerusalén, de Idumea, de más allá del Jordán y de los alrededores de Tiro y de Sidón,vino hacia él una gran multitud al oír las cosas que hacía. Y les dijo a sus discípulos que le tuviesen dispuesta una pequeña barca, por causa de la muchedumbre, para que no le aplastasen; porque sanaba a tantos, que todos los que tenían enfermedades se le echaban encima para tocarle.
Y los espíritus impuros, cuando lo veían, se arrojaban a sus pies y gritaban diciendo:
—¡Tú eres el Hijo de Dios!
Y les ordenaba con mucha fuerza que no le descubriesen.

Esquema

se alejó
le siguió
vino
les dijo


que tuviesen dispuesta una pequeña barca,
por causa de la muchedumbre,
para que no le aplastasen; porque

sanaba
tenían
se le echaban


lo veían
se arrojaban a sus pies
gritaban


—¡Tú eres el Hijo de Dios!



Y les ordenaba que
no le descubriesen.

Núcleo de acciones singulares y completas, con nombres colectivos, muchedumbre y multitud, que son la explosión de la fama de Jesús, debido a las curaciones.


El narrador le quita la palabra a Jesús, emplea las suyas y ya no podemos saber lo que dijo exactamente al pedir la barca.. El narrador lo dice y añade la causa y el fin.


El narrador parece que sigue hablando con imperfectos y hace el sumario de las acciones repetidas por la multitud.

Es lo que hacían los espíritus impuros. Esto ¿puede decirlo el narrador? Si, o nadie, porque en este punto el párrafo es ambiguo. Se puede leer como se quiera.

Esto es una cita, mas que una frase de diálogo. Lo que gritaban lo dicen ellos mismos y se informa, aunque se ponga como lenguaje directo de reproducción, en realidad, es una cita de las mismas palabras.

y el narrador vuelve suplantar las palabras de Jesús, no se reproducen las que dijo. El narrador las dice.

Notas

1 Las cuatro acciones: se alejó, le siguió, vino hacia Él, dijo. Son singulares, aunque muchedumbre y multitud sean sujetos colectivos. Y dijo es también singular, acción de hablar de Jesús.

2 Pero sus palabras no están reproducidas directamente, que sería una frase como: *disponerme una barca. Las dice otro por Él. ¿Quién es el que habla? No se sabe, un narrador, ¿Será Marcos? Será, pero el texto del evangelio no lo dice. Entonces ¿por qué se le llama evangelio de Marcos? Por información histórica, posterior al escrito en unos cincuenta años. Además este texto esta compuesto cuatro décadas después de los hechos y Marcos tomó lo que ya estaba configurado, en el contar o por escrito, porque él no fue testigo directo.

3 Las tres acciones siguientes, ver, arrojar y gritar, son acciones en segundo plano y desde él se introduce el hablar de Jesús: el directo, gritaban: ¡Tú eres el Hijo de Dios!, y el indirecto: les ordenaba que … no le descubriesen.

4 Por lo tanto, salvo las últimas acciones que son de imperfecto reiterado: gritaban y ordenaba, esto no es un sumario.

5 La lista de provincias es como un mapa verbal, sin imagen como es natural. Se enumeran siete provincias. Vienen desde ellas a Galilea por las curaciones. No dice en esta ocasión que Jesús enseñe. Jesús no sale de Israel, recibe a los de fuera. Este episodio es la explosión de multitudes que empezó con su fama. Emplea la barca por esto y por primera vez.

6 Este episodio es clave y culminante de lo anterior. Precede además a la elección de los doce apóstoles. Y da que pensar si el momento de esta elección no está relacionado con la necesidad de que le ayuden ante la multitud. Al menos la barca la pide por ello. Aunque la elección tiene dimensiones distintas de lo inmediato.

7 Este episodio no es un sumario, resumen de acciones que se engloban en una, y se resumen por ser la actividad repetida durante un periodo, como en el 1, 39, cuando al salir de la casa de Pedro, recorre Galilea. Las acciones reiteradas tiene su raíz en que pertenecen a la multitud. No son resumen de un periodo de tiempo. Lo que caracteriza a esta episodio es el momento de la explosión de la fama, no su condición de sumario.

