Los pasos entre la representación, el hablar indirecto y el hablar del narrador

Mc 3, 7-12
Jesús se alejó con sus discípulos hacia el mar. Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea y de Judea.
 También de Jerusalén, de Idumea, de más allá del Jordán y de los alrededores de Tiro y de Sidón, vino hacia él una gran multitud al oír las cosas que hacía.
Y les dijo a sus discípulos que le tuviesen dispuesta una pequeña barca, por causa de la muchedumbre, para que no le aplastasen;
porque sanaba a tantos, que todos los que tenían enfermedades se le echaban encima para tocarle.
Y los espíritus impuros, cuando lo veían, se arrojaban a sus pies y gritaban diciendo:
—¡Tú eres el Hijo de Dios
Y les ordenaba con mucha fuerza que no le descubriesen.

Universidad de Navarra. Santos Evangelios. EUNSA. Edición de Kindle.

Jesús se alejó con sus discípulos hacia el mar. Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea y de Judea. También de Jerusalén, de Idumea, de más allá del Jordán y de los alrededores de Tiro y de Sidón, vino hacia él una gran multitud al oír las cosas que hacía. Y les dijo a sus discípulos que le tuviesen dispuesta una pequeña barca, por causa de la muchedumbre, para que no le aplastasen; porque sanaba a tantos, que todos los que tenían enfermedades se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus impuros, cuando lo veían, se arrojaban a sus pies y gritaban diciendo: —¡Tú eres el Hijo de Dios! Y les ordenaba con mucha fuerza que no le descubriesen.

Pido que se admita sin cuestionarlo que esta frase: Jesús se alejó con sus discípulos hacia el mar, es una representación.

Representa una acción, porque las palabras representan, cuando me hacen ver a las personas, a Jesús y discípulos caminando desde un lugar interior hacia el mar. Las palabras en una página escrita están tan desvinculadas de su producción, como lo está un cuadro si representase a las personas en el camino. El escritor es tan externo y está tan separado de ellas como lo está el pintor. ¿Quién está pintando el cuadro? Nadie. ¿Quién está diciendo las palabras? Nadie.

Y lo mismo pido de las siguientes: le siguió una gran muchedumbre de Galilea y de Judea; vino hacia él una gran multitud.

Y también pido la misma consideración para la siguiente, al oír las cosas que hacía. Esta petición la apoyo con una explicación. Ahora tenemos una relación de causa, porque oyó, o de tiempo, cuando oyó, que relacionan ambas representaciones. Si esa relación no estuviese expresada con palabras, diría: *vino hacia él una gran multitud que oyó las cosas que hacía. Se tendría que inferir la relación, lo haría el lector.

Se trata de dos representaciones tejidas con una relación entre ellas. La representación hecha con palabras es así, permite esos enlaces. Este entrelazamiento no obliga a pensar que lo ha dicho alguien. Lleva a pensar, más bien, que las representaciones hechas con palabras se emplean relaciones que el lenguaje emplea cuando se habla, pero ahora sin hablar. Es privilegio del lenguaje.

Con la siguiente frase, Y les dijo a sus discípulos que le tuviesen dispuesta una pequeña barca, por causa de la muchedumbre, para que no le aplastasen, la cuestión es distinta. Veamos.

La frase, les dijo a sus discípulos, es la representación del hablar de Jesús, que está incompleto, porque le falta el objeto directo. El objeto de la acción de Jesús son las palabras mismas que dijo. Y esas no vienen. Las palabras que siguen son de alguien distinto, que habla y su acto de decir no ha sido representado antes.  A ese individuo que habla y nos cuenta lo que dijo Jesús, escamoteando sus palabras, lo llamamos narrador. Y ya, con él, no hay representación que valga., estamos ante la voz de un individuo. A esto se le llama en la gramática estilo indirecto.

Bueno, pues ya que llegamos la frase, que le tuviesen dispuesta una pequeña barca, que dice que dijo Jesús, pregunto:
Las frases siguientes ¿son representación, son reportaje de hablar hecho por el narrador, son simple hablar del narrador sobre los hechos acaecidos?

1 por causa de la muchedumbre,
2 para que no le aplastasen;
3 porque sanaba a tantos,
4 que todos los que tenían enfermedades
5 se le echaban encima para tocarle.
6 Y los espíritus impuros,
7 cuando lo veían
8 se arrojaban a sus ies
9 gritaban
10 se arrojaban a sus pies
11 gritaban diciendo:
12 —¡Tú eres el Hijo de Dios!
13 Y les ordenaba con mucha fuerza que
14 no le descubriesen.

O, de otra manera, pregunto:  ¿Cómo lees las frases? ¿Las lees como alguien que te cuenta o recuperas la lectura que te lleva a contemplar hechos representados, sin que ya hable el narrador?

José Antonio Valenzuela Cervera

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