Este trabajo se cupa del texto narrativo tal como lo lee cualquier lector, sin recurrir a categorías gramaticales ni a segmentaciones técnicas. La unidad de análisis es la frase de sentido, es decir, el tramo del discurso que el lector reconoce intuitivamente como completo, coherente y significativo. Muchas veces coincide con la oración gramatical, pero no se define por la gramática, sino por la percepción del lector y por la función que cumple en el avance del relato. Pero no se define por la gramática, sino por la percepción del lector y por la función que cumple en el avance del relato.
El análisis del discurso narrativo revela que estas frases de sentido se organizan en cinco tipos, que permiten comprender cómo progresa la narración, cómo se sostiene y cómo se interrumpe para reproducir el hablar. Las tres primeras pertenecen al ámbito estrictamente narrativo:
- las acciones puntuales en pretérito perfecto simple, que forman el núcleo del relato;
- las acciones argumentales en imperfecto, que acompañan y sostienen ese núcleo;
- y las frases sin acción, también en imperfecto, que aportan descripción, ambiente o estado.
A ellas se añaden dos tipos de frases que son texto narrativo diferente, los diálogos o hablar de personajes. Emplean el texto del hablar, pero son reproducciones del hablar incrustadas en el texto narrativo. No son hablar vivo. Otra forma de introducir el hablar de los personajes: un hablante reproduce lo dicho por personajes de la historia y dice él lo que dijeron, en imperfectos. Estilo indirecto.
Y la quinta frase es el hablar de un interviniente, que no se sabe quién es, no es el narrador.
- Por último, un interviniente, que no es el narrador, que habla en imperfectos lo que él quiera, y generalmente no se sabe quién es. No sostiene su hablar una persona y se le confunde con un el narrador. No lo es.
Estas cinco frases constituyen el terreno conceptual en el que se mueve este estudio. Su explicación detallada aparecerá más adelante; aquí las anticipamos. Estas son las cinco clases de frases que encuentra el lector y puede identificarlas sin más explicaciones.
LA NARRACIÓN Y EL TIEMPO HUMANO
El tiempo y el texto narrativo
Narrar cosiste en contar un sucedido, algo que pasó antes del tiempo presente del hablar. Esos hechos son pasados y ya no están en el tiempo, no lo tienen. El sucedido refiere un acontecer pasado tomando la huella que ha hendido la acción del hombre al paso de su tiempo presente. Breve, pobrísimo, que a no existe.
La narración contiene una cadena de acciones puntuales hecha con frases de perfectos simples. Cada frase es un eslabón que se encuentra desperdigado en el texto, pero unido y forma el suceso principal, es el núcleo necesario para sostener los otros elementos de la narración. Imprescindible, en todo texto narrativo. Cualquier lector distingue el núcleo y puede entresacarlo del conjunto de palabras si se le pide que lo haga. No es opcional, toda narración lo tiene. Y todos los lectores lo ven.
La lengua no tiene tiempo, lo tiene el que habla despliega en su tiempo las acciones pasadas.
Así se reconstruye el relato. El tiempo que tiene la narración es el que va entre un eslabón al siguiente en la cadena de momentos puntuales, que señala el hablante. El tiempo es propiedad del hombre que habla. La lengua se despliega en el tiempo humano cuando el hombre la enuncia. Si no la enuncia nadie no está en el tiempo.
Con lo dicho se percibe que hay dos narraciones. Una enunciada por un narrador real que señala sucesos pasados desde su tiempo presente de hablar. Y otra que es representación de acciones seguidas en orden, sin hablante que señale un tiempo pasado desde el suyo. Representación sin tiempo. Fuera del tiempo, porque no las pronuncia nadie.
Dicho lo mismo de manera más sencilla: hay una narración de personas vivas que hablan de sucesos pasados en la conversación; y otra que no. Esta es una representación como objeto que nadie dice. sucesos que confecciona alguien sin hablar. Sin tiempo vivo de hablar no se señala el tiempo en lo narrado.