Segunda parte
La elección de los Doce

13Y subiendo al monte llamó a los que él quiso, y fueron donde él estaba. 14Y constituyó a doce, para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar 15con potestad de expulsar demonios: 16a Simón, a quien le dio el nombre de Pedro; 17a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes les dio el nombre de Boanerges, es decir, «hijos del trueno»; 18a Andrés, a Felipe, a Bartolomé, a Mateo, a Tomás, a Santiago el de Alfeo, a Tadeo, a Simón el Cananeo 19y a Judas Iscariote, el que le entregó.

Advertencias

1 Se delimita con el anterior por el gerundio subiendo. Esta acción supone que ya no tiene tras Él a la multitud, sino los que llamó y quiso que fueran con Él algunos. Esto marca la diferencia con el episodio multitudinario anterior.

2 Narrativamente es un corte muy débil.  Este episodio puede quedar empalmado con él anterior y el tratarlo como unidad aparte no lo da la secuencia narrativa, sino el contenido y su relevancia anterior y posterior del número doce.

3 El verbo constituyó tiene dos finalidades, con tres verbos con valor de futuros: estuvieran, enviar y predicar. Y un contenido: la potestad de expulsar. De modo que tiene solemnidad y la incrementa la enumeración por los nombres y el cambio en tres de ellos.

4 Concluye sin más, sin relieve, es el siguiente que tiene el cambio de escenario y la delimitación y la delimitación co el anterior.

José Antonio Valenzuela

El hombre de la mano seca

Mc 2, 23-28

1De nuevo entró en la sinagoga. Había allí un hombre que tenía la mano seca.
2
Le observaban de cerca por si lo curaba en sábado, para acusarle.3 Y le dice al hombre que tenía la mano seca: —Ponte de pie en medio.
4Y les dice: —¿Es lícito en sábado hacer el bien o hacer el mal, salvar la vida de un hombre o quitársela? Ellos permanecían callados.
5
Entonces, mirando con ira a los que estaban a su alrededor, entristecido por la ceguera de sus corazones, le dice al hombre: —Extiende la mano. La extendió, y su mano quedó curada.
6Nada más salir, los fariseos con los herodianos llegaron a un acuerdo contra él, para ver cómo perderle.

Universidad de Navarra. Santos Evangelios (Spanish Edition) . EUNSA. Edición de Kindle.

Comentario general

Solo al cerrar el relato se nombra a fariseos y herodianos, y eso porque al salir de la sinagoga forman un acuerdo contra Jesús para matarle o perderle. Hasta ese momento son ellos, no se dice quiénes son. Se podría pensar en los fariseos, pero de los herodianos ni se puede suponer. Jesús si se supone, pero no se le nombra. Los discípulos no son mencionados y los asistentes a la sinagoga no manifiestan asombro o admiración, como fue el caso en la curación del paralítico en la casa de Cafarnaúm o de la asamblea en la sinagoga un sábado. El enfermo es un hombre, un hombre que tenía la mano seca, sin más, y se dice dos veces.

Comienza con la acción de entrar en la sinagoga y termina con la acción de salir de ella. Fariseos y herodianos están allí, pero no hablan. Solamente Jesús habla tres veces: en dos de ellas da una orden al enfermo y en la otra hace una pregunta a ellos, a los que observan con la intención dicha. La segunda vez que se dirige al impedido, le ordena ejecutar precisamente lo que no puede hacer y al ejecutar la orden el enfermo se cura. Por lo tanto, no hay diálogo con el enfermo ni discusión con fariseos. Si hay, en cambio, una tensión extrema. La tensión de no cumplir con el sábado, asunto que viene de la unidad anterior. Tensión hacia los discípulos entonces, ahora directamente con Jesús. Jesús es el que centra el asunto en la curación y en el sábado.

Convendrá en este punto del relato de Marcos hacer recuento de los que se enfrentan con Jesús: 1, los escribas en el episodio del paralítico de la camilla; 2, los escribas de los fariseos en la comida de Mateo; 3, se les menciona, sin que intervengan, en el episodio del ayuno; 4, los fariseos en la censura sobre el comer espigas en sábado. Y este episodio que tiene forma la oposición.

