La enunciación como clave del texto narrativo

Artículo que pertenece a la próxima y segunda edición muy reformada de mi libro El texto de la narración en Paul Ricoeur, 2021, publicado en Amazon. Esta segunda edición que preparo saldrá cuando acabe de corregirla en cuestiones de fondo, por ello puede que tome la forma de un título nuevo sobre el mismo asunto. Estará listo en breve, a principios de 2025 o cuando se pueda,

Enunciar significa expresar con palabras una idea (RAE), Cuando se tratan temas de estructura narrativa se emplea con varias significaciones. Me atengo en estas líneas al significado concreto que expongo a continuación para evitar confusiones. Porque difiere del significado que se le da en narratología. Paul Ricoeur lo acusa también dice en Tiempo y Narración, siguen otro significado.

La idea principal que expongo en este escrito es que el texto de la narración, en la parte que corresponde a las frases miméticas fundantes de la trama del relato son frases con un carácter atemporal y, por lo tanto, no enunciadas. En la definición del diccionario RAE queda implícito que expresar con palabras es comunicar a otros la idea que se expresa.  Precisamente la relación anterior entre la persona y las palabras desaparece, por ausencia de persona. y esto produce la atemporalidad de la palabra, huérfana de atribución. Por ello tiene el concepto de enunciación una función clave para entender el texto narrativo. “Con Gérard Genette, la distinción entre tiempo de la enunciación y tiempo del enunciado tiene lugar en el ámbito del texto, sin implicación mimética de ningún tipo”. En el estructuralismo no se sale del texto y la enunciación es la pura relación de tiempo y en dentro del texto narrativo mismo. La expresión con palabras no se corresponde con el acto de enunciación que es acto de una persona  y sería necesario salir del texto, al considerar que es una persona que las profiere.

Comenzaré recordando lo conocido.  La enunciación consiste en decir algo. Una persona viva que habla enuncia sus frases. La enunciación es el acto mismo de hablar y el enunciado es lo que se dice. Se trata de dos entidades dispares: el acto de decir es la conducta; y lo dicho, lengua enunciada. Unidas forman la enunciación. De modo que enunciación puede significar el conjunto de los dos elementos o solamente uno de ellos, el acto de hablar. Esto es debido a que no hay enunciación sin algo que se enuncie o hablar sin algo que se diga. Se trata de un acto real formado con dos elementos dispares; frase dicha y conducta de decir. La conducta no se puede separar de la palabra, la palabra de la conducta sí.

El tiempo en la enunciación, en todo caso, el acto del hablar pertenece al hablante y las frases enunciadas pueden reflejar una temporalidad, pero no tienen tiempo, el tiempo es una realidad humana, tiene que ser el de alguien vivo. Es decir, el de la persona y su acción. A través del tiempo de la persona, se llega a su vez al tiempo humano universal, que es el de cada ser humano mientras vive.

 Es clave para el texto narrativo, dice Ricoeur, la posibilidad de disociación de estas entidades. En realidad, la disociación significa que se puede considerar la frase enunciada sin el acto, como acabo de decir. Porque no se puede hablar y no decir nada, pero se puede estar ante frases sin enunciación o considerarlas aparte de los sus actos de enunciación. ¿Se pueden contemplar frases sin relación con sus actos de hablar? Sí, es posible. Sin embargo, parece que no puede haber una frase articulada y con sentido sin que un hablante humano la hubiere anunciado. Y de hecho en toda narración o representación se presupone un narrador, como es opinión general de todos los comentaristas que conozco, siempre un narrador o hablante enuncia la narración.

 No hay, según esto, representación que no sea enunciada. En este caso “no hay acto de enunciación sin lengua ni lengua sin acto de enunciación”. ¿Es esto así? Es así, salvo que se entienda que representar, lo hace el poeta, lo dice Aristóteles en la Poética, el poeta dispone los hechos en la trama, y esto no es hablar ni enunciar.  La actividad del poeta es confeccionar tramas, el poeta o escritor de narraciones no enuncia. Para entendernos, las representaciones no están habladas o enunciadas, pero están ahí puestas. Hay frases que no proceden de actos de hablar o de enunciaciones o de comunicaciones. No es que se deje a un lado al enunciador o narrador, es que no existe. Es el hacedor de tramas en frases que no enuncia.