Distinguir estas dos narraciones es una observación que puede hacer cualquiera. Alguien escucha un suceso a otro que cuenta o, por el contrario, ese mismo lee una narración de novela de historia. Y distingue. En el primer caso puede interrumpir, pedir una aclaración o sacar un tema de conversación. En el primero hay comunicación con quien narra y con quienes escuchan. En el segundo, no.
Hay dos narraciones una enunciada en el tiempo de quien habla y otra sin tiempo cuando no la enuncia nadie. En presente no se puede narrar, se narran sucesos pasados, si el enunciador está vivo y comunica sucesos los pone en su tiempo pasado. Si el encadenamiento de acciones no pertenece a un hablante se queda sin tiempo.
Hay dos narraciones: la que pone en su tiempo un narrador vivo, persona que habla de sucesos pasados y los sitúan en su tiempo. Y la narración fuera del tiempo y es solo representación de sucesos. que no cuenta nadie en comunicación viva y por ello es solo representación. El caso es que en la segunda narración no hay comunicación verdadera y a veces se simula.
Se distingue el narrar de la conversación viva, por un lado, y la representación de sucesos que no están el tiempo porque no tienen narrador hablante vivo. Pero están escritos en pretérito como los primeros. Ese es falso pretérito, que se explicará. No tienen hablante, solo tiene representador, hacedor de narraciones sin comunicación. Y las deja hechas como objetos sin tiempo.
Momento de confusión porque usa el tiempo pasado puntual de la conversación, el pretérito perfecto simple y ya no tiene ese valor porque no se habla del pasado, se representa fuera del tiempo, en perfectos simples. Ya se explicará que no son pasados porque nadie los pronuncia. son secuencia de acciones encadenadas, una tras otra, pero no tiene narrador vivo que de a la lengua el tiempo humano. Es solamente representación. En el tiempo de nadie. Es lengua sin tiempo. Hay dos narraciones la viva de la comunicación y discurso del hablar con tiempo vivo y comunicación y, otra, que es solo representación sin tiempo y sin comunicación. Se confunden no se ve su diferencia y. como digo, se explicará.
La representación ha quedado sin tiempo. La representación no puede hacerse en presente y tampoco en pasado. No puede tener relación con el tiempo porque no habla un ser humano. Es distinto hablar del pasado que representar y al utilizar el perfecto simple en las dos se confunden. Pero hay dos narraciones.
El análisis del discurso narrativo revela que estas frases de sentido se organizan en cinco tipos, que permiten comprender cómo progresa la narración, cómo se sostiene y cómo se interrumpe para reproducir el hablar. Las tres primeras pertenecen al ámbito estrictamente narrativo:
- las acciones puntuales en pretérito perfecto simple, que forman el núcleo del relato;
- las acciones argumentales en imperfecto, que acompañan y sostienen ese núcleo;
- y las frases sin acción, también en imperfecto, que aportan descripción, ambiente o estado.
A ellas se añade una cuarta frase que es texto narrativo diferente.
- los diálogos o hablar de personajes que emplean el texto del hablar.
Pero es otro hablar. Aunque formalmente igual porque es reproducción del hablar incrustado en el texto narrativo. No es el hablar vivo. (hay otra forma de introducir el hablar de los personajes: un hablante reproduce lo dicho por personajes de la historia y dice él lo que dijeron, en imperfectos. Estilo indirecto, lo hace la voz del narrador).
Y la quinta frase es el hablar de un interviniente, que no se sabe quién es, se identifica como hablar de narrador. Habla en imperfectos lo que él quiera, y generalmente no se sabe quién es. No sostiene su hablar una persona y se le confunde con un el narrador. No lo es.
Estas cinco frases constituyen el terreno conceptual en el que se mueve este estudio. Su explicación detallada aparecerá más adelante; aquí las anticipamos. Estas son las cinco clases de frases que encuentra el lector y puede identificarlas sin más.