Comentario a Narrative Fiction de Rimmon-Kenan

Capítulo  4

Shlomith Rimmon-Kenan; Narrative Fiction , 1983, 2002

El título del libro indica el asunto: La narrativa imaginaria. Y dicho claramente  es literatura narrativa en la perspectiva narratológica.  No hace  un estudio de las teorías, de los autores narratólogos o de sus escuelas. No es un estudio bibliográfico, sino temático, temas concretos que se examinan directamente en ocho capítulos del libro. Agradezco que sea así, me resulta pesada la abundancia bibliográfica.  Pero en el trasfondo están las escuelas y los autores: el New Criticism angloamericano, el Formalismo ruso, el Estructuralismo francés, la fenomenología, la Escuela de Tel-Aviv y autores diversos. Y los cita cuando vienen al caso. Demuestra sin alardes un conocimiento particular y profundo del tema, al día de 1983, fecha de  la primera  edición.

El interés de Rimmon-Kenan se dirige a encontrar un sistema general que abarque toda narración ficticia,  deslindada de narraciones de  no ficticias. Y al alcanzar este objetivo se verán las narraciones concretas como ejemplares únicos.  No cualquier narración entra en ese círculo, pero no encuentra la necesidad de marcar la diferencia, para separar la narración literaria o ficción narrativa del resto; esto, dice, es una diferencia pragmática, “a pragmatic issue”, y soslaya hábilmente el problema, pero tiene razón como diré más adelante. Ocuparse de la ficción y separar el resto de las narraciones es la diferencia específica, que no se alcanza con la definición de una lengua literaria diferente de la lengua común. 

Toda narración contiene una historia o suceso. Es el primer tema: events. Ofrece una primera definición:  “narración ficticia es el la que narra eventos ficticios en sucesión”, observa luego que la definición no es tan sencilla como parece, pues la palabra narración (narración verbal) implica texto y comunicación: la narración es un mensaje, que uno envía y otro, como receptor en un texto. Presupuesto general en la narratología y también en la ciencia del lenguaje.

Toma las siguientes distinciones de Genette(1972): histoire,  récit, narration  (1972).  Denomina histoire al suceso contado en algún medio concreto, puede ser un filme o un cómic, pero Rimmon-Kenan solo se interesa por la lengua como medio, el texto mismo, escrito o hablado, en el que se  cuenta una historia, un suceso o acontecimiento, un  argumento,  como quiera que se llame. Es lo directamente asequible y real. Lo que ha estudiado y estudia la Literatura y la Poética. Lo denomina siempre text, para entendernos histoire es texto. 

Para Genette récit  es una forma abstracta del texto o de la histoire. No perceptible directamente. Es un constructo, un sistema formalizado que recoge los hechos de cualquier  histoire o texto, en sucesión cronológica y con sus actores. Por lo que también estos son formalizaciones abstractas o actantes. Lo llama en inglés story, palabra que se puede mantener en español para no decir historia.

Por último, y, en tercer lugar, narration es el acto de emitir. Enunciar y comunicar.  Narration o narrar es, para estos autores y para Rimmon-Kenan también, comunicar un texto.

Por lo tanto, histoire, es el texto de una narración normal cualquiera; 2 récit, es un constructo de eventos formalizados, events; 3, narration, es la enunciación y comunicación del suceso narrado, puesto que se trata de lengua, de texto, y la lengua siempre, según se piensa,  es comunicación. 

 Capítulo 2

STORY : EVENTS

La story, los events, es una configuración  formal, la formulación abstracta de los hechos y sus actores.

¿A cuento de qué viene diseñar este constructo?  Pues porque los estructuralistas franceses y los formalistas rusos, persiguen la formulación de un sistema que gobierne toda forma de narración, también la que hay en un filme, cómic o ballet.

Inspirados en lo que planteó Saussure para la lengua: su sistema y su habla, lo plantearon los estructuralistas franceses por los años setenta del siglo pasado para el relato. Un sistema para toda clase de relatos, los relatos particulares son sus realizaciones concretas, y en este sistema se incluyen los relatos expresados en lengua y también los no lingüísticos. En este constructo, el texto de la lengua común es  solo una forma o medio. La misma story  o rècit  se presenta en otros medios. El relato está por encima de la lengua y la lengua al nivel de otros medios simbólicos

Algo parecido ocurre con la gramática generativa. Un sistema diseñado abstractamente para producir la lengua en sus formas concretas y reales. El sistema de la gramática generativa no se deduce del estudio empírico de la lengua, sino que se confecciona para ella y se comprueba si funciona. Una entidad parecida y de este género, algo enteramente elucubrado,  pretende ser el récit  o story, instrumento que emplea la narratología para todo lo que sea sucesión de eventos.

