El gerundio narrativo.

El gerundio narrativo.

Este estudio se refiere al gerundio en el texto de la narración. Para observar la función que cumple  en él hay que tener en cuenta los rasgos del texto de la representación narrativa y del sistema verbal narrativo.

El texto de la representación narrativa tiene estos rasgos:es un discurso cuyas sus formas verbales son las de la esfera del pasado de la conjugación general, pero pierden la temporalidad deíctica propia de este paradigma, organizado sobre el presente enunciativo; y, por tanto, nombran las acciones o eventos, pero no indican en qué momento ocurren. El discurso de la representación narrativa emplea la tercera persona exclusivamente, nunca hay frases en primera o segunda persona y está ausente de él toda forma lingüística de subjetividad, ningún lo emite ningún  hablante que pueda introducir ese lenguaje.Sus formas verbales de la esfera el pasado, siendo morfológicamente pretéritos, no indican pasado. Son atemporales, pero el encadenamiento de los perfectos simples en una serie construye una estructura temporal sintagmática, que corresponde a otro rasgo fundamental de la representación narrativa: contiene una historia siempre. Y siempre está presente esta serie verbal, que constituye el núcleo.

Los tiempos de la esfera del pasado forman, por su funcionalidad propia en el discurso de la representación narrativa, un sistema verbal secundario.  Las formas del sistema verbal narrativo son las que se emplean en este discurso y precisamente, por su naturaleza antes descrita, podemos hablar de sus verbos como sistema propio. El sistema verbal de la narración carece de referencia deíctica temporal, y en su paradigma están ausentes la primera y segunda persona. El perfecto simple y el imperfecto, esfera del pasado, no indican pasado en el discurso de la representación narrativa. Es decir, son formas atemporales.

Este rasgo es el mismo rasgo que presenta el gerundio, que es una forma atemporal y durativa. El gerundio es atemporal de igual manera que lo son todas las formas del discurso de la representación, el perfecto simple y el imperfecto.  Y se diferencia de ellas porque carece persona. Contrasta con el indefinido, porque este es puntual y personal: picando a la mula, pasó adelante, la acción del carretero, pasó adelante, es tercera persona, es completa y puntual,y da la gerundio, picando, el sujeto que no tiene. Le da también el tiempo, pero el tiempo que aporta es el punto en la serie, el lugar entre los hechos de la historia, puesto que el tiempo que tiene no es deíctico de pasado, sino el punto en la serie temporal en la que se sitúa el hecho durativo, el pasó adelante ocurre en un momento de la serie, entre hechos anteriores y posteriores y corresponde a la tercera persona del carretero.

Debido a que el gerundio carece de persona se comporta como predicado secundario del  sujeto del verbo personal, no es una acción independiente, sino subordinada. Se trata de dos acciones realizadas por el mismo sujeto, el carretero, independientes y simultáneas, pero una es principal y la otra subordinada, una puntual y otra durativa. Y por otra parte la acción del gerundio tiene carácter adverbial al modificar la acción principal, en el modo de pasar adelante.

Debido a que carece de persona, por tanto, el gerundio no puede formar una serie de acciones encadenadas y sustentar una historia, pero las acciones del gerundio pertenecen al argumento de la historia. Están en un segundo plano y vinculadas a un verbo principal. Que en el ejemplo propuesto es la forma nuclear del perfecto simple o indefinido. Pero de la misma manera se comporta con el pretérito imperfecto.

En la frase, se tiraba de las barbas, maldiciendo aquella ora, tenemos la misma construcción con el pretérito imperfecto, un tiempo durativo, como el gerundio, pero con marca personal. De modo que el verbo principal y el subordinado tienen el mismo sujeto, maldecir, esta acción toma como sujeto el sujeto al que se tira de las barbas y se subordina de esta manera al verbo principal, al que modifica. Se trata de dos accione independientes y simultáneas, ambas durativas.

¿Cuál es la diferencia entre estas construcciones? A efectos narrativos el pretérito imperfecto forma el segundo plano de la narración, jalona las acciones de la historia, pero como sus acciones son durativas, no delimitadas, se van solapando y se tienen que apoyar en la estructura puntual y delimitada de la serie nuclear formada por el perfecto simple. Pero son personales y marcan en el suceder de la historia momentos de su secuencia. Y esto es lo que no puede hacer el gerundio. Lo cual pone de manifiesto que el gerundio por carecer de sujeto personal propio no puede formar serie narrativa, pero no deja de ser una acción del argumento y por lo tanto se podría  transferir a forma personal:  picó la mula y pasó adelante; se tiraba de las barbas y maldecía aquella ora.

Esta exploración sobre el gerundio en la narración plantea la necesidad de describir su lugar en el contexto del discurso narrativo y en sus planos o estratos. Describir sus usos, su pertenencia a la trama argumental o en su caso a la parte estática y descriptiva y las conmutaciones posibles. El gerundio se puede transferir a una forma personal. Y a la inversa. Si este cambio da una versión gamaticálmente correcta, nos encontramos en el ámbito de la libertad y del estilo.

Así la frase del evangelio de san Marcos 3.13

Καὶ ἀναβαίνει εἰς τὸ ὄρος καὶ προσκαλεῖται οὓς ἤθελεν αὐτός, καὶ ἀπῆλθον πρὸς αὐτόν.

Tiene estas traducciones:

Y sube a la montaña y llama a sí a los que él quiso (O’Callagan)

Y subiendo al monte llamó a los que él quiso (Biblia de Navarra)

Subió al monte y llamó a los que él quiso (Biblia de Jerusalén)

He now went up onto the mountain and summnoned those he wanted (The new Jerusalem Bible)

He went up the mountain and summoned those whom he wanted (USCCB)

De modo que el presente de indicativo griego, ἀναβαίνει, como el presente histórico español, tiene diversas equivalencias. En las versiones en español que cito, se traduce de tres diferentes modos: por presente histórico, la más literal, por indefinido y por gerundio. Todas  son equivalencias legítimas. Y por lo tanto un texto español puede escribirse de estas tres formas diferentes. La exploración de los valores del texto contemplando las conmutaciones posibles es muy oportuna.

 La Real Academia Española recomienda utilizar, en lugar del gerundio, un verbo en forma personal. Por lo demás, como el gerundio tiene un valor de simultaneidad con la acción del verbo principal, puede producir una sensación de apelmazamiento, sobre todo si se subordina a otra forma también durativa como el imperfecto.

Referencia: Teresa Rodríguez Ramalle: Las formas no personales del verbo, Arco libros 2008

José Antonio Valenzuela

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