Al analizar las acciones se advierte en su trama cierto descuido o ausencia de precisiones necesarias para su entendimiento. Se advierte que la iniciativa procede de Jesús, con solo conocer el propósito de los que le observan. Si el episodio no tuviera la inmediata vecindad de los anteriores no se entendería. En ellos aparecieron las curaciones, el sábado, y la incipiente incomprensión de los fariseos.

La pregunta: ¿Es lícito en sábado hacer el bien o hacer el mal, salvar la vida de un hombre o quitársela?, sorprende, porque se adelanta sobre la débil representación de la vigilancia, sin otra intervención de los fariseos. Está suscitada por la presencia del hombre de la mano seca, que está en lugar secundario, que no ha pedido la curación y parece colocado como cebo o provocación. Pero no se dice y verlo así es interpretación.

El esquema









orden de jesús

pregunta








orden de Jesús

De nuevo entró en la sinagoga.
Había allí un hombre que
tenía la mano seca.
Le observaban de cerca por si lo curaba en sábado, para acusarle.

Y le dice al hombre que tenía la mano seca:
—Ponte de pie en medio.
Y les dice:
—¿Es lícito en sábado hacer el bien o hacer el mal, salvar la vida de un hombre o quitársela?
Ellos permanecían callados.

Entonces, mirando con ira
a los que estaban a su alrededor,
entristecido por la ceguera de sus corazones,
le dice al hombre:
—Extiende la mano.
La extendió, y
su mano quedó curada.
Nada más salir, los fariseos con los herodianos llegaron a un acuerdo contra él, para ver cómo perderle.

Destaca la autoridad con que habla Jesús en la sobriedad del relato. Debido a la forma descuida de este episodio y a la extrañeza del la pregunta y de que Jesús es el que centra el núcleo conflictivo del episodio voy a contrastarlo con el relato paralelo de Mateo.

Mt 12, 9-14

Cuando salió de allí,
entró en su sinagoga
donde había un hombre que
tenía una mano seca.

Y le interrogaban
para acusarle:

—¿Es lícito curar en sábado?
Él les respondió:
—¿Quién de vosotros, si tiene una oveja, y el sábado se le cae dentro de un hoyo, no la agarra y la saca?
Pues cuánto más vale un hombre que una oveja.
Por tanto, es lícito hacer el bien en sábado.




Entonces le dijo al hombre:
—Extiende tu mano.
Y la extendió y
quedó sana como la otra.
Al salir, los fariseos se pusieron de acuerdo contra él, para ver cómo perderle.< 7em>

Mc 3, 1-6



De nuevo entró en la sinagoga.
Había allí un hombre
que tenía la mano seca.
Le observaban de cerca
por si lo curaba en sábado,
para acusarle.

Y le dice al hombre que tenía la mano seca:
—Ponte de pie en medio.
Y les dice:
—¿Es lícito en sábado hacer el bien o hacer el mal, salvar la vida de un hombre o quitársela?
Ellos permanecían callados.
Entonces, mirando con ira a los que estaban a su alrededor, entristecido por la ceguera de sus corazones,



le dice al hombre:
—Extiende la mano.
La extendió, y
su mano quedó curada.
Nada más salir, los fariseos con los herodianos