Los formalistas y la narratología, según me parece, consideran que narrar es una capacidad o potencia, como lo es la facultad nativa de hablar en el hombre. Lo llaman narratividad  y pretenden diseñar el sistema, subyacente a todo ejercicio de la narratividad, al modo como el sistema de la lengua es la estructura finita de sus múltiples realizaciones en el habla. Pero esto que pretenden más bien podría compararse a la construcción de un robot humano, que se mueve igual que un hombre. Pero es evidente que el sistema motor del robot no se asemeja al sistema locomotriz humano ni tiene con él el menor parecido. De igual modo, un ordenador o sistema operativo no es el funcionamiento del cerebro ni tiene con él nada en común, por mucho que hagan operaciones semejantes. Y, según me parece, es lo que se pretende con la lingüística cognitiva, me atrevo a decirlo, aunque no la conozco bien.

Este planteamiento está perfectamente reflejado las citas que recoge de Bremond, Greimas y otros. Por cierto, invocan a Saussure, aunque lo que diseñan nada tiene que ver con el descubrimiento de sabio suizo, que fue un hallazgo en el funcionamiento de la lengua natural. Narrar es un uso natural y secundario de la lengua, y  me parece casi evidente, que sin lengua no habría narración y con ella todos pueden narrar.  

La narratología presupone una facultad, a la que se adscribe este constructo o sistema, que sería subyacente a todo relato y está por encima y es independiente de la lengua natural. Este planteamiento me pareció y me sigue pareciendo inadecuado. Y hoy, más bien  me parece situado en el campo de las ideologías, un saber entroncado con el afán de poder y de dominio, quizá no abiertamente como en segundo plano.

Creo más bien que todo relato,  tiene un único origen en la lengua natural,  cuando con la lengua se recupera el pasado representándolo y una vez desarrollada la capacidad de representar, se representa también lo no sucedido. El mundo imaginario, que es la posibilidad de la Poética y la literatura. Por esta intuición, que tuve en los años setenta al leer a Todorov y demás franceses, nunca me interesó la narratología.

Mi perspectiva ha sido modesta:  me ha interesado saber o descubrir cómo se constituye la narración en discurso propio.  Y esto  en español,  porque cada idioma requiere un estudio adaptado. Por lo tanto, ignoro por decisión propia lo que sea la narratología. Pero he creído en el editor de Narrative Fiction, dice que este libro es “the ideal starting point  for anyone new to a narrative theory”. Me asomo, pues,  a la narratología de la mano de Rimmon-Kenan, con quien encuentro en cierta afinidad, dentro de la general distancia que mantengo con la narratología y aprenderé  de él. 

Una idea que expresa al principio me parece interesante: hablan los estructuralistas de una gramática narrativa. Y aclara que no hay tal gramática. Nada tiene que ver con la gramática general ni con la que se puede plantear, como hago yo,  en el estudio del texto narrativo. También hablan de una estructura narrativa profunda, la del constructo, frente a otra de superficie que se percibe en el texto, que no me interesa. Esto procede de Chomsky.

Estos planteamientos de la narratología, me parece, chocan frontalmente con el estudio de los textos y de la literatura. ¿Qué valor puede tener esta entelequia del récit, artificial en su naturaleza, frente al texto literario en su lengua natural? Rimmon-Kenan lo toma como mera hipótesis de trabajo y añade que el récit no tiene prioridad sobre el texto ni lógica ni ontológicamente, “if forced to decide, I would rather opt for the latter”. Esto me parece muy bien. 

Un problema del constructo récit , story o events es que con él no se puede hablar del texto mismo. Para hacerlo hay que parafrasearlo o ponerle etiquetas. Lo que supone el problema de volver a escribir las series de acciones ya formalizadas con términos que no tienen consistencia y un  evento puede ser una vez etiquetado como crimen y otras como venganza o violación. Y otros muchos problemas que hacen extraordinariamente complicada la relación entre récit y texto.

La estructura interna de un robot  no es el aparato motriz del hombre, aunque el muñeco se moviera exactamente igual. ¿Qué cirujano podría realizar una operación en el hombre si sigue  un constructo robótico, en lugar de la anatomía estudiada en la Facultad  de Medicina?  Rimmon-Kenan después de comentar dos modelos, el de Propp y el de Claude Bremond, concluye: “there is as yet no clear method of traversing the path from the concrete text to the abstract narrative structure”.  

