La narración y el tiempo humano

El tiempo y el texto narrativo

Narrar cosiste en contar un sucedido, algo que pasó antes del tiempo presente del hablar. Unos hechos seguidos que ya no están en el tiempo, ya no lo tienen. El sucedido refiere un acontecer pasado, representado con palabras que toman por la memoria y con la huella que ha hendido la acción del hombre en al paso por su tiempo presente. breve. pobrísimo, que ya no existe pero y vuelve a ocupar el presente otra vez con la representación narrada.

La narración contiene una cadena de acciones puntuales hecha con frases de perfectos simples. Cada acción es un verbo, un un eslabón que se encuentra desperdigado en el texto, pero unido y forma el suceso principal, es el núcleo necesario para sostener los otros elementos de la narración. Este núcleo de acciones seguidas es imprescindible en todo texto narrativo. Cualquier lector distingue el núcleo y puede entresacarlo del conjunto de palabras si se le pide que lo haga. No es opcional, toda narración lo tiene. Y todos los lectores lo ven.

La lengua no tiene tiempo, lo tiene el que habla y despliega en su tiempo las acciones pasadas, las pone en presente otra vez, las representa, narra lo que fue su vida y mantiene la identidad de lo que fue con lo que dice.

Así reconstruye la vida el relato. El tiempo que tiene la narración es el que va de un eslabón al siguiente en la cadena de momentos puntuales que señala el hablante. El tiempo es propiedad del hombre que habla. La lengua se despliega en su tiempo cuando el hombre la enuncia. Si no la enuncia nadie, no está en el tiempo. Al leer narraciones o al narrar pone el que habla la vida pasada en el suyo y vuelve a vivirlo y este hecho le permite también no atenerse a lo vivido, sino imaginarlo y así desarrollar un espacio de mundo que no fue real y no existió.

Con lo dicho se percibe que hay dos narraciones. Una enunciada por un narrador real que señala sucesos pasados desde su tiempo presente de hablar. Y otra, que es representación de acciones seguidas en orden, sin que alguien las sitúe en el tiempo suyo. Como el tiempo es uno para todos. Lo sucedido es algo real e histórico o no se cuenta como tal. Pero si no sitúa lo narrado en su tiempo, representa sucesos enteramente imaginarios o que no suponen historia verdadera, aunque puedan serlo, peo no se dicen como reales, no es un texto narrativo histórico.

Algo que se cuenta como verdaderamente sucedido para todos. El tiempo es el mismo, el suyo es el de todos. Representación sin tiempo. Fuera del tiempo, porque no lo pronuncia nadie.

Dicho lo mismo de manera más sencilla, hay una narración de personas vivas que hablan de sucesos pasados en la conversación; y otra que no. Esta es última es una representación como objeto que nadie dice, sucesos que confecciona alguien sin hablar. Sin tiempo vivo de hablar no se señala el tiempo en lo narrado.

Distinguir estas dos narraciones es una observación que puede hacer cualquiera. Alguien escucha un suceso a otro que cuenta o por el contrario, lee una narración de novela. Y distingue. En el primer caso puede interrumpir, pedir una aclaración o sacar un tema de conversación diferente, hay comunicación con quien narra y con quienes escuchan. En el segundo, no.

Hay dos narraciones una enunciada en el tiempo de quien habla y otra sin tiempo cuando no la enuncia nadie. En presente no se puede narrar, se narran sucesos pasados, si el enunciador está vivo, comunica sucesos y los pone en su tiempo pasado. Si el encadenamiento de acciones no pertenece a un hablante se queda sin tiempo.

Hay dos narraciones: la que pone en su tiempo un narrador vivo, que habla de sucesos pasados y los sitúa en su tiempo; y la narración fuera de él, es solo representación de sucesos. no los cuenta nadie en comunicación viva y por ello es solo representación. El caso es que en la segunda narración no hay comunicación verdadera, a veces se simula que la hay.

Se distingue el narrar de la conversación viva, por un lado, y la representación de sucesos que no están el tiempo porque no tienen narrador hablante vivo, pero están escritos en pretérito como los primeros. Ese es falso pretérito, que se explicará. No tienen hablante, solo hay detrás un representador, hacedor de narraciones sin comunicación. Y las deja hechas como objetos sin tiempo.

Momento de confusión porque usa el tiempo pasado puntual de la conversación, el pretérito perfecto simple y ya no tiene ese valor porque no se habla del pasado, se representa fuera del tiempo, en perfectos simples. Ya se explicará que no son pasados porque nadie los pronuncia, son una secuencia de acciones encadenadas una tras otra, pero no tiene narrador vivo que de a la lengua el tiempo humano. Es solamente representación. En el tiempo de nadie. Es lengua sin tiempo. Hay dos narraciones la viva de la comunicación y discurso del hablar con tiempo vivo y comunicación y, otra, que es solo representación sin tiempo y sin comunicación. Se confunden, no se ve su diferencia, ha que explicarla.