Aclaraciones
1 El principio y el final de Marcos y Mateo son iguales, con mínimas variantes. El contraste se encuentra el centro, señalado en rojo. Y se provoca porque en Mateo preguntan los fariseos, ¿es lícito curar …, y en Marcos pregunta Jesús, ¿es lícito en sábado… y los fariseos no hablan, no contestan a Jesús.
2 En Mateo Jesús contesta a los fariseos con una pregunta, forma conocida como encontramos otras veces, y esa contestación interrogativa es, precisamente, la pregunta hace en Marcos a los fariseos. —¿Quién de vosotros, si tiene una oveja, y el sábado se le cae dentro de un hoyo, no la agarra y la saca? Jesús contesta preguntando sobre la licitud de salvar a un hombre que cae en un hoyo en sábado, Y en Marcos es lo que pregunta: —¿Es lícito en sábado hacer el bien o hacer el mal, salvar la vida de un hombre o quitársela?
3 El contenido de la pregunta a los fariseos es también la contestación que les da. Sobre ello se puede hacer la siguiente reflexión:
4 De los que estuvieron presentes en la sinagoga ese sábado salieron relatos aproximados entre sí; tantos relatos como personas, que contaron lo que vieron. Con este boca a boca se forma una tradición de contar y recontar oralmente el suceso. Los evangelios se escriben bastantes años después. Distantes de los hechos en el tiempo, los evangelistas escriben con esos relatos flotantes y más o menos dispersos y componen con ellos la trama completa. El trasfondo, por tanto, es de pura oralidad y de ahí salen; y esto se refleja y es valiosísimo desde el punto de vista narrativo
5 Con estos dos se ven y se entienden las imprecisiones. Dejo al lector, si quiere, que compare con el relato de Lucas. En el video explico esto y hago de las dos una versión. El video que inserto aquí en el blog a continuación.

José Antonio Valenzuela

Las espigas arrancadas en sábado

Mc 2, 23-28
23 Un sábado pasaba él por entre unos sembrados, y sus discípulos mientras caminaban comenzaron a arrancar espigas. 24 Los fariseos le decían: —Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito? 25 Y les dijo:. —¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando se vio necesitado, y tuvieron hambre él y los que le acompañaban?
26¿Cómo entró en la Casa de Dios en tiempos de Abiatar, sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición —que sólo a los sacerdotes les es lícito comer— y los dio también a los que estaban con él? 27Y les decía: —El sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. 28Por tanto, el Hijo del Hombre es señor hasta del sábado.

Comentario general

Esta unidad, tiene una articulación narrativa paralela a la anterior. El diálogo de una sola pregunta y una sola respuesta, situadas tras un suceso con primero y segundo plano, los imperfectos, pasaba él, caminaban los discípulos, y un perfecto simple, comenzaron a arrancar. decían. El suceso ocurre en sábado, en unos sembrados, pero es un sábado cualquiera y unos sembrados sin más. Son los datos ambientales, que necesita la materia del diálogo, no forman una relación de lugar y tiempo con los episodios anteriores o posteriores, están sueltos. Son dos piezas que no enlazan, pero por el tema y la estructura, como se verá, son paralelas.

Un sábado pasaba él por entre unos sembrados, y sus discípulos mientras caminaban comenzaron a arrancar espigas.
Los fariseos le decían:

—Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?
Y les dijo:
—¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando se vio necesitado, y tuvieron hambre él y los que le acompañaban?
¿Cómo entró en la Casa de Dios en tiempos de Abiatar, sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición —que sólo a los sacerdotes les es lícito comer— y los dio también a los que estaban con él?
Y les decía:
—El sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado.
Por tanto, el Hijo del Hombre es señor hasta del sábado.




Retiro lo señalado en rojo para obtener un extracto que permita ver mejor la estructura del texto.

Las tres acciones que introducen las palabras del decir dialogado. Los verbos que indican la acción de hablar se retiran. Y ahora lo comparo con la extracción hecha sobre el episodio anterior acerca del ayuno, que sitúo a la izquierda

Mc 2, 18-22 El ayuno

A — ¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan y, en cambio, tus discípulos no ayunan?

 B¿Acaso pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?

C Durante el tiempo en que tienen al esposo con ellos no pueden ayunar.
 Ya vendrán días en que les será arrebatado el esposo; entonces, en aquel día, ya ayunarán.


 D Nadie cose un remiendo de paño nuevo a un vestido viejo; porque entonces lo añadido tira de Tampoco echa nadie vino nuevo en odres viejos

Mc 2, 23-28 Las espigas

A —Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?


B —¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando se vio necesitado, y tuvieron hambre él y los que le acompañaban?

C ¿Cómo entró en la Casa de Dios en tiempos de Abiatar, sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición —que sólo a los sacerdotes les es lícito comer— y los dio también a los que estaban con él?


D —El sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado.