Capítulo 3

STORY : CHARACTERS

En este capítulo se presenta la muerte de los personajes. El efecto de trazar el sistema abstracto narrativo ha sido la destrucción del personaje, reducido a un conjunto de rasgos incapaces de recomponer la representación humana, el ser de una persona viva.  Si un personaje se reduce a un constructo resulta un tipo definido con etiquetas y con un nombre propio que da unidad al conjunto (Barthes, Chatman). Si las etiquetas son pobres será un estereotipo, personaje o caricatura de una sola dimensión y secundario; y si tiene más rasgos alcanzará ilusión de profundidad, pero no será más de lo que son las etiquetas que lo definen.

Este es un tema que desborda el texto y la lingüística. La lengua de la literatura ficticia lleva al mundo representado, un mundo sin referente real, pero que existe como imaginario y del que debe tratarse, a sabiendas que es imaginario, como se trata de los asuntos humanos del mundo real. La narrativa poética literaria tiene una dimensión antropológica. La dimensión antropológica del estructuralismo hace del hombre un ser aplastado y tipológico.

Y esto lo plantea en contradicción con lo evidente, porque un hombre o una mujer, y lo mismo hay que decir de un personaje hondo representado en la literatura, es un más allá de lo que se percibe. Un ser humano por serlo tiene un más de lo que se concibe de él en la vida y el personaje de la literatura tiene un más sobre su representación. Por su condición de estar vivos en ambos lugares. Dice Rimmon-Kenan: “the notion of character, structuralist woud say, is a myth”. Está muerto.

La delimitación entre narración no ficticia y ficticia no puede encontrarse en rasgos lingüísticos, no puede darse un tipo de lengua distinto que sea la lengua de la literatura.  Por eso tiene razón Rimmon-Kenan en decir que es un asunto pragmático. Esto lo sabe. Porque la literatura imaginaria abre un mundo de dimensiones desconocidas. Y, según me parece, la lengua literaria resulta de la pugna y necesidad de representar ese mundo, en donde el hablar de sus personajes nace de ellos, que están  vivos en sus creadores. La lengua será diferente en calidad, según su altura literaria, pero es la lengua que es y no hay otra.

El creador va desde el mundo imaginado  y desde la persona viva en él, desde su visión, en busca la lengua que lo exprese y no al revés. El lector y contemplador sigue el camino inverso, accede a ese mundo por el texto literario, el creador le hace vivir en él. Y los estructuralistas destrozan todo esto, la antropología viva y la contenida en el mundo imaginario. No entiendo cómo Rimmon-Kenan puede aunar Poética con narratología.

Capítulo  4

TEXT : TIME

La ficción narrativa contiene una historia, está presentada con lengua, no con otros medios, ni viñetas ni fotogramas, su tema es la narratología poética. Con cualquier lengua se puede escribir una narración ficticia y es comunicación entre dos extremos, según los narratólogos, a los que sigue Rimmon-Kenan en esto, porque no conocen el valor atemporal de la representación.

 Estamos hablando de literatura narrativa.  Ahora se detiene Rimmon-Kenan en exponer lo que la narratología dice del tiempo. Tiempo en la story o récit, por una parte, y tiempo en el texto, por otra. Tiempo en el sistema o constructo (recit)  y tiempo en el texto ( historie)  ¿Qué valor para la Poética puede tener el tratamiento del tiempo que plantea Genette? A mi parecer muy poco, si es que no resulta en una confusión.

Lo peculiar de la narrativa verbal consiste en que la lengua tiene en sí la temporalidad, que es el modo en el que la estructura de la lengua refleja el tiempo. Otros medios, como las imágenes o gestos no lo tienen. La lengua tiene ya en sí una estructura que da cuenta de todas las relaciones temporales. Bastaría para ello conocer obra de W. Bull (Time, Tense and the Verb, 1960), que emplea precisamente las palabras: retrospection y anticipation, las mismas que bautiza Genette como como analepsis y prolepsis. En el sistema verbal está casi todo ya dicho por Bull, antes de Genette. No todo puesto que le falta la deixis verbal, pero a Genette la lengua no le interesa. Solo la narración como ente ideal, anterior a la lengua.

Por un lado,  el constructo story o récit  tiene como parte esencial una sucesión de eventos y en consecuencia tiempo. Por ello la relación que importa a la narratología se establece entre el tiempo en el constructo story  y el tiempo o la temporalidad, en la lengua, porque se trata ahora de narrativa verbal imaginaria.