La representación ha quedado sin tiempo. No puede tener relación con el tiempo porque no habla un ser humano. No puede tener relación con el tiempo porque no habla un ser humano. La representación no puede hacerse en presente y tampoco en pasado. Es distinto hablar del pasado que representar, aunque se utiliza el perfecto simple en las dos. ¿Por qué?. Eso confunde. Pero hay dos narraciones, hay que explicarlas.

Hay una bifurcación entre hechos reales y ficticios. Pero no hay un perfecto simple para historias verdaderas A y otro B para ficticias, B. Por eso no se puede distinguir historia y ficción. Esta es una comprobación no lingüística que n aclara la relación del tiempo con la lengua en la narración.

Narrar cosiste en contar un sucedido, algo que pasó antes del tiempo presente del hablar. Esos hechos son pasados y ya no están en el tiempo, no lo tienen. El sucedido refiere un acontecer pasado tomando la huella que ha hendido la acción en el hombre al paso de su tiempo presente. Breve, pobrísimo, que ya no existe.

La narración contiene una cadena de acciones puntuales hecha con frases de perfectos simples. Cada frase es un eslabón que se encuentra desperdigado en el texto, pero unido y forma el suceso principal, es el núcleo necesario para sostener los otros elementos de la narración. Imprescindible, en todo texto narrativo. Cualquier lector distingue el núcleo y puede entresacarlo del conjunto de palabras, si se le pide que lo haga. No es opcional, toda narración lo tiene que emplear. Y todos los lectores lo ven.

La lengua no tiene tiempo, lo tiene el que habla despliega en su tiempo en acciones que se quedan sin él. Se reconstruyen en el relato. El tiempo que tiene la narración es el que va entre un eslabón al siguiente en la cadena de momentos puntuales, que señala el hablante. El tiempo es propiedad del hombre que habla y la despliega su tiempo cuando la enuncia. Si no la enuncia nadie ¿Cómo va a no estar en el tiempo?

Con lo dicho se percibe que hay dos narraciones. Una enunciada por un narrador real que señala sucesos pasados desde su tiempo presente de hablar. Y otra que es representación de acciones seguidas en orden, sin hablante que señale un tiempo pasado desde el suyo. Representación sin tiempo. Fuera del tiempo, porque no la pronuncia nadie.

Dicho lo mismo de manera más sencilla: hay unas narraciones de personas vivas que hablan de sucesos pasados en la conversación; y otras que no. Estas son una representación como objeto que nadie dice, sucesos que confecciona alguien sin hablar. Sin tiempo vivo de hablar no se señala el tiempo en lo narrado.

Distinguir estas dos narraciones es una observación que puede hacer cualquiera. Alguien escucha un suceso a otro que cuenta o por el contrario, lee una narración de novela. Y distingue. En el primer caso puede interrumpir, pedir una aclaración o sacar un tema de conversación diferente. En el primero hay comunicación con quien narra y con quienes escuchan. En el segundo, no.

En resumen hay dos narraciones, una enunciada en el tiempo de quien habla y otra sin tiempo cuando no la enuncia nadie. En presente no se puede narrar, se narran sucesos pasados, si el enunciador está vivo y comunica sucesos los pone en su tiempo pasado. Si el encadenamiento de acciones no pertenece a un hablante, se queda sin tiempo. Un tiene un narrador vivo, persona que habla de sucesos pasados y los sitúan en su tiempo y otra, representación de sucesos como en u retablo, solo representación. El caso es que en la segunda narración no hay comunicación verdadera y a veces se simula.

Se distingue el narrar de la conversación viva, por un lado, y la representación de sucesos que no están el tiempo, pero escritos en pretérito como los primeros. Ese es falso pretérito, que explicaré. Su auto es un representador, hacedor de narraciones sin comunicación. Y las deja hechas como objetos sin tiempo.

Momento de confusión porque usa el tiempo pasado puntual de la conversación, el pretérito perfecto simple y ya no se habla del pasado, se representa fuera del tiempo, en perfectos simples. Una secuencia de acciones encadenadas una tras otra, sin narrador vivo, solamente representación, lengua sin tiempo. Hay dos narraciones la viva de la comunicación y discurso del hablar con tiempo vivo y comunicación y, otra, que es solo representación y se confunden, se percibe una diferencia, ya se explicará.

La representación no puede hacerse en presente y tampoco en pasado. No puede tener relación con el tiempo, porque no habla un ser humano. Es distinto hablar del pasado que representar y el perfecto simple se emplea en las dos. Hay una bifurcación de hechos reales y ficticios. Pero no hay un tiempo para historias verdaderas y otro para ficticias. Por eso no se puede distinguir historia y ficción. Esta es una distinción no lingüística.