Por tanto, el Hijo del Hombre es señor hasta del sábado.

Aclaraciones
A -La pregunta la hacen los discípulos de Juan en el episodio del ayuno, por lo tanto, son cercanos a Jesús, no supone controversia. En el episodio de las espigas, en cambio, preguntan los fariseos, y contiene una censura a Jesús por la permisión a sus discípulos en un asunto tan crucial como la observancia del sábado.

B
-La respuesta en ambos casos es otra pregunta. Práctica rabínica, que puede implicar ya inicio de controversia en el episodio de las espigas. En él, se cita el Libro de Samuel capítulo 21, donde se encuentra el relato, con el que Jesús justifica su conducta permisiva.

C
-En ambos se añade después una explicación de la pregunta con que contesta. Pero en el episodio de las espigas se hace de nuevo con una pregunta, donde se recoge el libro de Samuel, imprecisamente ( 1Sam 21, 1-7), pero no pierde su carácter explicativo, sobre todo si se lee sin forma de interrogación.

D
-Terminan las palabras del diálogo con frases que tienen su configuración fijada en forma de sentencia. Pero son de muy diferente naturaleza: el diálogo del ayuno recoge dichos sentenciosos de saber popular y el de las espigas es una sentencia de Jesús, de doctrina sobre la naturaleza del sábado. y la del hombre de la misma forma, pero el contenido tiene la gran diferencia que media entre el ayuno y el sábado.

Notas
1 Para entender la diferencia narrativa es necesario conocer el valor del sábado. Signo de la alianza natural con Dios por la Creación, y signo de la Alianza de salvación con Israel. Las dos dimensiones se dan en el Hijo del Hombre. La realidad natural precede en el hombre al precepto divino. El Hijo del Hombre y Redentor no destruye el valor natural de la creación, porque es hombre. Anteponer la necesidad natural del hambre, no significa anular o conculcar el sábado. Día consagrado por Dios, no por costumbre del pueblo. Lo consagró para Israel Dios mismo. Es tan sagrado, que no cumplirlo supone separación de Dios y exclusión de Israel. La diferencia entre estos episodios es enorme. El ayuno es practica penitencial unida a las fiestas de Israel, como preparación y purificación, en contraste con el sábado consagrado para Israel por Dios, por eso el Hijo del Hombre es señor hasta del sábado.

2 El texto de la narración que aquí se investiga, no necesita entrar en explicaciones de otros niveles de significado, salvo el inmediato y literal. Pero tampoco se puede entender el texto mismo sin el contenido de su narración. A veces hay que contar con él, como claramente se aprecia en este caso. La narración tiene dimensiones superiores al texto literal, el que aquí se analiza, principalmente desde una perspectiva gramatical y lingüística, que no alcanza y por ello tampoco se excluyen. El texto mismo no puede explicarse solo con el texto.

3 La coda con que termina, el Hijo del Hombre es señor hasta del sábado, marca toda la diferencia. Es la segunda vez que aparece este nombre que Jesús emplea para referirse a sí mismo en relación con su poder. Antes en el episodio 11: La curación del paralítico

José Antonio Valenzuela

Pregunta sobre el ayuno

Mc 2, 18-22
18 Los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno; y vinieron a decirle: — ¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan y, en cambio, tus discípulos no ayunan?
19 Jesús les respondió: — ¿Acaso pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Durante el tiempo en que tienen al esposo con ellos no pueden ayunar.
20 Ya vendrán días en que les será arrebatado el esposo; entonces, en aquel día, ya ayunarán.
21 Nadie cose un remiendo de paño nuevo a un vestido viejo; porque entonces lo añadido tira de él, lo nuevo de lo viejo, y se produce un desgarrón peor.
22 Tampoco echa nadie vino nuevo en odres viejos; porque entonces el vino hace reventar los odres, y se pierden el vino y los odres. Para vino nuevo, odres nuevos.