 Pondré un ejemplo no narrativo. En un prospecto de medicamento tenemos las frases del del prospecto. Pero no hay enunciador, y no está este personaje en la conciencia del lector. Pero es comunicación escrita y se le supone la actividad de comunicar, hay autor del informe que será desconocido, pero es actividad de persona que habla por escrito. Porque la lengua humana la tiene que emitir un ser humano, aunque estuviera insertada en un robot. Por lo tanto, el tiempo de esas personas escritoras del prospecto, está involucrado en el texto por la actividad que llamamos hablar.

Es exactamente el mismo caso el del hablante vivo que narra un suceso, real o no real. La relación entre enunciador y enunciado es la misma que en el caso anterior, puesto que se trata de contar, comunicar un suceso.  Si es ficticio la relación entre enunciado y realidad, no existe, nunca pasó, pero esto  es asunto sin relevancia para el acto de enunciar. También en este caso el narrador vivo involucra su tiempo en el relato y tiene interlocutores que comparten su tiempo en el acto de escuchar o de leer. Aunque el suceso que cuenta nunca pasó en el tiempo tanto del narrador como del lector. Esta narración hablada la puede enunciar cualquier hablante en un acto real de comunicación. Esta es la narración preconfigurada, de la que habla Ricoeur, se sitúa en mimesis I.

La configuración narrativa de la mimesis II es otra. Se origina en estos elementos previos de narración hablada en comunicación. Pero la actividad en este caso es de un poeta. Que se ocupa en la confección de una trama y entra en la elaboración de sus hechos, los dispone, hace la trama con una actividad que no es de hablante. La trama no tiene narrador persona, las frases narrativas no tienen narrador, esta figura está enteramente desplazada. ¡Curiosamente, en la narración configurada, la segunda narración, la mimética,  el narrador desaparece! La mimesis no es hablar. Tiene un autor humano puesto que el objeto que manufactura no es una planta ni una estalactita es manufactura humana, pero no es de un hablante que comunica con otros. No hay enunciación.

¿Cuál es la esencia de esta distinción? Es muy notable, se da una enorme diferencia entre componer y hablar, consiste en que quien habla involucra su tiempo en enunciación y el que compone mantiene su tiempo de persona real aparte. Su tiempo no se involucra en la trama. Porque no habla ni elabora una comunicación, no hay comunicación, no hay interlocutores, no hay enunciación en realidad. El poeta o autor de la narración mimética trabaja haciendo un objeto con frases y luego lo expone.

Este objeto está entre los objetos del mundo, los naturales o los hechos por el hombre, está en el tiempo y ha nacido en alguna fecha, que se puede conocer, datar o incluso viene fechado. Pero no está actualizado en el tiempo como lengua y no hay vinculación con la lengua hablada del autor, porque no hablaba. Y por este hecho la diferencia entre los autores de la historiografía y los del relato de ficción no existe en el texto, la narración configurada solo tiene un texto. Se escribe la narración con el mismo texto, sea de  historia narrada o de ficción. Son distintos, pero no se pueden distinguir en ese nivel.

La mimesis prescinde el enunciador y configura las enunciaciones sin él. La representación lo ignora y para ello transforma la narración hablada de la vida en narración sin hablante. Por lo tanto, las obras configuradas por la mimesis II no las enuncia nadie. Carecen de enunciación, es lenguaje que nadie habla y no está en el tiempo, se puede decir que son atemporales, tanto las representaciones de sucesos históricos como de sucesos ficticios. Hay dos narraciones, la hablada y la representada y estas se distinguen por el texto, pues se trata de dos discursos.

Y así la operación configuradora de la mimesis II consiste en que la lengua de contar una historia, enunciada por una persona a la que llamamos narrador (hablante), consiste en que queda sin hablante que la cuente y pasa a la mimesis III como objeto o representación para leer o mejor contemplar. Hay también dos lecturas. Leo, es decir escucho a una persona viva o leo mimesis, fuera del mundo hablado, que modifica el mundo así el mundo y es enseñanza, está en la vida como objeto, representado.

Si el que ha escrito una novela te la da, en su libro están representados los sucesos de forma no hablada, están configurados como una obra, como imitación de las acciones de la vida que en este caso se imaginaria.  Este es un asunto que hay que recalcarlo, PR no lo conoce y como lo histórico no es ficticio y lo que pasó en en tiempo pasado ya no existe el lenguaje de la representación o mimesis es igual para la historia ficción o la historia verdadera. La mimesis crea un solo lenguaje para ambos relatos, este es el lenguaje con el que se hacen objetos de discurso, es el lenguaje que desde la etapa II llega a la etapa III de la única mimesis. Este es el texto narrativo en su representación. La ausencia de enunciación es clave para entender la narración.

José Antonio Valenzuela Cervera