Dice Rimmon-Kenan“to my knowledge, the most exhaustive discussion of the discrepancies between story time and tex-time is Genette`s (197, pp. 77-182) Y si esa es la mejor discusión del tema, paso por encima este capítulo de la narratología, que considero sin valor alguno,  señalaré como botón de muestra  la anomalía de decir que el text-time es espacial, sin tener en cuenta que la lengua es primariamente  oralidad, por tanto, tiempo. Espacial solo es la escritura.

Sobre este tema del tiempo tengo que añadir que la narratología padece un desenfoque de orden genético, primario  y esencial. Se dice explícitamente en el primer capítulo Narrative Fiction que:“the term narration suggests (1) a communication process in which the narrative message is transmitted by addresser to addressee and (2) the verbal nature of the medium to transmit the message” No repetiré aquí la naturaleza no hablada de la representación narrativa verbal y la ausencia, por lo tanto, de comunicación. (Remito a <textonarrativo.com>, a varias entradas en academia.edu y a mi libro HABLAR REPRESENTAR NARRAR)

Todo texto de cualquier narración es, según una noción común indiscutida en narratología, algo que dice alguien hablando o escribiendo y por ello comunicando. La narratología lo reafirma hasta la saciedad. Nunca se distingue dentro del texto  las partes habladas, que son dos, y la parte no hablada, la representación, compuesta con tres estratos de lenguaje sin comunicación alguna.

 Lo hablado en la narración solo se puede atribuir a los hablantes que son el narrador, voz generalmente de un desconocido, o los personajes en su turno. Pero si la narratología asume el principio de que todo lo dice alguien, hay que buscar a alguien para atribuírselo, a un narrador, y si no lo hay se inventa, de ahí las confusas propuestas de narradores implícitos como hace Chatman y otros. Y la absurda concepción de que el diálogo es una cita en lenguaje directo del narrador.

Al faltarles esta categoría no pueden  reconocer la naturaleza dual del texto, y todo queda mezclado en  un texto indistinto y uniforme. Las argumentaciones basadas en que todo está dicho por alguien, producen una enorme confusión. Especialmente en los capítulos:  6, Focalización; 7, Levels and Voices y 9, Speech Representaction. Por lo que no me detengo en analizar tanto disparate.

Pero señalaré alguno. Se dice en el capítulo 7, pág. 92, “Since narration is an event like any other, it can entertain various temporal relations with the  events of the story” y sigue “common sense tells us that events may be narrated only after they happen” y cita la novela Tom Jones de Fielding y otras. Pero ¿Qué relación puede haber entre sucesos que no han sucedido nunca, solo en el mundo imaginario de Tom Jones, y el acto de narrar?   Lo que parece de sentido común es que no se puede narrar algo que no se presente como concluido. Y esto es diferente de que sea pasado o no, aunque si es pasado, lógicamente, está concluido.  Y por ello la distancia entre narration y eventos ficticios no existe. Todo esto es de Gentte. Y por ello tampoco se puede narrar en futuro, aunque lo diga Genette, porque no se pueden dar como terminado o completo algo que no ha pasado todavía. Eso es profecía.

En la página 94, trata  sigue comentando a Genette del personaje que narra otra historia dentro de su historia y en ella puede aparecer otro personaje que narre y así una jerarquía de niveles. Y dice “the highest level is the one inmediately superior to the first narrative” y más adelante “narration is always at a higher narrative level than he story it narrates” y por eso este narrador de la primera historia está fuera de la historia. El primer narrador es considerado persona real y los siguientes son ficticios. Lo llama narrador extradiegético. Y los personajes son narradores  intradiegéticos.

Pero si no existe el acto de narrar, porque se trata de un objeto confeccionado con lenguaje que nadie dice, no hay narrador extradiegético ni necesidad de buscar narradores. Y el personaje que cuenta una  historia (al que se llama narrador intradiegético) o bien está hablando del pasado en el tiempo imaginario de  su vida, y eso es hablar del pasado, no es narrar,  o bien hemos entrado en otra representación y el personaje desaparece como narrador, porque las representaciones no tienen narradores ni hablantes. En conclusión, el narrador intradiegético no existe y el extradiegético tampoco.   

Focalización

Los temas tratados, cuando no involucran directamente al tiempo o el hablar, no resultan afectados por el desconocimiento de la temporalidad y de la naturaleza deíctica del verbo. Pero si, por ejemplo,  al tratar de  la focalización se presupone que todo proviene un hablante comunicador, que habla según él piensa y ve y, por ello, es foco y la  focalización se adscribe a los hablantes.