Comentario general

Contiene esta unidad una pregunta y una respuesta. Se presenta como un suceso, vinieron a decirle, pero no se indica en qué momento y en qué lugar. La unidad anterior sucedió en casa de Leví, en el tiempo de la comida. Un tiempo después de encontrarle en su despacho de recaudador, cuando iba de Cafarnaúm al mar. Este episodio y el que sigue, Las espigas arrancadas en sábado, son unidades sueltas que no enlazan. Marcos las colocó simplemente una detrás de la otra en este lugar.

En una narración lo que viene después ha sucedido después, y si no, se indica. Marcos al colocar las unidades, otras veces, menciona la sucesión: Después de, mientras pasaba, de madrugada, al atardecer o alguna acción que produce el cambio: entraron, salieron, vino. Pero en estos episodios no se indica nada. Solo por su posición están en el orden temporal del relato y el asunto es lo que los delimita.

El episodio que sigue a estos dos, El hombre de la mano seca, sí tiene empalme, de nuevo entró en la sinagoga, por tanto, volvió a Cafarnaúm de donde salió hacia la orilla del mar, y muestra la continuidad, pero no con estas unidades, hay que remontarse hacia atrás dos unidades.

El suceso puede desglosarse en dos partes

Primera parte

Los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno;
y vinieron a decirle:
— ¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan y, en cambio, tus discípulos no ayunan?
Jesús les respondió:
— ¿Acaso pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Durante el tiempo en que tienen al esposo con ellos no pueden ayunar.Ya vendrán días en que les será arrebatado el esposo; entonces, en aquel día, ya ayunarán.

Acclaraciones

1 Los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno
Esta frase es el escenario, que enmarcará el comienzo de la pregunta. No es acción, y la dejaré fuera del extracto final.

2 y vinieron a decirle: — ¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan y, en cambio, tus discípulos no ayunan?
¿Quién pregunta? ¿Quiénes vinieron? Son varios. No son los fariseos pues no dicen: nosotros ayunamos. Por tanto, solo se puede deducir. Pero, claro, si no son los fariseos ¿quiénes serán? Serán los discípulas de Juan. Consultando este punto en evangelio de Mateo se lee, en efecto, que fueron ellos: se acercaron los discípulos de Juan para decirle ¿por qué nosotros …

3— ¿Acaso pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?
Contestación de Jesús, con otra pregunta. No rechaza el ayuno, pero explica que no es el momento. Parece que la pregunta sea un reproche, y hasta censura. Pero no lo es, puesto que preguntan los discípulos de Juan. No es discusión, es simple pregunta.

5 Durante el tiempo en que tienen al esposo con ellos no pueden ayunar. Ya vendrán días en que les será arrebatado el esposo; entonces, en aquel día, ayunarán.
Añade una acción de tiempo futuro, cuando los amigos que acompañan al novio, ya no le tengan. Como todo lector de Marcos conoce ese futuro por la historia, entiende que alude a su muerte, fin de este relato histórico.

Segunda parte

Nadie cose un remiendo de paño nuevo a un vestido viejo; porque entonces lo añadido tira de él, lo nuevo de lo viejo, y se produce un desgarrón peor.
Tampoco echa nadie vino nuevo en odres viejos; porque entonces el vino hace reventar los odres, y se pierden el vino y los odres. Para vino nuevo, odres nuevos.

Aclaraciones

1 Nadie cose un remiendo de paño nuevo a un vestido viejo;
ni Tampoco echa nadie vino nuevo en odres viejos.

Se trata de dos dichos acuñados por la experiencia de la vida, que dicen lo mismo y la explicación de ellos es también la misma. Retiro la explicación del extracto y junto los dichos.

2 Los dos símbolos tienen una relación difícil con el ayuno, por lo que parecen un tema distinto y añadido. La idea es que lo viejo y lo nuevo no se llevan bien juntos. ¿Qué relación tiene esto con el ayuno? De primeras no se ve. La Buena Nueva, evangelio, Reino de Dios está al llegar, esto es lo nuevo. Antiguo es lo que había antes, que también de de Dios. Y el ayuno ¿Dónde está en esta relación?

