Los discursos básicos y originarios de la lengua son el hablar y el narrar.
Se corresponden con los tiempos verbales de la esfera de presente y de la esfera del pasado.
Estas dos esferas se reparten el modo indicativo, el realista, en el que los significados de los verbos se toman como existentes y reales. Sin estar sometidos a condiciones subjetivas o de futuro.
La esfera de presente se compone de tres tiempos: el presente de indicativo, el presente imperativo. y el antepresente o pretérito perfecto simple.
La esfera de tiempos pasados se compone de perfecto (pretérito perfecto simple), imperfecto (pretérito imperfecto) y pluscuamperfecto (pretérito pluscuamperfecto).
Los discursos fundamentales se corresponden con las esferas temporales. En ella se desarrollan las unidades de actividad unas narrativas y otras expositivas, emplean los tiempos respectivos de cada esfera. La esfera del presente: textos expositivos y lengua de dialogo, la esfera del pasado textos narrativos. Estos se dividirán más adelante en dos narraciones, una comunicativa y otra representación sin referencia al tiempo externo.
De este modo el verbo, que es la palabra principal, se estudia en este orden primero el modo indicativo y el imperativo. Los seis tiempos correspondientes. El futuro, condicional y los tiempos de subjuntivo, que aparezcan en las unidades expositivas o narrativas, no se estudian en la primera etapa. Es decir, no se les presta atención.
Entender este planteamiento permite enseñar, o mejor dicho ejercitarse o dirigir ejercicios de lengua desde el discurso, es decir, sin que sean ejercicios de gramática, el verbo en su sintagma es el centro y el fin de la actividad.
Este modo de proceder es muy apropiado para empezar la enseñanza de la lengua escrita, con la actividad de transcribir diálogos. Sean estos en forma de imitación o tomados de la realidad misma.