Tercera o primera persona

La representación se define como aquel estrato del texto narrativo que pone delante un mundo ausente, que puede responder a una realidad o responder a algo en la imaginación del que la confecciona. Martínez Bonati la define como escrito compuesto de frases o juicios apofánticos, aquellos que son aquellos que ponen la realidad delante. La representación como estrato del texto narrativo se compone de las acciones de la historia y de las descripciones de sus lugares y personajes. Ambas cosas en tercera persona. Si es la presencia misma de las cosas y de las acciones nadie las puede decir, nadie habla en la representación, pues si alguien hablara o fueran entregadas por un hablante, no serían realidades primeras y fundantes, abría detrás y antes una persona.

En el estrato o en los estratos de la representación nadie habla o, dicho de otra manera, nadie ha contado esa historia. Por ejemplo, en este párrafo del Quijote, Primera parte, capítulo X, tenemos un ejemplo de representación, sin mezcla de ninguna otra cosa :

Y sacando en esto lo que dijo que traía, comieron los dos en buena paz y compaña. Pero, deseosos de buscar donde alojar aquella noche, acabaron con mucha brevedad su pobre y seca comida. Subieron luego a caballo, y diéronse priesa por llegar a poblado antes que anocheciese; pero faltóles el sol, y la esperanza de alcanzar lo que deseaban, junto a unas chozas de unos cabreros, y así, determinaron de pasarla allí; que cuanto fue de pesadumbre para Sancho no llegar a poblado, fue de contento para su amo dormirla al cielo descubierto, por parecerle que cada vez que esto le sucedía era hacer un acto posesivo que facilitaba la prueba de su caballería.

En este pasaje don Quijote y Sancho se disponen a comer de lo que llevaba Sancho. Todo él es tercera persona. Conmutaré el texto y haré que sea autobiográfico y, si hablara don Quijote, diría así:

*Y sacando en esto lo que dijo que traía, comimos los dos en buena paz y compaña. Pero, deseosos de buscar donde alojar aquella noche, acabamos con mucha brevedad su pobre y seca comida. Subimos a caballo, y dímosnos priesa por llegar a poblado antes que anocheciese; pero faltonos el sol, y la esperanza de alcanzar lo que deseabamos, junto a unas chozas de unos cabreros, y así, determinamos de pasarla allí; que cuanto fue de pesadumbre para Sancho no llegar a poblado, fue de contento para mí (su amo) dormirla al cielo descubierto, por parecerme que cada vez que esto me sucedía era hacer un acto posesivo que facilitaba la prueba de mi caballería.

Fácilmente podría ponerse  en boca de Sancho otra versión. En el párrafo anterior se pasa de la representación objetiva, al texto autobiográfico de un personaje:  el Quijote autobiográfico, como el Lazarillo de Tormes. La diferencia entre ambos párrafos es mínima y se limita a cambiar la tercera persona por la primera, en singular o plural según sea el caso.

Como la autobiografía consiste en contar la propia historia, cuando las acciones son las del personaje narrador es primera persona, pero cuando habla de los demás es tercera. Y lo que tenemos entonces es una representación en tercera persona, confeccionada por el personaje narrador. Busco un párrafo en la novela de Sánchez Adalid, pero es tan continua la intervención de Cayetano, que es difícil encontrarlo aislado. Veamos el siguiente:

Los acreedores quisieron protestar, considerando que la prorroga era excesiva, pero el funcionario zanjó la cuestión sentenciando:-No se hable más. He dicho pasada la Natividad del Señor; así que a esperar. Esa misma mañana, cuando aquellos desagradables visitantes se fueron, don Manuel entró silencioso y meditabundo en su despacho. Le vimos sentado junto a su mesa …

Tenemos una representación en tercera persona: quisieron, zanjó la cuestión, se fueron, entró  silencioso, hasta que interviene el personaje que habla, Cayetano,  Le vimos y más adelante otra vez: yo no sabía qué se estaba escribiendo .   

Enseguida aparece  cualquier expresión de Cayetano, en primera persona, hablando y resulta difícil aislarlo. En un ejemplo o ejercicio transcribo las páginas 171-175 , para ejemplificar este punto o realizar sobre ellas algún ejercicio ( ).

En cambio, pese a la abundancia de sus intervenciones, es facilísimo conmutar toda la novela desde la primera persona a la tercera. Donde dice le vimos , se conmuta a *le vieron . Fuimos al convento de San Francisco, se puede leer sobre la marcha *fueron al convento de San Francisco, y la entera novela se convierte con un facilidad pasmosa en tercera persona. No autobiográfica, en la que nadie habla, sin perdida apenas de sus matices y contenido. Por lo que se aprecia que no es muy esencial el carácter autobiográfico de la novela.  

En cambio, la conmutación que realicé del párrafo de don Quijote, no se puede aplicar al resto de la novela, por imposibilidades de estructura: don Quijote es un personaje desdoblado en su personalidad de hidalgo enteramente cuerdo y en la de su locura caballeresca. No puede biografiar su locura, ha de ser otra voz, distinta de la suya, la que explique lo que le pasa para obrar de esa manera.

Un efecto de la autobiografía es que facilita la equivocada percepción  de considerar que la representación la cuenta el narrador, y caer en ese el lugar común . Coincidente con los que piensan que donde hay lengua, hay un hablante tras ella. Desconocen la representación. Otro ejemplo de Adalid, el capítulo II del libro séptimo, Capítulo VII-2 La hora de las tinieblas, páginas 236 – 240. Lo trato en una de las entradas de jemplos.  Estas páginas son representación objetiva de la preparación de la defensa de la fortaleza, en en la que se encuentra Cayetano, salvo alguna intervención.

Por último el estrato dialogal queda intacto en cualquiera de estas transposiciones, puesto que está al margen de la contraposición primera tercera persona. Hay que tener en cuenta lo que ya he explicado en otro lugar: las frases de los verbos de lengua, introductores del diálogo  o lenguaje directo,  pertenecen al estrato objetivo de las acciones representadas, puesto que son verdadera acciones. Y si el hablante personaje narrador introduce su lenguaje hablado , naturalmente es primera persona: Lo comprendo -le respondí. Y si se introduce el lenguaje indirecto la frase introductoria pertenece al narrador: le respondió que lo comprendía o bien al personaje narrador autobiográfico le respondí que lo comprendía.

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