3 Una explicación que se puede dar, sin salirnos de la lectura narrativa del texto, sería volver sobre la frase primera de Jesús, convertíos y creed en el Evangelio (1, 16). El ayuno de fariseos y discípulos de Juan es el ayuno antiguo, aunque diferentes entre sí, porque el de Juan se corresponde con el bautismo de penitencia y preparación y el de los fariseos no. Se abre en el ayuno de estos grupos y el previsible de Jesús un paréntesis. Ahora no hay ayuno para los discípulos de Jesús, que es el esposo. Y luego volverá otro ayuno, el anunciado por Jesús: entonces, en aquel día, ayunarán. Esta explicación sigue el hilo narrativo.

Elementos que se retiran



La frase de segundo plano con la acción de ir a decir en perfecto simple. Narración de un hecho, el decir, que introduce la pregunta primera. Y el verbo de decir, responder

Los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno; y vinieron a decirle:
— ¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan y, en cambio, tus discípulos no ayunan?
Jesús les respondió:
— ¿Acaso pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?
Durante el tiempo en que tienen al esposo con ellos no pueden ayunar.
Ya vendrán días en que les será arrebatado el esposo; entonces, en aquel día, ya ayunarán.

Nadie cose un remiendo de paño nuevo a un vestido viejo;
porque entonces lo añadido tira de él, lo nuevo de lo viejo, y se produce un desgarrón peor.
Tampoco echa nadie vino nuevo en odres viejos;
porque entonces el vino hace reventar los odres, y se pierden el vino y los odres. Para vino nuevo, odres nuevos.

3 El extracto



En el siguiente episodio veremos idéntica articulación narrativa.

Aquí preguntan los discípulos de Juan y en el siguiente los fariseos.

No se dice qué dias ayunan

¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan y, en cambio, tus discípulos no ayunan?
— ¿Acaso pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?
Durante el tiempo en que tienen al esposo con ellos no pueden ayunar.
Ya vendrán días en que les será arrebatado el esposo; entonces, en aquel día, ya ayunarán.
Nadie cose un remiendo de paño nuevo a un vestido viejo
Tampoco echa nadie vino nuevo en odres viejos.

Sobre la práctica del ayuno puede saberse algo desde fuentes históricas.

José Antonio Valenzuela

La vocación de Leví

Mc 2,13-17
13Y se fue otra vez a la orilla del mar. Y toda la muchedumbre iba hacia él, y les enseñaba. 14Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al telonio, y le dijo: —Sígueme. Él se levantó y le siguió.
15Ya en su casa, estando a la mesa, se sentaron con Jesús y sus discípulos muchos publicanos y pecadores, porque eran muchos los que le seguían. 16Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, empezaron a decir a sus discípulos: —¿Por qué come con publicanos y pecadores? 17Lo oyó Jesús y les dijo: —No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos; no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

Comentario general

Contiene esta unidad dos sucesos, uno camino del mar, fue otra vez a la orilla del mar. El segundo es en casa de Leví. De camino al mar elige a Leví, y, salvo que va rodeado de muchedumbre, se repite la forma de otro anterior.

El primero
Si se lee desde el principio se recordará, vino a Galilea, de un suceso anterior. También ahora pasaba junto al mar y este suceso tiene la forma exacta de aquel anterior. Repite las mismas frases del anterior, que también se repite, como se comprueba en esta comparación.

Mc 1, 13-17 Leví

al pasar


vio a Leví
el de Alfeo
sentado al telonio



le dijo:
—Sígueme
él se levantó y


le siguió

Mc 1, 16-19

mientras pasaba


vio
a Simón y a Andrés
el hermano de Simón
que echaban las redes en el mar


les dijo:
—Seguidme

y, al momento, dejaron las redes y;

le siguieron

Mc 1, 19-20

Y pasando un poco más adelante

vio a Santiago, el de Zebedeo y a Juan, su hermano que estaban en la barca remendando las redes y enseguida

los llamó. Y

dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y
se fueron tras Él

Leído todo el evangelio de principio a fin, se retiene en la memoria el orden de los episodios y se conoce el texto, de otra forma se tiene un enredo. Cada episodio singular, por ser una narración, tiene principio y fin; y todos los episodios se encuentran ordenados entre un principio y fin general para todo el evangelio: Comienzo del Evangelio – apareció Juan, y un fin: Por último – se elevó al cielo.