 Pues bien, eso cambia por completo si se considera que la historia y los personajes son representación. Nadie habla, precisamente por ser lo fundante, la percepción del mundo representado, que no se cuenta, se plasma en un objeto que se contempla. Y cuento esta anécdota que me sucedió: en el libro para visitantes de una exposición de pintura leí esto: tus ojos limpian la mirada. Los contempladores miramos el mundo con los ojos del artista. La focalización es la condición humana de contemplar  y está inserta en la representación que ha de ser contemplada.

Caracterización de los personajes

Por último, en el capítulo 5, Text : Charaterization, mantiene una argumentación, a mi juicio, enteramente distinta de la que se sostiene en el capítulo 4, Story : Character. No es el personaje formalizado y genérico, ni el proceso que cada texto en particular sigue para configurar a las personas de tal modo, que luego son desfabricadas. Pero sí trata de los procedimientos para lograr la representación única. Las obras de arte son objetos singulares. Entonces el arte eleva la lengua a objeto y literatura. Intentar sacar de ellos un modelo genérico es destruir su singularidad. Los personajes en el récit abstracto son fiambres, están muertos.  

En este capítulo, por el contrario,  al tomar como apoyo el conocimiento de muchas obras singulares, se respira de otra manera. No se trata de examinar como se fabrica el personaje para  reducirlo al estereotipo de sus rasgos, sino para hacerlo vivo y persona singular en la representación. Esto es más concorde con la Poética narrativa.

Los capítulos 7, Narration : Levels and Voices; 8, Speech Represention; 9 The text and its reading. Son asuntos en que la narratología se desquicia por completo debido a la idea asumida, sin posible fisura de que, como la narración es verbal,  es  comunicación. Y si es comunicación es el hablar de alguien de un narrador  que sabe o no sabe del todo, que calla y está oculto, que  es narrador implícito o desaparecido, o un ente de ficción o un personaje más. Y un largo etcétera de teorías y opiniones, sin demostración alguna, sobre narradores y autores.  Narration, como acto de enunciar o comunicar es enteramente inexistente. El texto narrativo es un texto de representación, un objeto, algo no enunciado. En él se da, cuando se da, lateralmente, porque no es esencial, una ficticia comunicación.

El texto de la narración

Si se estudia bien el texto en su naturaleza lingüística se encuentra una comunicación, sí, pero incompleta, alguien que habla. Es solo una voz. No pertenece al mundo de los personajes ni al mundo real, porque es una comunicación simulada. Y no es esencial. El capítulo 7 se aclararía en sus complicaciones si se conociera el  texto de la narración, en sí mismo de donde emerge  su carácter de representación.

El capítulo 8, Narration: Speech Representation,  es la voz de las personajes, el diálogo, cuando ellos hablan y no es otro el que  reporta su decir. Cuando es otro, entonces es el narrador que comunica. No se dice en este capítulo nada que no diga la gramática más normal.

Y el capítulo 9, The Text and its Reading. Como ya he dicho no es comunicación y, por tanto, no hay lector que se haga con un comunicado. El lector, para empezar, no es receptor de comunicaciones, ni siquiera de la simulada, porque el habla del narrador no es real. Y como él lenguaje lleva directamente al mundo representado  no es término de una comunicación. Es solamente espectador, leyendo porque se trata de contemplar a través de lengua. Si una voz  habla  la oye, pero no hay comunicación de hablante a oyente.

Conclusión

El libro ha cumplido para mi su cometido, tendrá valores en la exploración de realidades, aunque sean formalismos abstractos, pero me maravilla que Rimmon-Kenan pueda concebir que una Poética pueda ser  narratológica. Por lo que he entendido, y me ha enseñado quizá sin pretenderlo, es que, la narratología resulta ser lo antitético a la literatura, que es un mundo de realidades singulares, creado por personas capaces de visionar mundos imaginarios y persona vivas en ese mundo. Usando la lengua no para hablar, sino para imitar, actividad natural desde la infancia, según Aristóteles dice en la Poética. Para él  imitar no es copiar, sino crear vida imaginaria. El niño se pone un gorro y pasea en el salón como un almirante. Y lo es en su imaginación.

He conocido de la mano de Rimmon-Kenan la narratología clásica, y aprecio su competencia que me impresiona. La narratología y todo tiene un valor, aunque no sea el que se busque. Pero si los siguientes pasos  no modifican el planteamiento, y de momento no lo veo, la narratología ahondará su propia fosa y  acabará en la deconstrucción y en manos de las ideologías del poder. Deseo a  Rimmon-Kenan que llegue a donde empezó, la Poética narrativa, y reconozca el lugar para empezar de nuevo.

José Antonio Valenzuela Cervera
textonarrativo.com

Agostgo, 2020

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