El segundo

El otro suceso es en la casa de Leví.
Ya en su casa, estando a la mesa, se sentaron con Jesús y sus discípulos muchos publicanos y pecadores.
Esta frase es descuidada ¿En casa de quién? No se dice. Si Leví se levantó y siguió a Jesús, que había salido de su casa de Cafarnaúm e iba de camino, al pasar; puede entenderse la casa de Jesús o la de Leví. Se desecha la de Jesús, no cuadra estando a la mesa, pues Jesús no le invita a comer, sino a seguirle de otra manera. Están en casa de Leví, anfitrión de la comida.
Concuerda que allí estén publicanos, que son colegas o subordinados de Leví y pecadores. Es un banquete multitudinario y están los discípulos de Jesús. Ha dicho ya que eran muchos los que le seguían. Y también los escribas fariseos, no invitados, pero pueden observar a los comensales y hablar a algunos discípulos.
Quizá han pasado unos días entre el encuentro y la comida, pero no se dice. De algunas imprecisiones se puede salir, el banquete fue en casa de Leví, porque lo confirma Lucas; de otras, no. Falta completar lo que se dice a medias.
En la izquierda las acciones.

Acciones


se sentaron con Jesús y sus discípulos


Los escribas de los fariseos,
al ver (vio) que comía

empezaron a decir a sus discípulos:

—¿Por qué come con publicanos y pecadores?
Lo oyó Jesús

—No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos; no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

Episodio completo

Ya en su casa, estando a la mesa,
se sentaron con Jesús y sus discípulos
muchos publicanos y pecadores,
porque eran muchos los que le seguían.

Los escribas de los fariseos,
al ver que comía con pecadores y publicanos,
empezaron a decir a sus discípulos:

—¿Por qué come con publicanos y pecadores?
Lo oyó Jesús y
les dijo:
—No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos; no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

La acción es la del perfecto simple: se sentaron (con Jesús, discípulos, publicanos y pecadores) y añado, al ver (equivalente a *vieron los fariseos) y las frases directas de los fariseos y la de Jesús, intercaladas por oyó.

Comentario final.
Esta unidad, desde el punto de vista de su composición narrativa, es algo deficiente y complicada por los siguientes elementos: dos sucesos seguidos, sin precisar el tiempo entre ellos y en lugares diferentes, en el camino y en la casa; el doble sentido de la palabra «siguió»; el dialogo entre fariseos y Jesús, que se realiza por intermedio de los discípulos; entran en escena cinco personajes distintos. Hay duplicaciones: pecadores y publicanos, escribas que son fariseos, sanos y enfermos y la misma contestación de Jesús se duplica en dos frases. Por otra parte, la arquitectura temporal del texto no es clara como lo es en otros pasajes.

Aclaraciones

1 Para conocer los grupos de personajes: publicanos, escribas, fariseos, la formación de los discípulos, hay que consultar algún diccionario de la Biblia o las notas de algunas ediciones como la que empleo. El estudio del texto no puede extenderse a ello.

2 Es conveniente refrescar la memoria de lo anterior, esto si corresponde al estudio del texto, pues en este pasaje se menciona por tercera vez a los escribas. La primera fue por parte de los que presenciaron la expulsión del demonio en la sinagoga de Cafarnaúm: tiene potestad, no como los escribas, dijeron de Jesús. La segunda cuando los escribas estaban presentes ante el paralítico, en la casa de Cafarnaúm. A quienes Jesús les explica, porque piensan y se extrañan de su poder sobre los pecados, sin que haya controversia. Por tercera vez en este pasaje.

3 Se asemejan este episodio al anterior, porque no son polémicos, son explicaciones de Jesús que toma la iniciativa del diálogo abierto. Ante se extrañeza natural de los escribas, les explica por qué, contra la costumbre, come con pecadores y publicanos. Así explicó también antes, el poder de perdonar y de curar, que se debe a que el Hijo del hombre puede hacerlo. Y así mismo por la forma: en el primero «lee su pensamiento», en este segundo escucha su voz, los oye. En ambas tomó la iniciativa.

José Antonio Valenzuela